6J: tan malo el pinto como el colorado; país en vilo por renovación del Congreso

Morena y sus aliados (PT y Verde) conservarán el control de la Cámara de Diputados e incluso podrían alcanzar la mayoría calificada, dice encuesta de El País. La sociedad civil, molesta con el presidente López Obrador; las oposiciones no están a la altura. La coalición PRI-PAN-PRD, fracaso en redondo

Rubén Moreira, en la «lista de indeseables»

Morena enseña el plumero con hija de Salgado

Partidos, gobiernos, medios de comunicación y activistas se hallan enfrascados en las campañas para las votaciones del 6 de junio mientras los ciudadanos de a pie lidian con los problemas cotidianos y tres plagas a la vez: el coronavirus, los spots de los candidatos y la soberbia gubernamental; ahora solo hay vacunas contra la primera. En un país donde la democracia no goza de cabal salud ni la clase política del mayor aprecio, los aspirantes dicen tener la panacea universal. Pero los electores ya no caen en el engaño: saben que la incompetencia y la venalidad de las autoridades y de los congresos, sin importar signo partidista u orientación ideológica, agravan los problemas en vez de resolverlos.

Estas serán, sin giros hiperbólicos, las elecciones intermedias de mayor calado, pues, al margen de los 21 mil cargos en disputa, se optará entre dos modelos políticos, económicos y sociales: 1) el de la Cuarta Transformación, emprendido por un presidente populista como Andrés Manuel López Obrador, quien, a pesar de su estilo personal de gobernar y de los yerros de su administración, cuenta con el respaldo de sectores históricamente ignorados a los cuales entrega subsidios en efectivo y sin burocracia ni «líderes» seccionales, pero también sin transparencia; y 2) el neoliberal, implantado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que si bien promovió la apertura económica y la modernización del país, favoreció la concentración de la riqueza, fomentó una enorme corrupción y agravó la desigualdad de ingresos.

El triunfo de López Obrador en 2018 —con la más alta votación después de un par de intentos infructuosos— no fue fortuito, sino una de las consecuencias del modelo neoliberal que puso al mercado por encima del Estado, consintió a las oligarquías, castigó a las empresas y a los trabajadores con reformas inicuas y postergó la justicia social. Los partidos también hicieron su parte: la atonía, falta de liderazgo y pérdida de identidad del PRI, PAN y PRD dejaron el campo libre al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) para convertirse en el catalizador del enfado e indignación nacionales.

Ver la ausencia de AMLO en las boletas el 6 de junio como hándicap contra Morena, puede servir a las oposiciones y a otros agentes sociales, mediáticos y políticos para infundirse ánimo, pero también es una forma de aceptar su incapacidad para neutralizar a un presidente fuerte y devenir en búmeran. La fotografía de López Obrador no estará en las boletas, pero su imagen es omnipresente en el acontecer diario: en las conferencias mañaneras, en el debate político, en los estados, en los medios de comunicación y en las redes sociales, en la vacunación… Por paradójico que parezca, incluso los peores críticos de la 4T también son propagandistas suyos. «Ponemos demasiada atención en lo que López Obrador dice, y menos en lo que hace», advierte Jorge Suárez-Vélez (Reforma, «Ineptitud destructiva», 29.04.21).

AMLO llegará a las elecciones intermedias desgastado por su sobreexposición y sus reyertas con las cúpulas empresariales, los medios de comunicación y los órganos autónomos, pero, sobre todo, por la falta de resultados en temas prioritarios: economía, seguridad, salud y justicia. Los comicios servirán también para saber si la aprobación presidencial en las encuestas y la intención de voto por Morena son reales o simple espejismo. Pero aun sin obtener mayoría absoluta, el partido guinda sería la primera fuerza en la Cámara Baja; y como tiene el control del Senado, el ansiado equilibrio entre poderes sería bastante frágil.

