AMLO, el «presidente teflón»; 63% lo aprueba, pese a crisis

Morena aventaja a los partidos de la coalición Va por México para las elecciones de diputados federales del 6 de junio, pero si la mayoría del 74% que expresa su deseo de votar lo hace por enojo, el resultado puede cambiar. López Obrador es el político más popular, dice informe del gobierno de EE. UU.

Reforma a la Corte en medio de la tormenta

Coahuila abona $20.5 millones al moreirazo en visita de Moreno

Ningún partido accede al poder para entregarlo en la siguiente elección, sino para conservarlo el tiempo que los ciudadanos decidan y la Constitución permita. Lo contrario es una dictadura: «perfecta», como la de México, la cual le permitió al PRI detentar la presidencia 71 años ininterrumpidos en procesos fraudulentos la mayoría de las veces y no en pocos casos cruentos; disfrazada de democracia, como en Rusia, Venezuela y Nicaragua; o sin careta, como las de China y Cuba. En los demás países, la alternancia es la vía civil para cambiar de siglas partidistas en la dirección política, ya sea por agotamiento, mas no siempre en situación de crisis. Ernesto Zedillo, en México; Bill Clinton y Barack Obama, en Estados Unidos, repararon los daños causados por sus predecesores y sin embargo los votantes no les refrendaron el mandato a sus partidos.

Bajo esa perspectiva, Andrés Manuel López Obrador se prepara para cederle la banda presidencial al abanderado de Morena, es decir, a su candidato. ¿Marcelo Ebrard? ¿Claudia Sheinbaum? ¿Ricardo Monreal? ¿Tatiana Clouthier? Sus antecesores hicieron lo mismo. El error de Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto consistió en no haber preparado a tiempo sus respectivas sucesiones. AMLO abrió el juego antes de su tercer año y las posibilidades de mantener a su partido otro sexenio en Palacio Nacional son cada vez mayores; entre otras razones, por la falta de oposición. El PRI jamás lo ha sido, y el PAN y PRD claudicaron desde su alianza con Peña Nieto, su distanciamiento con la sociedad y sus prácticas corruptas.

El presidente de turno era, en el pasado, el mayor lastre para su partido, por la ilegitimidad de su elección —excepto en el caso de Fox—, los escándalos y la incompetencia gubernamental, pero en el caso actual sucede lo contrario. López Obrador es el activo principal de Morena debido su legitimidad en las urnas, su alta aprobación, su proximidad con los sectores más pobres y su austeridad personal, no por los resultados de la Cuarta Transformación. El país está en las antípodas del paraíso ofrecido en campaña, pero, en materia de combate a la corrupción, el Gobierno ha puesto entre rejas a figuras relevantes de la administración precedente y tiene en el punto de mira a exgobernadores venales como el de Nuevo León, Rodrigo Medina (PRI).

Los vicios y deficiencias del Gobierno de AMLO saltan a los ojos. Los críticos de la 4T, corrosivos y pertinaces, forman legiones. Un día sí y otro también ofrecen, desde diferentes plataformas y medios de comunicación, visiones apocalípticas y catastrofistas del país, se rasgan las vestiduras y se cubren de ceniza. Sin embargo, hablan entre sí y para sectores que nunca han votado, ni lo harán, por Morena. Esa es una de las razones por las cuales no conectan con la mayoría, pues prefieren un Estado sometido al mercado y a los grupos de presión, en vez de atender necesidades e injusticias sociales cada vez más profundas.

Así se confirma en cada encuesta. La ciudadanía separa al presidente del Gobierno, como si tal cosa fuera posible. Reprueba a la administración en economía, seguridad y otros sectores, pero califica bien a quien decide el rumbo. A un mes de las elecciones más grandes en la historia del país, y en medio de una confrontación con el Instituto Nacional Electoral, azuzada por los detractores de AMLO, Morena encabeza la intención de voto para retener la mayoría en la Cámara de Diputados, ayudado por el PRI, PAN y PRD cuya alianza (Va por México) navega a la deriva.

