El negocio COVID continúa

En una locución latina de Horacio, retomada por Kant, se exprime de forma ejemplar el rigor de la consigna de la Ilustración: sepere aude= atrévete a saber y a hacer uso de tu propio raciocinio.

Con ese atrevimiento, al revisar información, encontré varias notas dignas de analizar y compartir, relacionadas con el contexto médico actual. En India, el coronavirus está muy agresivo. Con unos mil quinientos millones de habitantes, y ante la desesperación, en el estado de Gujarat, al oeste del país, algunos creyentes hacen ritos milenarios y van a refugios para vacas una vez a la semana, para cubrirse con estiércol y orina de vaca «para aumentar su inmunidad o recuperarse. En el hinduismo, la vaca es un símbolo sagrado de vida y tierra, y durante siglos los hindúes utilizaron el estiércol de vaca para limpiar sus hogares y en rituales de oración, creyendo que tiene propiedades terapéuticas y antisépticas.

Un explicación antropológica se ofrece en un libro titulado 1 Kilo de cultura general, que explica esa creencia curativa del estiércol de vaca: «La diferencia fundamental entre las concepciones cristianas e hindúes es que, cuando el cristiano piensa en la inmortalidad, la vive como victoria sobre la muerte. Para los hindúes, alma puede habitar en las vidas animales y bajar al reino vegetal, convertirse en brizna de hierba, en una rama o en una zarza. Por eso consideran que «matar a un animal es un crimen».

De aquí surge la creencia en las vacas sagradas y que sus excretas tienen propiedades curativas. No hay bases científicas para considerar esta práctica.

En una nota a la mexicana afirman que la ivermectina reduce la hospitalización de pacientes con COVID. No dice si el estudio se comparó con otro grupo igual en variables, pero sin ivermectina y sabiendo que el 90% de COVID se curan con, sin y «a pesar del médico», esto huele a comercial tomando en cuenta la fuente y a quien la firma «La Regente» de CDMX .

Otra publicación afirma lo contrario y lo suscribo: «expertos en salud determinaron que: no hay evidencia científica suficiente para recomendar el uso de ivermectina sola, azitromicina sola y de ivermectina combinada con azitromicina, como tratamiento para la COVID-19 en ninguna de sus etapas».

En otro enlace de una revista en inglés que me compartió un colega internista muy académico, Dr. Ramírez Quijano, la conclusión reza: «Se comparó ivermectina con placebo y los hallazgos no apoyan el uso de ivermectina para el tratamiento del COVID-19 leve».

Y como dijo Galileo Galilei: y sin embargo, la tierra se mueve alrededor del sol aunque me hayan forzado a decir lo contrario. Y sin embargo, se sigue prescribiendo ivermectina y azitromicina, en beneficio de… la industria farmacéutica.

Otro «filón de oro» en COVID, es el rubro de las pruebas de diagnóstico, desde hace más de un año se definió que la prueba de replicación viral (RT-PCR) es el patrón para definir COVID, pues tiene relación más directa con la reproducción viral durante la presencia de síntomas. No se tomaba en cuenta ni la prueba de anticuerpos ni la prueba de antígeno porque esta solo «detecta» proteínas del virus, pero no sugiere que se esté replicando, es decir, no sugiere que necesariamente sea activo.

Además ha surgido otra controversia relacionada con la prueba del antígeno que aumenta la confusión, el pánico y decisiones, la mayoría de las veces, desastrosa para la sociedad.«El desempeño de las pruebas de detección de antígeno funcionan solamente cuando a la persona se le toma la muestra dentro de los primeros siete días de iniciados los síntomas, pues en este periodo la carga viral es generalmente más alta. Por lo tanto, las pruebas de antígeno para diagnóstico de COVID-19, se indican en personas con síntomas que corresponden a un caso con sospecha de COVID-19 y con menos de una semana de evolución de iniciados los síntomas».

La recomendación es bien concisa, no obstante, se está realizando la prueba en personas sanas, es decir sin ningún síntoma y obviamente sin necesidad. Resultado: si es negativa, no hay problema, pero si es positiva sin síntomas, tampoco debe haber problema; me han informado que si es positiva, aumentan las medidas de sana distancia, tampoco es problema, pero que la utilicen para despedir trabajadores, para indicar tratamiento con ivermectina, dexametasona tóxica, para especular aumentando el costo de la consulta, y que un paciente sano durante 15 o 20 días de aislamiento innecesario se gaste además el miserable salario de un mes (si bien le va), y los pavorosos dramas familiares existenciales, me parece que es un crimen de lesa humanidad.

¿Qué pasaría si nos hicieran la prueba de antígeno, a unos 50 millones de mexicanos sanos y que la mitad resultaran positivos?

Y con todo el respeto que merecen los muertos por COVID y los colegas que se la están rifando, nomás falta que algún representante religioso indú, convierta al hato ganadero mexicano y los ganaderos especulen con vacas sagradas, tomando en cuenta las condiciones precarias en que esta la industria agropecuaria.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.