Pulso en los estados

Las 15 entidades donde el mes próximo se elegirá gobernador, también nombrarán 91 diputados federales. La cifra equivale al 30% de los distritos en que se divide el país; Morena ganó 84 hace tres años. Hoy las encuestas le conceden ventaja en la mayoría de los estados, ocho de las cuales están en poder del PRI, cuatro del PAN y las tres restantes en manos del PRD, Morena y un independiente. En Ciudad de México, Estado de México, Veracruz, Chiapas y Puebla, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene 87 legisladores de un total de 113. Solo con alcanzar los mismos números el 6 de junio, estaría a un paso de la mayoría absoluta.

El escenario es probable, con base en las preferencias electorales; indeseado por los opositores de AMLO e incluso por votantes que lo apoyaron en 2018; y descartado por el analista Federico Berrueto. El autor de la columna «Juego de Espejos» refuta las encuestas y anticipa la derrota de Morena. En tal circunstancia —apunta—, «el Gobierno tendría dos caminos: el de la negociación, el menos probable, o el del Gobierno por decreto. La cuestión es que los asociados (de Morena) se encarecerían más a la vista de la sucesión presidencial y la situación se complicaría todavía más, especialmente en la aprobación del presupuesto, si la coalición gobernante no alcanza la mayoría absoluta» («El Morena sin mayoría», ver página 14).

La concurrencia de comicios federales y locales pondrá a prueba la fortaleza de AMLO y su partido, pero también a los gobernadores. El desafuero de Francisco Javier Cabeza de Vaca (Tamaulipas) significa un revés para la coalición Va por México, formada por el PRI, PAN y PRD, y para la autollamada Alianza Federalista. Silvano Aureoles (Michoacán), Javier Corral (Chihuahua), Jaime Rodríguez (Nuevo León) e Ignacio Peralta (Colima), integrantes del mismo sindicato, afrontan conflictos sociales y el riesgo de ser relevados por candidatos de otro partido.

Jefes reales de los diputados y senadores hasta el sexenio pasado, los gobernadores no tienen hoy la misa fuerza. Asfixiados por el recorte de fondos federales, sin influencia en el Congreso ni conexiones en el gabinete presidencial, pero además vigilados por la Fiscalía Especializada en Delitos Federales (Fepade) y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), su capacidad de maniobra se reduce drásticamente. Incluso los procesos locales son organizados por el Instituto Nacional Electoral (INE) y no por los órganos estatales, cuyos consejos son proclives a ellos.

Los gobernadores también perdieron el control de las delegaciones federales y los programas sociales, operados directamente por la Cuarta Transformación. La vacunación contra la COVID tampoco depende de ellos, sino de la Secretaría de Bienestar. Este conjunto de factores juega en su contra, a pesar del dominio que ejercen sobre la mayoría de los medios de comunicación, de acuerdo con un estudio de Germán Espino para SciELO («Represión autoritaria en los estados; prensa regional, sometida al poder», Espacio 4, 663).

En estas elecciones intermedias se elegirán seis gobernadores y 14 congresos más que en las de 2015. El escenario para los ejecutivos locales luce bastante complicado. Si Morena triunfa, al menos, en ocho estados, subiría a 14; el PRI bajaría a cinco, el PAN a siete y el PRD perdería Michoacán, su último bastión. Pero si el partido guinda conserva la mayoría en el Congreso, el presidente López Obrador podrá continuar el cambio de régimen, salir airoso el año próximo de la consulta sobre la revocación de mandato y decidir la sucesión de 2024 según las circunstancias del país.

Desarticulación opositora

En espacios de incertidumbre como los existentes para las elecciones del 6 de junio incluso las posibilidades menos probables —según las simulaciones— «no caen en lo imposible», advierten los periodistas Jorge Galindo y Francesco Manetto (El País, 24.04.21). Hasta aquí, una luz de esperanza para los adversarios de Andrés Manuel López Obrador y aun para quienes, sin serlo, juzgan necesario «descuatroteizar» la Cámara de Diputados para volver a los gobiernos divididos y acotar al presidente como ocurrió entre 1997, cuando el PRI perdió por primera vez el control del Congreso, y 2018. Sin embargo, quienes al final ganaron fueron las cúpulas de los partidos y los grupos de presión, no el país, pues la debilidad de los presidentes —la mayoría de las veces sin legitimidad— les permitió imponer sus intereses.