Junto a la chimenea

Un documento del Gobierno de Estados Unidos, desclasificado el 30 de marzo, atribuye la popularidad del presidente Andrés Manuel López Obrador a su imagen de hombre común, a partidos de oposición divididos, a «relaciones públicas magistrales» y a las conferencias mañaneras, las cuales equipara con las charlas del presidente Franklin D. Roosevelt junto a la chimenea. La información, publicada por Grupo Reforma (07.04.21), se basa en un cable firmado por el exembajador Christopher Landau a finales de diciembre de 2019.

«México enfrenta un importante desafío de seguridad y resultados mixtos en materia de corrupción, derechos humanos y política exterior regional», se señala en la nota diplomática, revisada por el ahora encargado de Negocios de EE. UU., John Creamer. «López Obrador —apunta— completa el año (2019) con una lista abrumadora de desafíos, pero se beneficia de tener partidos de oposición divididos, relaciones públicas magistrales y el toque (de hombre) común». La imagen del presidente «gana brillo al recortar presupuestos gubernamentales y al visitar partes del país que durante mucho tiempo han estado abandonadas».

AMLO está revestido de teflón, advierte el análisis en poder de Reforma, pues «A pesar de la tasa récord de asesinatos y que las personas en las encuestas clasifican la seguridad, la corrupción y la pobreza como preocupaciones principales, López Obrador sigue siendo, con mucho, el político más popular en México». AMLO ha expresado su admiración por Franklin D. Roosevelt, quien rescató a Estados Unidos de la Gran Depresión e inauguró, con el New Deal, el Estado de bienestar. Con respecto a las conferencias mañaneras, el informe señala: «(Son) charlas junto a la chimenea de un hombre del pueblo» cuyo lenguaje permite conectar.

El informe se elaboró en diciembre de 2019. López Obrador tenía entonces 65% de aprobación y 31% de rechazo, de acuerdo con la encuesta de Reforma correspondiente a ese mes. En la medición de abril de este año, el 63% de la muestra aprueba al presidente y el 33% lo desaprueba. La variación es mínima si se toma en cuenta que en los 16 meses transcurridos entre una y otra indagatoria AMLO afrontó la crisis de la pandemia de COVID-19, el desplome de la economía y una embestida mediática pocas veces vista, provocada en parte por el propio presidente.

López Obrador sigue forrado de teflón. Su diferendo con el Instituto Nacional Electoral por la cancelación de candidaturas a Morena y por el acuerdo extemporáneo para impedir, en acatamiento a la ley, pero por encima de la Constitución, que el partido mayoritario esté sobrerrepresentado en la Cámara de Diputados, no le ha hecho mella. El INE tampoco se ha distinguido por su congruencia, y en la campaña para restarle poder al presidente, el árbitro comicial se ha formado en las filas contrarias a López Obrador y a Morena.

Las oposiciones se unieron en la coalición Va por México, pero ni juntos el PRI, PAN y PRD alcanzan al partido del presidente en intención de voto para el Congreso, cuando falta menos de un mes para las elecciones. El frente tiró por la borda la oportunidad de atraer el sufragio popular al postular a familiares y amigos de sus respectivas cúpulas y marginar no solo a líderes sociales, sino a sus propios cuadros, lo que al final terminó, una vez más, por dividirlos. Las dirigencias de los tres partidos, rebasadas por las circunstancias, no han hecho otra cosa que mirarse el ombligo.

Coalición sin rumbo

La preferencia por el PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, para las elecciones de diputados federales del 6 de junio es tres puntos inferior a la de Morena (45 contra 42%). Mas, si al partido del presidente Andrés Manuel López Obrador se le agrega la intención de voto por los partidos Verde, del Trabajo y Encuentro Social, la ventaja aumenta a 11 puntos. No solo eso, el 49% considera que, para apoyar la transformación emprendida por AMLO, el partido guinda debe mantener el control del Congreso. El 38% se decanta por una mayoría opositora para contener al ejecutivo. Así lo refleja la encuesta del 16 de abril, de Reforma.

