Coahuila paga $36 mil millones al servicio de la deuda y el moreirazo no se mueve

El estado sufre las consecuencias de un docenio marcado por la corrupción, la impunidad y el manejo discrecional de los recursos públicos. En las condiciones actuales, la megadeuda terminaría de pagarse a mediados del presente siglo, dice el Consejo Cívico de las Instituciones Laguna

Cinco centavos a salud por cada peso gastado entre 2006 y 2017

Rubén resultó peor que Humberto: De León Tello

Imposible pasar página a la deuda y a los atropellos del moreirato. Cada que la administración renegocia con los bancos para tomar un respiro, la realidad financiera lo rebasa, exhibe sus flaquezas y desnuda la corrupción del «docenio trágico», solapada por Peña Nieto y olímpicamente ignorada por el presidente López Obrador. En los gobiernos de Humberto y Rubén Moreira, el gasto en propaganda e imagen superó con mucho la inversión en salud y otros sectores prioritarios. Para más inri, entre 2015 y 2016 se desviaron 65 millones de pesos destinados a la compra de medicamentos, de acuerdo con una denuncia de la Auditoría Superior del Estado presentada 2018, la cual permanece congelada junto con otras de ejercicios anteriores. Coahuila figura hoy entre los estados más afectados por el coronavirus.

Reestructurar la megadeuda al principio de su gobierno le permitió a Miguel Riquelme liberar 411 millones de pesos anuales. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 sacudió las frágiles finanzas estatales. Según Riquelme, el gasto para afrontar la emergencia sanitaria ronda ya los mil millones de pesos, más del doble del «ahorro» derivado de la refinanciación. Pero los pasivos, en vez de bajar, aumentan. Para finales de este año, la deuda flotante y consolidada, llegará a los 43 mil 661 millones de pesos (5 mil 943 millones con proveedores y 37 mil 718 bancaria) de acuerdo con el estudio «Finanzas Públicas de Coahuila… del dicho al hecho», dado a conocer por el Consejo Cívico de las Instituciones Laguna (CCIL) el 10 de junio pasado.

«¿Cuáles son nuestras fortalezas? (…) Somos el primer lugar nacional con menor porcentaje de gasto destinado a la deuda».

Humberto Moreira, quinto informe, 04.11.10

Coahuila tardará 24 años más en pagar el moreirazo, equivalente al 4.8% de su Producto Interno Bruto. «La deuda per cápita ha crecido tanto en los últimos años, que actualmente un coahuilense debe el triple (12 mil 179 mil pesos) de lo que un mexicano promedio (4 mil 252 pesos)», dice el análisis. La herencia de los Moreira pesa sobre los hombros del gobierno y de los ciudadanos, máxime de los más pobres. La deuda es criminal, pues ha costado vidas por la falta de servicios —principalmente de salud—, cuya insuficiencia pone de relieve la pandemia.

El manejo irresponsable de las finanzas estatales en el moreirato eriza la piel. «El financiamiento total solicitado como deuda en la administración 2005-2011 (correspondiente a Humberto Moreira) fue de 58 mil 850 millones de pesos». Con Rubén Moreira ascendió a 8 mil 190 millones de pesos y con Miguel Riquelme a mil 950 millones. «Para hacer frente a sus gastos, el gobierno estatal ha tenido que recurrir a la contratación de deuda con bancos y proveedores», expone el CCIL.

«La distribución de la riqueza también está en un mejor sistema de salud. (…) construimos cuatro hospitales».

Rubén Moreira, sexto informe, 06.11.17

Mientras Coahuila tiene la soga en la garganta, el autor de la megadeuda —«legalizada» por el Congreso local de mayoría priista en 2011— hace relaciones públicas para lavar su imagen. El exgobernador Humberto Moreira informó el 31 de octubre que la Audiencia Nacional Española cerró el expediente por el cual fue detenido en Madrid, el 15 de enero de 2016, bajo los cargos de blanqueo de capitales y delincuencia organizada. Grupo Reforma consultó el mismo día las resoluciones del órgano jurisdiccional, pero no halló la del coahuilense. Moreira permaneció una semana en el penal madrileño de Soto del Real. Su liberación se atribuyó al presidente Peña Nieto.

