Aprietan las clavijas a Google y FB; pagarán por el uso de contenidos

Australia logra dar un paso importante para que los gigantes de Internet dejen de escamotear ingresos a periódicos y agencias de noticias. La regulación atrae las miradas de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Reino Unido

Microsoft: ¿Judas disfrazado de Mesías?

A regañadientes, dos de las compañías tecnológicas más poderosas —Google y Facebook— acordaron el 25 de febrero los términos necesarios para compartir sus ganancias con los medios de comunicación australianos. Se trata de un arreglo sin precedentes que muy pronto será imitado por otras naciones alrededor del mundo. Las mismas que están hartas de ver cómo se ahogan sus empresas periodísticas mientras las plataformas virtuales incrementan sus ganancias a costa de la información que aquellas generan.

La ley de pagos por contenidos periodísticos fue elaborada tras la investigación que desarrolló la Comisión Australiana de Competencia y Consumo. El resultado de este estudio evidenció un desbalance significativo entre los ingresos que por concepto de publicidad recibían las compañías tecnológicas en comparación con los medios de comunicación tradicionales.

«La normativa garantizará que las empresas de medios de comunicación reciban una remuneración justa por el contenido que generan, ayudando a mantener el periodismo de interés público».

Josh Frydenberg, ministro de Finanzas de Australia

El anuncio de esta legislación no fue bien recibido por los representantes de las redes sociales pues, según su perspectiva, las empresas informativas son las primeras interesadas en usar los espacios virtuales para obtener mayor audiencia. El 19 de febrero Facebook llegó a bloquear en Australia las noticias de los medios como medida de presión. Sin embargo, cuatro días después levantó la restricción cuando el gobierno australiano aprobó una serie de modificaciones al proyecto de ley original. Durante ese impasse 18 millones de usuario se vieron afectados.

El forcejeo llegó a su fin con la implantación del Código de Negociación de Medios de Noticias y Plataformas Digitales, mediante la cual Facebook y Google podrán —y deberán— acordar retribuciones a los medios de comunicación que les proporcionen noticias. En caso de no llegar a un acuerdo, las partes involucradas se someterían a arbitrajes vinculantes, todo supervisado o bajo la disposición de un árbitro gubernamental independiente.

«La normativa garantizará que las empresas de medios de comunicación reciban una remuneración justa por el contenido que generan, con lo cual se ayudará a mantener el periodismo de interés público», expresaron en declaración conjunta el ministro de Finanzas, Josh Frydenberg, y el de Comunicaciones, Paul Fletcher (El País, 25.02.21).

La regulación, pionera de su tipo, llamó la atención del gobierno de otros países como Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Reino Unido que muy pronto pueden implementar medidas similares al interior de sus fronteras.

Por el momento, Facebook ya se comprometió a invertir mil millones de dólares entre los editores de todo el mundo durante los próximos tres años. Google, por su parte, había anunciado una cifra idéntica en octubre de 2020. E4


Microsoft: ¿Judas disfrazado de Mesías?

Microsoft, el gigante informático creado por Bill Gates y propietario del popular sistema operativo Windows, también se ha enrolado activamente en la discusión sobre el pago de servicios noticiosos por parte de las redes sociales. Sin embargo, contrario a Google y Facebook, este emporio cibernético se muestra abiertamente de acuerdo con crear sistemas por los que las empresas tecnológicas paguen a los editores por la publicación de contenidos.

Pero no solo eso. Acusó a Google de haber «estrujado los beneficios» de los medios de comunicación y anunció que si luego de ponerse en marcha en Australia el Código de Negociación de Medios de Noticias y Plataformas Digitales, la red social al mando de Sundar Pichai se negaba a ofrecer los servicios de su famoso buscador en la nación continente, Microsoft invertiría más para que su buscador Bing sea comparable al de sus competidores y llene el vacío que deje Google.

«Google se ha convertido en la primera página para las noticias, se ha apropiado de la relación con los lectores y ha relegado los contenidos de noticias en su propiedad a una simple mercancía».

Brad Smith, presidente de Microsoft

«Aunque es importante reconocer que el envío de tráfico online tiene valor, monetizar ese tráfico se ha vuelto cada vez más difícil para los medios de noticias porque la mayoría de los beneficios son estrujados por parte de Google», señaló Brad Smith, presidente de Microsoft (Forbes, 12.03.21).

Asimismo, estableció una relación directa entre la tendencia creciente de los ingresos por publicidad del buscador con la caída en picada de los ingresos por el mismo concepto de los medios. «Google se ha convertido en la primera página para las noticias, se ha apropiado de la relación con los lectores y ha relegado los contenidos de noticias en su propiedad a una simple mercancía», aseguró Smith (Forbes, 12.03.21).

Google no tardó en contestar estas acusaciones y acusó a su homólogo tecnológico de recurrir a viejas mañas y atacar a sus rivales para obtener regulaciones que beneficien sus propios intereses.

«Ahora están haciendo afirmaciones egoístas e incluso están dispuestos a romper la forma en que funciona la web abierta en un esfuerzo por socavar a un rival. Y sus afirmaciones sobre nuestro negocio y cómo trabajamos con los editores de noticias son simplemente erróneas», respondió la empresa mediante un comunicado (Hypertextual, 12.03.21).

El directivo de Google fue todavía más allá y describió la polémica creada por Microsoft como una cortina de humo para desviar la atención de los problemas de seguridad que presenta la empresa tras el ciberataque a SolarWinds.

Microsoft estaba usando SolarWinds Orion, el software de administración remota que fue víctima de un hackeo el 13 de diciembre de 2020 y tras lo cual sus productos Azure y Active Directory se vieron comprometidos. Todavía no se define el autor de este sabotaje informático, pero se calcula que la información de, al menos, 18 mil empresas pudo ser violada, entre ellas las que forman parte de la lista de Fortune 500 y organizaciones gubernamentales de Estados Unidos como la NASA, las fuerzas aéreas y el Pentágono. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.