En ese escenario se mueve, con singular torpeza, la coalición Va por México formada por el PRI, PAN y PRD. Su alianza con el expresidente Peña Nieto terminó de desdibujarlos y provocó la humillante derrota en los comicios presidenciales de 2018, cuando Morena superó a los tres por más de 9 millones de votos. En el mes que media para las elecciones, difícilmente podrán remontar la ventaja del partido del presidente. Conservar el Congreso le permitiría a López Obrador profundizar su reforma social, terminar el sexenio con oposiciones débiles y fragmentadas y manejar la sucesión de 2024 sin sobresaltos.

El presidente ve así el futuro: «Pronto ya no vamos a ser necesarios, o sea, ya por eso el 24 me voy tranquilo, si me lo permite la gente y me permite el Creador que llegue al 24. Me voy a ir tranquilo porque ya vamos a dejar todo arreglado» (Reforma, 16.04.21). Morena lidera también la intención de voto en la mayoría de los estados donde el 6 de junio se elegirán 15 gobernadores, 30 legislaturas y más de mil 900 alcaldes, 38 de los cuales corresponden a Coahuila.

La encuesta de Reforma ensombrece aún más el panorama para los partidos que, antes de Morena, habían ocupado la presidencia de la república. Para el 56% de la muestra, en México «Las cosas no están tan mal como para regresar a los gobiernos del PRI y del PAN». El 31% se identifica más con la frase: «Estábamos mejor antes de que llegara López Obrador». Otra mala noticia para la coalición «Va por México» e incluso para Morena, es que el 74% de los encuestados piensa acudir a las urnas a pesar de la pandemia de coronavirus; el 21% tiene dudas.

Contra la opinión de la comentocracia, el alineamiento de medios de comunicación para combatir las políticas del presidente, la oposición de un bloque de gobernadores y el enfrentamiento con el INE, afectado por un repentino celo democrático, la evaluación de López Obrador en el manejo de la pandemia, la vacunación contra la COVID-19 y el impacto de los programas sociales, es positiva. Si la elevada intención de sufragar la alientan esos resultados, el presidente puede dormir tranquilo, pues Morena ganaría la mayoría de las elecciones. Pero si la motivación es el enojo ciudadano, entonces debería preocuparse.

Los opositores de AMLO censuran los programas sociales de la 4T y los califican de «dádivas» a los pobres —jóvenes sin oportunidades («ninis»), discapacitados y otros sectores—, pero a las transferencias billonarias del Estado a banqueros y contratistas quebrados las llamaban «rescate». La entrega directa de recursos a los beneficiarios resta poder a los gobernadores y a otros intermediarios que lucraban con el presupuesto federal, y reduce su capacidad de maniobra en las elecciones. Quizá los programas no están exentos de corrupción, pero, comparados con el sistema anterior, el rendimiento para los destinatarios es superior. E4

Si hoy hubiera elecciones para Diputado federal ¿por cuál partido votaría?

PartidoPorciento
Morena45%
PRI18%
PAN17%
PRD4%
PRD4%
Independiente 3%
MC3%
PT3%
PES1%
Fuerza por México1%
RSP 0%
Fuente: Reforma

¿Con cuál de las siguientes frases está más de acuerdo?

Las cosas no están tan mal como para regresar a los gobiernos del PRI y del PAN

56%

Estábamos mejor antes de que llegara López Obrdor

31%

¿Piensa salir a votar en las elecciones del 6 de junio o tiene dudas de hacerlo por la pandemia del coronavirus?