Sin embargo, el problema del exlíder del PRI no radica en España, sino en Estados Unidos. La justicia de ese país ya tiene entre rejas al exgobernador de Tamaulipas, Tomás Yarrington, en espera de sentencia; al exfiscal de Nayarit, Édgar Veytia, condenado a 20 años por participar en una red internacional de narcotráfico; y al exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, bajo cargos de lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico. Por los mismos presuntos delitos la DEA detuvo al exsecretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos, quien posteriormente fue regresado a México. La justicia, para Coahuila, vendrá del norte.

«No podemos ocultar que será un mal año el 2021 gracias a la aprobación de este presupuesto».

Miguel Riquelme, 13.11.20

Décadas de vacas flacas

A la pandemia de COVID-19 se añade otro conflicto: el recorte al presupuesto de 2021 aprobado en el Congreso por los diputados de Morena y sus aliados. Javier Díaz González, administrador fiscal, vislumbra un panorama oscuro para las finanzas estatales: «El impacto será sumamente drástico (…), nos espera un año 2021 (…) difícil sin los recursos de convenios y subsidios. (…) Coahuila recibiría tres mil millones de pesos menos» (Zócalo Saltillo, 12.11.20).

Tras el fracaso de la Alianza Federalista por mantener las participaciones en los niveles de este año, el gobernador Miguel Riquelme acusó el golpe: «Lo digo claro y con todas sus letras, porque no podemos ocultar que será un mal año el 2021 gracias a la aprobación de este presupuesto». Una de las salidas para afrontar la situación consiste en buscar «toda la coordinación con los ayuntamientos (y) los mejores métodos de financiamiento para poder adecuar (las finanzas) sin endeudarnos».

El moreirazo condenó al estado a 36 años de vacas flacas… y de impunidad. Coahuila dedica desde 2012 cantidades industriales de dinero para pagar a los bancos y al mismo tiempo deja de invertir en salud, educación, infraestructura, seguridad y servicios esenciales. De los 4 mil 104 millones de pesos destinados este año para el «servicio de la deuda» (equivalentes al 9% del presupuesto), 3 mil 375 millones corresponden a intereses y solo 277.7 millones a capital; el resto será para pagar adeudos anteriores y costos por coberturas.

Por cada peso ejercido para atender la emergencia sanitaria por la COVID-19, el gobierno gasta cuatro en el moreirazo. La pandemia tomó mal parado a Coahuila, y sin dinero al gobierno. Esa confluencia de factores aumenta la presión sobre la administración de Riquelme. Al segundo trimestre de 2020, tres estados de la Alianza Federalista registraban la mayor deuda per cápita del país: Nuevo León (14 mil 706 pesos), Chihuahua (12 mil 935.5) y Coahuila (11 mil 947.3). Las entidades con menor deuda por habitante no pertenecen a ese bloque: Puebla (1 mil 34.2 pesos), Guerrero (831.2), Querétaro (155.8) y Tlaxcala (22), de acuerdo con el Instituto Belisario Domínguez del Senado (Excélsior, 17.10.20).

Las acusaciones del PRI, PAN y PRD según las cuales Morena, el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, «traicionó» a los estados con la aprobación del presupuesto 2021, son retóricas e insostenibles. Las deudas de Nuevo León, Chihuahua y Coahuila se originaron en las administraciones priistas de Rodrigo Medina, los Moreira y César Duarte. El único ejecutivo local que ha emprendido acciones para paliar la crisis económica mediante la recuperación de propiedades adquiridas con dinero del erario es el chihuahuense Javier Corral (PAN).

El exgobernador Rubén Moreira, investigado por la Fiscalía General de la República por el desvío de 400 millones de pesos de fondos federales, se ha montado en esa ola oportunista y llora lágrimas de cocodrilo: «Es muy lamentable que los diputados de Morena hayan dado la espalda a los coahuilenses». Entre 2014 y 2017, Moreira distrajo más de 680 millones de pesos a empresas fantasma, denuncia el Hub de Periodismo de Investigación en el reportaje «Frontera de papel: desvíos de empresas fantasma en la frontera norte de México… Y más» (Espacio 4, 645).

