21 para el 21 ¿Qué tal?

Si le preguntara a usted ¿Cuántos libros ha leído en el año? ¿Qué me diría? ¿Uno? ¿Uno y medio? Y de esos ¿Cuántos fueron por gusto? O fue más bien una cosa del trabajo, de la escuela o por alguna especie de compromiso. En caso de ser la respuesta más de dos y que haya sido por gusto propio, permítame felicitarlo. Esta usted sumando a que dejen de decir que en nuestro país no se lee.

En meses pasados Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económico, apuntó que se reeditarán 2 millones 100 mil libros, los cuales fueron financiados por el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado (Indep), con una inversión de 45 millones de pesos, ¿Cómo ve usted? ¡45 millones de pesos en libros! Para usted podría ser una pérdida de dinero, ¿Por qué no mejorar las calles? ¿Iluminar los callejones?

Ignacio Taibio II y el Gobierno federal da un voto de fe para que los mexicanos y mexicanas ahora que se les entregará una serie de libros —uno por persona, según las primeras indicaciones—, se acerque y desarrolle el hábito de la lectura. ¿Se logrará? Porque una cosa es repartir, y seguramente se verá muy bonito sobre la mesa de la estancia, pero ¿Cuántos realmente lo leerán?

Dejaré de ser negativo. Le cuento. La colección «21 para el 21», una de las más importantes iniciativas del Fondo de Cultura Económica para este año, ha generado un gran interés entre el público lector a partir de la distribución gratuita de 21 títulos de varios géneros escritos en más de dos siglos por autores mexicanos, ahora sí que hechos en casa.

La iniciativa es parte de la conmemoración —igual y esto usted no sabía— por los 500 años de la caída de Tenochtitlan y el bicentenario de la consumación de la Independencia de México, e incluye siete títulos de reflexión histórica.

En este género constituyen un redescubrimiento los textos como La revolución de independencia de Luis Villoro; Breve historia de la guerra con los Estados Unidos de José C. Valadés; El libro rojo de la Independencia de Vicente Riva Palacio y Manuel Payno; Noticias biográficas de insurgentes apodados de Elías Amador; Pueblo en vilo de Luis González y González y Crónicas de amor de historia y de guerra, de Guillermo Prieto.

La serie también incluye otras obras de ficción, el ensayo o la dramaturgia se aborda la realidad mexicana, como Los de abajo de Mariano Azuela; Tiempo de ladrones de Emilio Carballido; Tomóchic de Heriberto Frías; La sombra del caudillo de Martín Luis Guzmán; Apocalipstick de Carlos Monsiváis; El laberinto de la soledad de Octavio Paz y Canek de Ermilo Abreu.

El conjunto se completa con la Antología de la poesía mexicana del siglo XIX, realizada por Edith Negrín Muñoz; así como Río subterráneo de Inés Arredondo; Balún Canán de Rosario Castellanos; Muerte en el bosque de Amparo Dávila; Tiene la noche un árbol de Guadalupe Dueñas; Y Matarazo no llamó de Elena Garro; Paseo de la Reforma de Elena Poniatowska y El libro vacío de Josefina Vicens. ¿Cuál va a llevar usted? ¿Cuál quiere? ¿Qué autor siente que le faltó?

Se espera que estos libros sean otorgados en primera instancia a maestros y maestras jubiladas, a jóvenes becarios, a librobuses, a bibliotecas de escuelas normales, a universitarios rurales, y se privilegiarán otros grupos de este tipo, señaló. ¿Usted ya ubicó donde están repartiendo los libros?

Si a usted le entregan uno de estos libros ¡Léalo! Por varios motivos, para sumar el índice de lectura promedio del mexicano, para formar parte de esta iniciativa federal y porque la impresión y elaboración de esta colección de libros viene de sus impuestos, vamos a desquitarlos. Le repito ¿Cuál quiere leer usted?

Promotor cultural.