Sí piensa salir a votar: 74%

Tiene dudas: 21%

Fuente: Reforma


Reforma a la Corte en medio de la tormenta

Veintisiete años después de que Zedillo disolvió el Tribunal de Justicia, AMLO extiende el mandato de Zaldívar y del Consejo de la Judicatura

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha sido siempre como pila de agua bendita. Ningún titular del ejecutivo ha evitado la tentación de meter las manos en el máximo tribunal constitucional del país. El 21 de enero de 1858, el titular de la Corte, Benito Juárez, asumió la presidencia de la república tras la renuncia de Ignacio Comonfort. Después de varias reelecciones y de su fallecimiento, en 1872, el Benemérito de las Américas fue reemplazado por Sebastián Lerdo de Tejada, cabeza de la Corte. Hoy la ausencia del presidente de la república sería cubierta por la secretaria de Gobernación, por un máximo de 60 días, mientras el Congreso nombra a un interino o sustituto.

Antes y después de la Constitución de 1857, que estableció la elección de ministros en las urnas, la Corte ha desaparecido varias veces y el número de sus integrantes ha variado hasta llegar a 26, en 1951, para abatir el rezago. Luego de la reforma de 1994 regresó a los 11 establecidos por la Constitución de 1917. Sin embargo, la Corte siempre ha estado sujeta a los vaivenes de la política y al estilo personal del presidente de turno. Ernesto Zedillo la disolvió para terminar con vicios que, con el tiempo, volverían a repetirse.

La reforma zedillista se vio como el deslazamiento del poder judicial, pero elevó a la Corte al rango de Tribunal Constitucional, creó el Consejo de la Judicatura Federal y limitó a 15 años la duración de los ministros; antes eran vitalicios. «Si bien es cierto que la Suprema Corte de Justicia de la Nación cambió significativamente a partir de la reforma judicial de 1994, también lo es que el drástico cambio (…) fue muy cuestionado por haber sido contrario a la Constitución y por haber tenido rasgos anómalos como fue la rapidez de su aprobación, incluso, fue tildada como un “golpe de Estado”», (El Cotidiano. Revista de la Realidad Mexicana Actual, Universidad Autónoma Metropolitana, 2012). Los autores del texto, Guillermo Ruiz Morales y Alberto Rocha Armienta, dilucidan si la decisión del presidente reunió los elementos para ser calificado un coup d’état.

Hoy es Andrés Manuel López Obrador quien mete las manos en la SCJN para ampliar —y seguramente inducir las votaciones respectivas en el Senado y en la Cámara de Diputados— en dos años del mandato de Arturo Zaldívar y del Consejo de la Judicatura Federal, que también preside. AMLO argumenta que Zaldívar «es un hombre íntegro, honesto y que ayudaría mucho en la renovación del Poder Judicial», dada su urgencia.

El artículo transitorio, aprobado por el Senado el 15 de abril, «no es inconstitucional», dice López Obrador. El artículo 100 de la Constitución advierte: «Salvo el Presidente del Consejo, los demás Consejeros durarán cinco años en su cargo, serán substituidos de manera escalonada, y no podrán ser nombrados para un nuevo periodo». En este caso no se trata de un mandato extra, pero sí lo amplía. El mismo precepto señala que «Los Consejeros no representan a quien los designa, por lo que ejercerán su función con independencia e imparcialidad. (…)».

Tres de los siete miembros de la Judicatura Federal simpatizan con AMLO: Zaldívar; Bernardo Bátiz, exprocurador en el Distrito Federal; y Loretta Ortiz, exdiputada de Morena. Los otros, con carrera judicial, son Verónica de Gyves, Alejandro González Bernabé, Sergio Molina y Jorge Ramos Cruz. El presidente ha demostrado que no cede ante presiones. López Obrador y Morena impusieron su mayoría en el Congreso para sacar adelante el artículo transitorio 13° aprobado por el Senado y la Cámara de Diputados. López Obrador pasó el Rubicón y desató una nueva tormenta. E4