Gobernador mitómano

La disciplina presupuestaria se rompió en el gobierno de Humberto Moreira, un profesor sin experiencia administrativa, técnica o empresarial, a diferencia de sus últimos predecesores. Óscar Flores Tapia no poseía título universitario, pero además de realizar una vasta obra pagó pasivos heredados por más de 500 millones de pesos. Eliseo Mendoza saneó las finanzas y Enrique Martínez liberó al estado de obligaciones bancarias. Moreira, cuyo populismo y ambición no conocen límites, legó a Coahuila el deshonroso primer lugar nacional en deuda pública por su acumulación en tiempo récord y el sinfín de irregularidades para contratarla, de espaldas al Congreso dominado por el PRI y sin informar a la ciudadanía: en dos años (2009 y 2010), el débito se disparó a 36 mil millones de pesos. Justo cuando los gobernadores competían por apadrinar la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto con fondos públicos.

El exalcalde de Saltillo debió ser generoso, pues recibió como premio la presidencia nacional del PRI, su imaginario trampolín para la presidencia de la república. Incluso, ante las torpezas de Peña Nieto, esparció la especie de ser el plan B de su partido. El gusto le duró menos de un año. Peña lo defenestró el 2 de diciembre de 2011, por el escándalo de la megadeuda, un día después de haber asistido a la toma de posesión de su hermano y sucesor Rubén Moreira, quien boicoteó los débiles intentos del PAN para investigar y castigar la deuda.

En su informe de despedida (4 de noviembre de 2010), antes de abandonar el cargo para presidir el PRI, Moreira presumió ante Peña Nieto, uno de sus invitados en el Coliseo Centenario: «¿Cuáles son nuestras fortalezas? Economía diversificada, indicadores superiores a la media nacional, condiciones de bienestar social favorables, incremento en los niveles de inversión y deuda pública manejable. Somos el primer lugar nacional con menor porcentaje de gasto destinado a la deuda».

La bomba explotó siete meses después, al conocerse el monto real de la deuda. En vísperas de la siguiente Navidad, la revista Forbes le dio un «regalo sorpresa»: el séptimo sitio en la lista de «Los 10 mexicanos más corruptos de 2013». Un lugar por debajo del exgobernador de Tamaulipas Tomás Yarrington «acusado (…) por cargos de crimen organizado y lavado de dinero en Texas. Según las acusaciones en su contra, habría recibido sobornos de los principales grupos del narcotráfico en Tamaulipas, entre ellos el Cartel del Golfo». ¿Vecindad geográfica es destino? Las Cortes de Texas lo dirán.

La megadeuda comprometió las finanzas del estado e incluso el impuesto salvavidas: el de Nóminas, creado por Eliseo Mendoza hacia el final de su sexenio. El producto de ese gravamen ha sido utilizado para todo en las últimas administraciones, excepto para su función original: invertirlo en obras e infraestructura en los municipios donde se genera. La «deuda manejable» presumida por Moreira tiene a Coahuila en precariedad financiera. La reducción de fondos federales para 2021, provocada por la caída de ingresos a causa del coronavirus, empeorará la situación.

Las secuelas del moreirazo son infinitas. Un informe de la Cámara de Senadores, presentado el 22 de agosto, advierte que al primer trimestre de este año: «Los estados que presentaron una mayor relación de su deuda con respecto a sus participaciones federales fueron: Nuevo León con 178.4%, Chihuahua con 177.7%, Quintana Roo con 170.7%, y Coahuila con 166.6%». En las antípodas están: «Guerrero con 18.2%, Puebla con 16.5%, Guanajuato con 14.8%, Querétaro con 2.2% y Tlaxcala con 0.4%». Tres de los estados de la Alianza Federalista, entre ellos el nuestro, tienen el agua a la boca. El virus de la deuda es la herencia de los Moreira. E4


Cinco centavos a salud por cada peso gastado entre 2006 y 2017

La inversión en el sector equivale al 60% de la deuda contratada en el gobierno de Humberto Moreira