El titular y el sumario de la nota proyectan el escenario más probable: «Las encuestas confirman el dominio de Morena en la Cámara de Diputados en las elecciones del 6 de junio. La media ponderada de los principales sondeos elaborados por El País arroja cuatro escenarios que garantizan al partido de López Obrador el control del Legislativo, incluso sin aliados». Los ciudadanos no deben desanimarse, ni el presidente y su partido echar las campanas al vuelo. La corriente anti-AMLO toma impulso de la sociedad civil, no de los partidos. «Los datos sí reflejan más insatisfacción de la ciudadanía ante los feminicidios (y) la actitud del Ejecutivo con el movimiento feminista, la crisis de inseguridad y la pandemia», dice el reportaje.

La campaña para renovar el Congreso discurre «en torno a un eje polarizador central, el proyecto de Andrés Manuel López Obrador, con un partido de Gobierno omnipresente y una oposición sin liderazgos y desdibujada (…)», advierte El País. «La formación del presidente domina nítidamente las encuestas: casi 1 de cada dos votos irían a Morena. (…) A mucha distancia le siguen el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), (con) alrededor del 17% cada uno».

Morena superó el mal momento de mediados de 2020 y la ventaja que aún conserva arrastra «hacia arriba a sus más cercanos aliados parlamentarios: PT y los verdes. También el centrista MC ha construido una tendencia al alza. Mientras tanto, el viejo oficialismo del PRI y la oposición por la derecha del PAN y por la izquierda del PRD se han mantenido en unos niveles estables, si acaso a la baja en el caso de los dos primeros».

Galindo y Manetto citan dos fuentes de incertidumbre en los estudios de opinión: «La primera y natural es el cambio de contexto y, con él, la decisión de voto». La segunda es la variación técnica de las encuestas. «Tamaños de muestra, sesgos de casas encuestadoras y mercados ocultos tienen un papel en México, como en cualquier país, donde se mezclan sondeos con aproximaciones distintas». Las muestras seleccionadas «cumplen los requisitos mínimos de calidad y transparencia, incluso entre ellas se dan diferencias importantes», advierten los autores.

El agregador Oraculus y el politólogo y encuestador Javier Márquez proponen una predicción por encima de la media ponderada de sondeos. En el modelo multinivel aplicado para proyectar la traducción del voto a curules en la Cámara Baja, las encuestas domiciliarias tienen un papel vertebrador en la definición de la tendencia para cada empresa de sondeos, al cual se agregan «las de alta calidad» realizadas por teléfono. «El modelo evalúa (previamente) desviaciones históricas entre los distintos niveles territoriales para, con todo ello, poder reconstruir una serie de simulaciones informadas (hasta 10.000).

»La acumulación de simulaciones en ciertos puntos informa cuáles son los escenarios probables. De ellos, la proyección central de Oraculus otorga una casi-mayoría absoluta a Morena, que de hecho podría perder la que ahora disfruta. A cambio, el partido de gobierno lograría una mayoría calificada aliándose con los que hasta ahora (y con vaivenes en los últimos tiempos) han sido sus socios preferenciales: PT y el PVEM. (…) aunque solo en 1 de cada 4 simulaciones del modelo Morena lograría mantener su actual mayoría absoluta, la calificada de la suma con el PVEM y PT se da casi en 1 de cada 2».