Coahuila abona $20.5 millones al moreirazo en visita de Moreno

Los ciudadanos están hartos de corrupción e impunidad, dice en Saltillo el líder del PRI, pero elogia a uno de los Moreira

El PRI vuelve a tener, en el peor momento, al líder más anodino. Alejandro Moreno desempeña hoy el papel de hombre de paja representado ayer por Enrique Ochoa. El verdadero jefe del PRI es el expresidente Carlos Salinas de Gortari y sus adláteres —entre ellos Peña Nieto—, quienes secuestraron las siglas de un partido otrora popular para vaciarlas de contenido social y preservar los privilegios e intereses de una secta. En la gira del 15 y 16 de abril de Moreno por Saltillo y Torreón, para apoyar a los candidatos a alcaldes y diputados federales, Coahuila pagó 20.5 millones de pesos del «moreirazo».

Denunciado en 2019 por el exgobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz (PRI), por discrepancias superiores a los 103 millones de pesos en su declaración 3de3, Moreno habló de democracia, respeto a la militancia y «buenos gobiernos» en un estado con la mayor deuda per cápita del país después de Ciudad de México. Al tercer trimestre del año pasado, Coahuila debía 36 mil 900 millones de pesos, de acuerdo con un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados. El monto equivale casi a los intereses pagados en los 11 últimos años.

Para un «pueblo inteligente», como dijo de los coahuilenses el líder del PRI, su elogio al diputado Álvaro Moreira, el benjamín del clan responsable del endeudamiento impagable, es un insulto. En Torreón el halago fue para Shamir Fernández, candidato a diputado federal, uno de los legisladores del «moreirato» a quienes se debe la legalización de la deuda espuria. Moreno sigue los pasos de Humberto Moreira: renunció al gobierno de Campeche para ocupar la presidencia del PRI.

Moreno quiso curarse en salud: «Sí, efectivamente, los ciudadanos que están allá afuera están hartos de la corrupción, están hartos de la impunidad». Para lavarse la cara utilizó al presidente Andrés Manuel López Obrador como cabeza de turco —sin citarlo, pues la Fiscalía General de la República lo investiga por la denuncia de Ruiz—: «Pero (los ciudadanos) están más hartos de los políticos que prometen y no cumplen». ¿Mejor corruptos impunes que «transformadores» incompetentes?

Según Moreno, en su partido «no hay priistas de primera ni priistas de segunda». ¿Entonces por qué los mejores lugares en las listas de candidatos a diputados plurinominales se reservaron para él, la secretaria general, Carolina Viggiano, su esposo Rubén Moreira (exgobernador de Coahuila) y otros familiares y miembros de la élite priista, en detrimento de cuadros sin padrinos y de militantes de base? Moreno se jacta de haber escalado todos los peldaños hasta ser gobernador y jerarca partidista. Si en Coahuila ocurrió la primera sucesión entre hermanos, ¿por qué no entre tío y sobrino? Moreno impuso a Christian Castro Bello como candidato de la coalición PRI-PAN-PRD al gobierno de Campeche. «El PRI tenía que cambiar», dijo el tío en Saltillo.

«Lo mejor del PRI es su militancia, que clama por el cambio, por la corrección del rumbo y la eliminación de falsedades, por la erradicación de la corrupción y el uso indebido del poder», escribió José Narro Robles el 19 de junio de 2019 en la carta donde declina a su aspiración de presidir ese partido e informa de su renuncia a una militancia de 46 años. «La mascarada para imponer a Alito (Alejandro Moreno)… ya comenzó. Quienes han tomado parte de esta farsa deberán dar cuenta de sus actos», denunció en un video previo.

Moreno conminó al priismo: «Tenemos que hablar bien del partido (…) en público y en privado (…) (presumir) los resultados de nuestros gobiernos». En Coahuila lo más sonado es el «moreirazo», las empresas fantasma y las masacres en Allende y Piedras Negras denunciadas ante la Corte Penal Internacional como crímenes de lesa humanidad. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.