Humberto y Rubén Moreira ejercieron 418 mil 720 millones de pesos en doce años, incluida la megadeuda. De ese caudal, manejado discrecionalmente con la complicidad del Congreso, dominado por el PRI, en teoría 20 mil 213 millones de pesos fueron para el sistema de salud. Sí, solo el 5% del presupuesto para atender a más de dos millones de habitantes (ahora son 2.7 millones). Otro dato explica la situación de Coahuila en materia sanitaria en medio de la pandemia de COVID-19: la inversión en salud, en el periodo 2006-2017, equivale al 60% de los 34 mil millones de pesos pagados a la banca en el lapso de 2012 a 2020, principalmente por concepto de intereses.

El 4 de noviembre de 2010, Humberto Moreira presentó su quinto informe ante la plana mayor del PRI y quien sería su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, en el Coliseo Centenario de Torreón. En un escenario más apto para un espectáculo que para una ceremonia oficial, Moreira dijo sin tapujos: «Quiero iniciar mi informe hablando de lo que es un tema de vital importancia para mi gobierno, como es el tema de la salud. Hemos hecho una inversión sin precedentes en el tema de salud, casi dos mil millones de pesos».

Los números, sin embargo, no cuadran. De acuerdo con los presupuestos comprendidos entre 2006 y 2010 —aprobados por el Congreso—, el gasto en salud debió ser de 6 mil 227 millones de pesos. «Mientras en Coahuila aplicamos el 22.4 (sic) de nuestro presupuesto en salud —remarcó el gobernador— el promedio nacional se ubica en el 17.2». Las cifras dicen otra cosa: Moreira ejerció 116 mil 484 millones de pesos en el quinquenio. El 22% equivale a 25 mil millones de pesos, y la inversión real representa menos del 5%.

Si Moreira tiró el Distribuidor Vial Revolución de Torreón por defectos que no ameritaban la demolición total, por qué desaprovechar la oportunidad para exhibir a su exjefe Enrique Martínez ante el futuro presidente de México (Peña Nieto) y la prensa del país. «¿Cómo nos encontramos con respecto a cuándo arranqué mi gobierno? Hemos logrado, se oye fácil, no lo es, triplicar las camas censables en Coahuila, es decir, crecer tres veces lo que teníamos en los servicios de salud. Además hemos logrado mejorar, equipar, modernizar, ampliar, los 123 centros de salud: 14 en la Región Norte, 10 en la Carbonífera, 12 en el Desierto, 17 en la Región Centro, 26 en la Sureste y 44 aquí en la Comarca Lagunera».

Si estábamos tan bien, ¿por qué Coahuila pasa las de Caín, no solo por la pandemia de coronavirus, sino también para atender las demandas de salud de la población, sobre todo de la más pobre? Moreira y los suyos crearon su propio El Dorado. En el colmo del paroxismo, puso en duda la existencia de la deuda cuando el servicio de este año (4 mil 100 millones de pesos) equivale a dos tercios de la inversión en salud en sus cinco años de gestión. Los pasivos por 36 mil millones de pesos los mantuvo ocultos con la aquiescencia del Congreso.

«En 2012, los coahuilenses tendrán que pagar más por nacer, casarse, morirse, por tener coche o bicicleta y ahora hasta empezarán a pagar por entrar al parque o al museo, pues este año, la legislatura local —en control del PRI— aprobó por mayoría esta serie de incrementos a la Ley de Ingresos, que repercute directamente en lo que pagan los ciudadanos por concepto de impuestos y servicios», publicó Animal Político (05.12.11) cuando Moreira ya había sido destituido de la presidencia del PRI, del cual más tarde sería expulsado. E4

Presupuesto en el moreirato

SALUD%
200618,622,170940,0895.1
200718,651,400820,8004.4
200824,532,3281,149,4864.6
200924,968,8001,110,6444.4
201029,711,8562,208,1547.4
201131,165,0622,208,1977.1
201232,296,3301,185,0433.6
201335,161,0341,956,7795.5
201438,166,4412,075,8705.4
201541,806,6422,643,5496.3
201643,763,0681,890,3124.3
201743,697,9442,029,3734.6
TOTAL382,543,07520,218,2965.2

