Abuelo

Después de la lluvia todo florece.

Repetías, apenas vislumbrabas algunas nubes.

Para esa niña inocente que fui,

ver la tierra abrirse, brotar de ella la vida

era el mayor milagro.

La lluvia se convirtió en el indicio:

la maravilla se repetiría.

Por muchos años fue así.

Dejé de ser niña,

dejé de creer que todo

podía florecer.

Jamás volví a escucharte hablar sobre la lluvia.

Me convertí en una más de tus huérfanas.

Nunca más

anhelé presenciar aquel prodigio.

Tú sabes, abuelo, que si me fui

no fue por cobardía o ingratitud.

Cómo soportar que todo floreciera,

que la vida poblara aquellos árboles

secos y deshojados,

nadie puede ver la gloria ajena

sin sentir dolor y rabia por la propia desdicha.

Cómo soportar que naciera vida

de lo visiblemente muerto

y saber que a ti nada te haría volver.

El milagro jamás ocurriría en tu cuerpo.

Al alejarme de esas tierras

intenté la supervivencia

donde una vaga piedad de lo árido

me ha consolado.

¿Cuántas veces se puede huir?

contra toda predicción,

en este clima -donde nunca llueve-

ha llovido

ya comienzan a asomarse

esos pequeños brotes de vida.

Y yo, abuelo,

descubro que para algunos de nosotros

toda clemencia está negada.

(Oaxaca. 1992) Poeta en tu’un savi y español. Su trabajo ha sido publicado en Punto de partida (UNAM), Periódico de Poesía, Tema y Variaciones de Literatura (UAM), La Jornada, EstePaís, Pliego16 y Círculo de poesía. Es Premio a la Creación Literaria en Lenguas Originarias Cenzontle 2017 por Ñu´ú Vixo /Tierra Mojada. Colaboró en la organización del Primer Encuentro Mundial de Poesía de los Pueblos Indígenas. Es responsable de la columna de creación literaria «Alas y Flores» de la Revista Cultural Mexbcn de Barcelona, España.

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