China, con piel de cordero, desafía la Doctrina Monroe

El presidente López Obrador busca reemplazar a la OEA por un organismo autónomo, pero discrepancias ideológicas conspiran contra la propuesta. La participación en línea de Xi Jinping en la Cumbre de la CELAC es una provocación al Gobierno de Estados Unidos. Cuba y Venezuela vuelven a ser la manzana de la discordia

Pulso de imperios en América Latina

Las artimañas de Maduro en México

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha aprovechado la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas, la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y las negociaciones del oficialismo y de la oposición venezolanos, celebradas en México, para demostrar que el Gobierno de la Cuarta Transformación (4T) lleva la batuta en América Latina y comienza a marcar la agenda en la región, bajo las narices de Estados Unidos.

Recibir a los mandatarios de Cuba, Miguel Díaz-Canel; de Venezuela, Nicolás Maduro; y concederle un espacio virtual al presidente de China, Xi Jinping, simboliza un mensaje alto y claro que la administración de Joe Biden no debe pasar por alto: México está dispuesto a mantener su relación histórica con Estados Unidos, pero defenderá su propia soberanía política e ideológica.

«No debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y de democracia»

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

México cuenta con el apoyo de buena parte de los Gobiernos de América Latina y el Caribe; ofrece ayuda humanitaria; aboga por el derecho de terceros —especialmente cuando se trata del acceso a las vacunas anti COVID—; brinda asilo político a presidentes, como lo hizo con Evo Morales; y promueve la creación de una comunidad equivalente la Unión Europea (UE) en la región, al margen de la Organización de Estados Americanos (OEA).

CELAC vs. OEA

México acogió la VI Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la CELAC, celebrada el 18 de septiembre en la capital del país. Asistieron más de 30 delegaciones encabezadas por 17 jefes de Estado, dos vicepresidentes, nueve cancilleres y otras autoridades de primer nivel.

En palabras del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, la cita demostró la solidez del mecanismo de diálogo y concertación política de la comunidad, de la que México detenta la presidencia pro tempore. «A dos años de asumir esta importante responsabilidad, la CELAC ha dado muestras de su pertinencia para definir cursos de acción conjuntos. Es una plataforma que permite ampliar la voz de América Latina y el Caribe en los foros multilaterales», afirmó (El País, 23.09.21).

En la reunión se priorizaron los temas de combate a la COVID-19, el acceso equitativo a las vacunas, el cambio climático y la migración. Fenómeno, este último, que ha hecho metástasis en México con el incremento de personas que intentan ingresar a Estados Unidos, especialmente haitianos, y cuya solución la 4T no acaba de encontrar.

También se formalizó la Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), que busca poner su primer satélite en órbita para finales de este mismo año; se aprobó un plan para dotar a la región de vacunas, equipos y pruebas anti COVID; y se creó un fondo común para desastres.

«Debido a la demora de los fondos que nos ofrecieron hace tiempo los países desarrollados, ya creamos uno, y quiero informarles que hoy, aunque parece una suma modesta, en las últimas horas hemos recaudado más de 15 millones de dólares para poner en marcha el fondo para desastres y efectos del cambio climático en América Latina y el Caribe […] Significa que América Latina y el Caribe nunca más volverá a tener la misma situación que vivimos en 2020 y 2021», afirmó el canciller mexicano.

Aunque el tema no se abordó directamente, México aprovechó la reunión para apuntalar su interés por convertir a la CELAC en una alternativa frente a la Organización de los Estados Americanos (OEA), en caso de no ser sustituido este foro, hoy bajo la dirección de Luis Almagro, por un organismo que sirva de contrapeso. México ha tachado a la OEA de «intervencionista, injerencista y hegemonista».

La iniciativa ya la había planteado el presidente Andrés Manuel López Obrador en su discurso del 24 de julio, en el Castillo de Chapultepec, a propósito de los 238 años del natalicio de Simón Bolívar. «La propuesta es, ni más ni menos, que construir algo semejante a la Unión Europea, pero apegado a nuestra historia, nuestra realidad y a nuestras identidades. En ese espíritu, no debe descartarse la sustitución de la OEA por un organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador a petición y aceptación de las partes en conflicto en asuntos de derechos humanos y de democracia» (El País, 24.07.21).

La idea no es nueva. Antes la manejaron los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela, Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, pero los esfuerzos por integrar a las naciones latinoamericanas mediante un órgano diplomático común nunca fructificaron a causa de las diferencias ideológicas entre los líderes de la región.