Fuente: Presupuesto de Egresos de Coahuila (miles de pesos)

Rubén resultó peor que Humberto: De León Tello

El líder del PAN responsabiliza a los Moreira de la quiebra del sistema sanitario estatal. Riquelme lo recibió en coma

Diez palabras dedicó Rubén Moreira, en su último informe, al tema que para su predecesor y hermano era de «vital importancia». «Juntos construimos cuatro hospitales, la mayor cifra en nuestra historia», dijo con grandilocuencia ante el secretario de Salud, José Narro Robles. No mencionó cuáles eran ni dónde se ubicaban; tampoco habló de costos, para qué, si no le hablaba al Congreso, sino a su megalomanía. Dos de las instalaciones sanitarias —el Hospital Materno Infantil y el Oncológico de Saltillo— las inauguró poco antes de terminar su sexenio, sin estar terminadas.

Aquel 6 de noviembre de 2017, Moreira agradeció al presidente Peña Nieto el hospital del IMSS de Acuña —una de las 250 unidades médicas abandonadas por los gobiernos federal y estatales en el sexenio anterior— inaugurado apenas el 24 de octubre por el presidente Andrés Manuel López Obrador. El gobierno de Moreira II debió invertir 11 mil 778 millones de pesos en salud, según los presupuestos aprobados por «sus» diputados, pero la infraestructura no los refleja. El gobernador cambió de secretarios de Salud como de calcetines. Uno de ellos, que ya había ocupado el cargo en otra administración, renunció por el «ambiente corrupto».

El diputado Jesús de León Tello (PAN) desinfló el triunfalismo del clan desde la tribuna del Congreso, donde fijó la posición de su partido con respecto a «la docena trágica del moreirato». El gobernador había ofrecido escuchar a las oposiciones, pero tampoco cumplió. «Rubén dejó a Coahuila peor de como lo dejó su hermano Humberto. Es importante destacar los problemas que heredarán muchas generaciones y que sin duda el gobernador no tocará en este informe (…), como siempre, le da la vuelta a estas preguntas; por eso los diputados del PAN no estaremos presentes cuando venga a este acto de simulación».

Frente a un Congreso asfixiado por el PRI y sus adláteres, De León llevó al salón de plenos el sentimiento de legiones. «¿Qué pasó con la deuda pública? Hemos pagado más de 24 mil millones de pesos en intereses, pero debemos más que cuando Rubén Moreira inició su periodo, las cuentas no salen; ahora debemos 37 mil millones de pesos (…). La corrupción y la impunidad son el sello de este gobierno. En esta administración nacieron las empresas fantasma, con más de 500 millones de pesos asignados a empresas de exfuncionarios (…)».

El legislador lagunero y actual líder del PAN en el estado atribuyó la quiebra del sistema de salud al desastre financiero del «moreirato». «No hay medicamentos, no hay materiales, no hay siquiera una aspirina en los hospitales. Es un crimen desviar millones de pesos a empresas fantasma —la Auditoría Superior del Estado denunció irregularidades por más de 475 millones de pesos en tres de los ejercicios de Rubén Moreira, acento del reportero— y no atender la salud de las familias; es un crimen desviar recursos públicos a campañas políticas, derrochar millones para intentar imponer a Riquelme mientras los pacientes esperan por días para recibir atención, o tienen que pedir prestado para comprar medicamentos».

El 21 de enero pasado, cuando la pandemia de COVID-19 todavía no trastocaba al mundo, el gobernador Miguel Riquelme reconoció ante la embajadora de Francia en nuestro país, Anne Grillo, haber recibido un sistema de salud en coma. «Si les contara… pero ya está de nuevo en pie». No dijo más. Para medio reanimarlo, el Estado invirtió 8 mil 980 millones de pesos en los tres últimos años, incluidos mil millones no presupuestados para afrontar la emergencia sanitaria. La deuda es para Riquelme lo que la roca para Sísifo. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.