La nota pone de relieve el papel de la ciudadanía, la aprobación del presidente López Obrador y el fracaso de la coalición Va por México, «una suerte de “todos contra Morena” que se echó a andar (…) con el objetivo de “rescatar” al país, acabó resquebrajándose y tiene previsiones más que inciertas en los territorios. La desarticulación opositora queda reflejada en todas las encuestas. Mientras tanto, López Obrador hace campaña todos los días desde la tribuna con sus conferencias de prensa matutinas, las mañaneras, que marcan la agenda, le sirven para librar batallas políticas, y fijar los términos del debate». E4


Rubén Moreira, en la «lista de indeseables»

«Fue un rapaz gobernador (…) que encubrió la corrupción de su hermano (Humberto), detenido en 2016», acusa Morena en spot electoral

En 2013 la revista Forbes asignó al exgobernador Humberto Moreira el séptimo lugar en la nómina de «Los 10 mexicanos más corruptos» por la megadeuda de 36 mil millones de pesos. El partido del presidente López Obrador (Morena) ubica hoy al mayor del clan en el tercer sitio de los «indeseables de la mafia de la corrupción»: «Rubén Moreira fue un rapaz gobernador de Coahuila que por ambicioso encubrió la corrupción de su hermano Humberto, detenido en 2016» (en Madrid, España, en una operación contra el blanqueo de capitales y otros delitos, BBC, 15.01.16).

AMLO ha dicho que la exoneración de Humberto Moreira fue acordada por Felipe Calderón y Peña Nieto como parte de las negociaciones electorales de 2012. El panista niega el acuerdo, dada su animadversión hacia el exlíder del PRI. La declaración del presidente se interpretó como una amnistía para los Moreira, la cual, en vez de tranquilizar al tándem debería preocuparlo, pues el partido de López Obrador acaba de poner en el punto de mira a los responsables de endeudar a Coahuila y de obstaculizar la justicia. No solo eso: las promesas presidenciales de ayuda devienen en investigaciones e incluso en prisión, como pasó con el presidente de Altos Hornos de México (AHMSA), Alonso Ancira, aliado de los Moreira.

Las acusaciones de Morena contra la «mafia de la corrupción», lanzadas en el anuncio «¿Quiénes son los indeseables candidatos a diputados plurinominales del PRIAN?», se inscriben en la campaña para elegir nuevo Congreso federal, pero como su cobertura es nacional, también impacta en los procesos locales. Sobre todo, en Coahuila, donde el enfado por la deuda y otros casos de corrupción impunes se ha reflejado en las últimas elecciones de gobernador y alcaldes. La competencia en los 38 ayuntamientos se estrecha en los municipios más poblados (Saltillo, Torreón, Monclova y Piedras Negras) de los cuales solo la capital es gobernada por el PRI.

En Morena también abundan los impresentables, pero el PRI y el PAN lo superan. El elenco de ¿Quiénes son los indeseables…? lo abre Alejandro Moreno, líder del PRI: «saqueó a Campeche, y ahora se unió con el PAN formando una perversa alianza electoral (Va por México)»? El video exhibe la residencia de Moreno —adquirida durante su gestión como gobernador—, quien impuso a su sobrino Christian Castro para sucederle en el cargo. Massive Caller señala como favorito a Eliseo Fernández, de Movimiento Ciudadano.

En el espacio dedicado a Rubén Moreira aparece Humberto. Entre ellos, unas manos cuentan billetes de cien dólares. El partido de AMLO se ocupa también de dos figuras emblemáticas del PAN: «Santiago Creel, viejo lobo de mar, resucitado por el hambre de poder. Foxista rapaz que ha vivido del pueblo durante décadas. Pero si de ambición se trata, nadie como Margarita Zavala. Se peleó con el PAN y fracasó en su intento de hacer su partido. Se desvive por regresar a Los Pinos con su esposo Calderón; su suplente es su prima Mariana Gómez del Campo, quien estuvo involucrada en negocios y contratos familiares como el de la Guardería ABC, en Sonora».

El spot, de 1:17 minutos, cierra con dos casos más de amiguismo y nepotismo: Armando Tejeda, «comparsa de Marko Cortés (líder del PAN), uno de los artífices de la perversa alianza electoral del PRI»; y Eduardo Murat: «consiguió la candidatura porque su hermano es el gobernador priista de Oaxaca. Estos son solo algunos de los candidatos indeseables de la mafia de la corrupción. Los que quieren llegar a diputados para quitarte los apoyos y programas, volver a darse sus moches y votar en contra de la transformación».