Las divergencias volvieron a estar presentes en la CELAC. El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, dejó en claro que su presencia en la cumbre «en ningún sentido y circunstancia representa un reconocimiento al Gobierno del señor Nicolás Maduro, no hay ningún cambio de postura de mi Gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente». Su homólogo uruguayo, Luis Lacalle Pou, lo secundó: «Debemos decir con preocupación que vemos gravemente lo que ocurre en Cuba, Nicaragua y Venezuela», en relación con las manifestaciones del 11 de julio en la mayor de las Antillas, la persecución desatada por el Gobierno de Daniel Ortega contra la oposición y las violaciones constitucionales en Venezuela.

Mas no se trata solo de discrepancias de orden ideológico. Para lograr un órgano como la Unión Europea al sur del Río Bravo también se deben superar perspectivas de desarrollo divergentes. La política monetaria es una de ellas. Mientras algunas naciones latinoamericanas insisten en mantener economías dolarizadas, otras apuestan por criptomonedas y varias más por la ortodoxia monetaria. Tampoco existe un consenso sobre temas educativos y laborales. La opción de fomentar un modelo manufacturero orientado a satisfacer la demanda de Estados Unidos —muy presente en México— se enfrenta a la posibilidad de apostar por la innovación y el desarrollo homogéneo de la región.

Se requiere, además, implementar la estructura directiva y administrativa del organismo, que incluye, mínimo, un Congreso continental, una institución que regule la política monetaria regional, un tribunal que dicte sentencias ante diferendos entre países y una Constitución que defina las normas para asuntos políticos, sociales y económicos.

Entre algodones

Si algo puede no criticársele al presidente Obrador es ser consecuente con sus principios de izquierda. No resulta extraño entonces su apoyo a los Gobiernos de Cuba y Venezuela, a favor de los cuales ha abogado durante toda su administración, con énfasis en el año actual. Al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lo recibió en la CELAC, y lo tuvo como invitado especial en los actos conmemorativos de la independencia. En este contexto, aprovechó para solicitar a la administración de Joe Biden poner fin al embargo impuesto por Washington a la isla desde 1962. «El Gobierno que represento llama respetuosamente al Gobierno de Estados Unidos a levantar el bloqueo contra Cuba, porque ningún Estado tiene derecho a someter a otro pueblo, a otro país», expresó.

De este pedido hizo eco el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, durante su intervención, el 23 de septiembre, en la Asamblea General de Naciones Unidas. «Ante la severa crisis económica y sanitaria a nivel global, resulta impostergable poner fin al bloqueo económico contra Cuba», manifestó. Además, defendió el proceso de negociación entre el oficialismo venezolano y la oposición, que se desarrolla en Ciudad de México.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó de último minuto su asistencia a la CELAC y su llegada al Aeropuerto Internacional Benito Juárez representó su primer viaje oficial al extranjero luego que, en marzo de 2020, el departamento de Justicia de Estados Unidos lo acusó de encabezar un cartel de drogas en colaboración con la exguerrilla colombiana de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y ofreciera 15 millones de dólares por su captura.

México es uno de los países que reconoce a Maduro como presidente democráticamente electo de Venezuela, en oposición a más de 40 naciones —Estados Unidos entre ellas— que dan por «presidente encargado» al opositor Juan Guaidó.

Abrirle las puertas y los brazos a Díaz-Canel y Maduro desató críticas contra el líder de la 4T. El dirigente nacional del PAN, Marko Antonio Cortés, tuiteó: «López Obrador ha convertido a México en el lugar de encuentro de dictadores. Utiliza su presidencia pro tempore de la CELAC para degradar a nuestro país. Como país libre y democrático tendríamos que estar condenando los métodos de tortura utilizados en Cuba y Venezuela». Por su parte, la Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) lo declaró «persona non grata» el 18 de septiembre y destacó que su gesto «refleja lo desfavorable y negativo» del diálogo entre la oposición y el oficialismo venezolano en territorio mexicano.

Para el Partido Republicano, recibir a los sucesores de Castro y de Chávez e intentar socavar a la OEA, no fue buena idea. «Como firme partidario de la relación EE.UU.-México, me decepciona que el Gobierno de México reciba a los dictadores de Cuba y Venezuela y busque debilitar a la Organización de los Estados Americanos», declaró Michael McCaul, congresista por Texas.

A pesar de las múltiples diferencias que enfrentan los Gobiernos de la región, para el escritor Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura, las principales dificultades que afronta América Latina no son irresolubles. Así lo dijo el 20 de septiembre, durante la presentación del documental Una vida en palabras, basado en los aspectos fundamentales de su vida.

«Creo que los problemas de la región tienen una solución, siempre y cuando la mayoría de los latinoamericanos acepte una realidad que en el campo político para mí significa que hay un solo modelo de desarrollo, que no hay varios, como ocurría cuando yo era niño: hay uno solo, el que tiene éxito, el de los países que han prosperado […] Todavía hablamos de una revolución socialista, todavía hay la idea de que una revolución puede resolver los problemas en América Latina como si los ejemplos en Cuba, en Venezuela, en Nicaragua no fueran lo suficientemente claros. Creo que no hay tantos modelos, sino uno sólo vinculado a la libertad: de expresión, de reunión, de la diversidad», puntualizó (El Universal, 21.09.21). E4


Pulso de imperios en América Latina

La presencia de los presidentes Miguel Díaz-Canel (Cuba) y Nicolás Maduro (Venezuela) en la CELAC no debió inquietar tanto al Gobierno de Joe Biden como la participación virtual del presidente de China, Xi Jinping, quien destacó la colaboración entre su país y América Latina.

Las relaciones de Estados Unidos con el gigante asiático se han mantenido tensas, especialmente en el ámbito económico, desde la administración de Donald Trump. Con la llegada de Biden y el cambio de partido en la Casa Blanca, la situación, lejos de mejorar, empeora. La guerra comercial y arancelaria que sostienen pone en jaque el equilibrio mundial de las finanzas. No solo eso, el acuerdo recién firmado en materia de seguridad AUKUS —donde participan Estados Unidos, Reino Unido y Australia— amenaza con trasladar estas tensiones al sector militar.

«China está dispuesta a trabajar junto con los países de América Latina y el Caribe para superar las dificultades coyunturales, crear oportunidades y promover mancomunadamente la construcción de la comunidad de futuro compartido China-ALC».

Xi Jinping, presidente de China

La presencia de Jinping en la CELAC no puede menos que despertar recelo en Washington, cuyos halcones siguen de cerca el fortalecimiento de la relación entre Pekín y los Gobiernos latinoamericanos de izquierda. Máxime desde el establecimiento del Foro China-CELAC, en julio de 2014, para fomentar la cooperación entre la potencia oriental y los países de América Latina y el Caribe (ALC).

«La amistad entre China y ALC viene renovándose y es cada vez más arraigada en los corazones de ambos pueblos», dijo Jinping. El dirigente no dejó pasar la oportunidad para asegurar que está dispuesto a trabajar junto con los países de la región para crear oportunidades de desarrollo y promover la construcción de una comunidad donde participen de forma mancomunada China y América Latina. «China seguirá ofreciendo ayuda dentro de nuestro alcance a los países de ALC, para contribuir a su pronta superación de la pandemia y su recuperación socioeconómica», afirmó (La Jornada, 18.09.21). E4


Las artimañas de Maduro en México

La tercera ronda de negociaciones entre los representantes del Gobierno venezolano y la oposición se vio en riesgo cuando un repentino retraso impidió la llegada del grupo oficialista a México, el 24 de septiembre, fecha pactada para reiniciar el diálogo que se extendería hasta el 27 del mismo mes.

La demora de los representantes del chavismo obedeció a la postura del embajador de Estados Unidos en Venezuela, James Story, a quien acusaron de dar pautas a la oposición sobre la agenda. También fue en respuesta a las declaraciones de la primera ministra de Noruega, Erna Solberg, con respecto a las «graves violaciones a los derechos humanos en Venezuela». Vale recordar que Noruega, igual que en 2019, es mediador en estas negociaciones mientras que Rusia y Holanda fungen de acompañantes.

El primer acercamiento de ambas partes, en México, ocurrió el 13 de agosto con la firma del «Memorándum de entendimiento». En los siguientes días se acordaron los temas a tratar con énfasis en el levantamiento de las sanciones internacionales que pesan sobre Venezuela, el establecimiento de un cronograma electoral con garantías y respetar el Estado de derecho.

El segundo encuentro se desarrolló del 3 al 6 de septiembre y culminó con un acuerdo parcial para atender las necesidades sociales de la población, orientado a paliar los efectos de la pandemia del coronavirus.

La tercera sesión —que finalmente se concretó el 26 de septiembre— estuvo centrada en el sistema de justicia y el respeto a la institucionalidad establecida en la Constitución, así como la salvaguardia de la economía nacional y el establecimiento de medidas de protección social al pueblo venezolano, incluyendo los Derechos Especiales de Giro dispuestos para tal fin por el Fondo Monetario Internacional.

A pesar de la demora causada por los representantes del Gobierno, los opositores ratificaron mediante un comunicado en redes sociales que continuarán con el proceso de negociación. «Venezuela es un país con una justicia secuestrada, que persigue y encarcela a la disidencia y promueve la impunidad. Rescatarla es un requisito fundamental para reconquistar nuestros derechos», explican.

Tras el fracaso de cinco intentos de diálogo en los últimos siete años, mandatarios y analistas expresan dudas sobre el éxito de la nueva tentativa. Tampoco descartan que situaciones como la demora o la inclusión del empresario colombiano Alex Saab —actualmente detenido en Cabo Verde y quien podría ser extraditado a Estados Unidos por presunto lavado de dinero— a la delegación del Gobierno sean mecanismos para forzar a la oposición a abandonar el proceso. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.