En Guerreo, Félix Salgado, traspasó a su hija Evelyn la candidatura al gobierno, pero eso, para Morena, es harina de otro costal. E4


Morena enseña el plumero con hija de Salgado

AMLO permite hoy lo que Peña Nieto le toleró a los Moreira: heredar la candidatura en función de la sangre; Evelyn es pantalla de su padre

Una carambola convirtió a Evelyn Salgado Pineda en candidata de Morena al gobierno de Guerrero en sustitución de su padre Félix Salgado Macedonio, inhabilitado por el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación por omitir un informe sobre sus gastos de precampaña. La Constitución local establece requisitos mínimos para ocupar el cargo: ser mexicano por nacimiento y en ejercicio de sus derechos políticos; oriundo del estado con una residencia efectiva de cinco años y no tener menos de 30. Quienes sean funcionarios o integrantes de los poderes legislativo y judicial y aspiren a la gubernatura deben renunciar 90 días antes de la elección (artículos 75 y 76).

La postulación de Salgado Pineda refleja dos de las prácticas más comunes de la política en México: el oportunismo y el nepotismo. ¿Qué partido puede tirar la primera piedra? Integrado por militantes de otras formaciones, en particular del PRI, Morena lo primero que enseña es el plumero. No es el nuevo PRI, sino el más rancio y pedestre, huérfano de figuras como Jesús Reyes Heroles y Porfirio Muñoz Ledo, quien, de aliado del presidente Andrés Manuel López Obrador, hoy es su detractor. Las tribus no razonan, braman. Porfirio desentonaba y por esa razón lo despojaron de la presidencia de Morena y bloquearon su reelección como diputado plurinominal.

El perfil de la candidata de Morena prefigura la tarea de quien, según los sondeos, puede ser la próxima gobernadora de una de las entidades históricamente devastadas por los carteles de la droga y las autoridades venales: «Evelyn no solo le ha cuidado las espaldas a su padre en temas políticos, sino también empresariales. Ella ha sido desde 2011 la responsable del “Consejo de Vigilancia” de la empresa Editorial Eve S.A. de C. V. propietaria de La Jornada Guerrero (…) propiedad de Salgado Macedonio y familia. Como el estado de Guerrero» (Anabel Hernández, Deutsche Welle, 03.05.21). No solo en Coahuila los exgobernadores y sus muñidores son dueños de medios de comunicación.

Los negocios del padre de Evelyn palidecen frente a las actividades de su suegro, conforme a la autora de la columna «Contracorriente» y del libro Los cómplices del presidente (2008): «De acuerdo con un reporte de inteligencia del Centro de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (Cenapi) del gobierno de México, correspondiente a 2012, Joaquín Piedra era identificado como integrante del Cartel de los Beltrán Leyva (CBL).

El informe —del cual Hernández dice tener una copia— «señala específicamente (a Piedra) como parte de la cúpula del Cartel Independiente de Acapulco (CIDA), una célula criminal derivada del CBL creada por Edgar Valdez Villarreal alias «la Barbie». El CIDA se hizo famoso por su descarnada violencia, como la masacre en Acapulco de 20 personas provenientes de Michoacán ocurrida en 2010 y la decapitación de 15 personas en 2011. (…) Cuando fue detenido —en 2016 como presunto operador financiero del CBL—, las autoridades afirmaron que Joaquín Alonso patrocinaba a diversos personales políticos del puerto tanto del PRI como del PRD».

Si Humberto Moreira impuso a su hermano Rubén para encubrir la megadeuda y otros latrocinios con la aprobación de Peña Nieto, Félix Salgado ejercerá el poder por medio de su hija con la aquiescencia de López Obrador. ¿Cuál es, al final, la diferencia? Se puede no ser igual, pero sí peor. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.