COVID y los «negacionistas»

Hace unos días uno de mis lejanos lectores, de la región de los sarapes más famosos de México, me envió un video sobre COVID. No coincido en la esencia de su postura, pero comenta algunas cuestiones con las que coinciden mis publicaciones desde hace meses en que vivimos esta novedad que ha alterado notablemente la convivencia social y nuestro entorno mental y emocional.

Investigué a la autora (Ana María Oliva) del video y encontré que se define como doctora en biomedicina, máster en ingeniería biomédica y es de la corriente «negacionista del COVID», partidaria de la electromagnética (https://www.energiahumana.es/unidades-salut-energetica#) y de la homeopatía (pseudociencias). Cree que existe una conspiración mundial para controlar al mundo mediante una guerra biológica. No ejerce medicina clínica y no está en relación directa con la atención humanista médico-enfermo (https://www.anamariaoliva.es/home).

Además encontré una entrevista a este controversial personaje (https://maldita.es/malditaciencia/20210201/las-afirmaciones-falsas-y-negacionistas-de-ana-maria-oliva-sobre-el-sars-cov-2-y-la-pandemia-por-covid-19/):

1 -El virus SARS-CoV-2 sí tiene que ver con la enfermedad COVID.

AMO, niega la existencia de COVID y dice que no tiene nada que ver con la salud, y que los virus no causan enfermedad. Ya comenté que los coronavirus, como causales de enfermedades respiratorios, existen desde antes de Cristo —viejos los coronavirus en: www.kiskesabe.com) y que ahora una nueva cepa provoca una infección aguda respiratoria muy agresiva (virulenta) y con una mortalidad fuera de lo común y esto es incuestionable a pesar de que algunos apuntan que no existe tal enfermedad, o que la gente se muere por otras causas, o que «inflan» las cifras de mortalidad por el citado virus o que se minimizan las cifras; o que es un virus modificado que por accidente o intencionalmente se diseminó en la población. El problema existe y es nuevo. (https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32153-X/fulltext)

2.- EL pH del cuerpo o el nivel de toxinas no influyen en la enfermedad. AMO afirma lo contrario.

En diversas partes del cuerpo tenemos, ya en simbiosis o parasitismo, a hongos, bacterias o virus, incluyendo los coronavirus, sin enfermarnos. Por cambios evolutivos naturales o artificiales, biológicos individuales y propios del entorno geográfico, atmosférico y social, en determinado momento se puede romper el equilibrio y determinada bacteria, hongo o virus, nos invade, provocando una enfermedad leve o grave, o ningún síntoma si nuestro cuerpo desencadena otras defensas naturales, para mantener la homeostasis (equilibrio) interna. Visto así, las toxinas o el pH internos, cierto, pueden cambiar, pero a consecuencia o efecto de una lesión, más no como causa determinante para contagiar o enfermar. Es la sana distancia lo esencial para prevenir o enfermar.

Lo anterior, tiene relación con la propalada recomendación de ingerir limón, mango o ajo para modificar el pH y con ello prevenir COVID, hecho no demostrado.

3.- La prueba de PCR, es la más confiable, aunque no absoluta para certificar los casos activos de COVID.

La entrevistada afirma que la prueba de PCR no es confiable y pide autopsias para certificar COVID, prueba definitiva para el diagnóstico. Esto surge de una información que se hizo allá por abril de 2020, al realizar algunas autopsias en Italia, corriendo el rumor de que se trataba mal a los enfermos porque no morían por neumonía, como se afirmaba, sino por trombosis, lo cual confundió a legos y profanos.

En un tema (coronavirus, neumonía o neumonitis www.kiskesabe.com) aclaré que las infecciones graves por virus o bacterias pueden dejar lesiones semejantes en diversos órganos, incluyendo pulmones, ya por trombosis micro o macroscópicas o neumonía, y que estos hallazgos son inespecíficos y solo muestran los efectos, no verifican la causa directa. Para verificar presencia de bacterias o virus deben cultivarse tejidos de una autopsia, y en virus es sumamente complejo su cultivo en tejidos. Por lo anterior, intentar autopsias y cultivos de virus para certificar la causa exacta de muerte, en las circunstancias actuales, es poco práctico, cualquier sistema de salud del país más avanzado entraría en crisis total.

4- Los fallecidos por COVID-19 no mueren por iatrogenia (acto médico involuntario), dice el entrevistador.

La entrevistada aún niega que el virus SARS-CoV-2 cause muertes. Refuto esa negación. Sin aclararlas, dice que: «mueren por otras causas, entre ellas la iatrogenia».

5 -En cuanto a la iatrogenia, daños y muerte por tratamientos y acciones médicas, parcialmente sí tiene razón la entrevistada.

Casos clínicos de severos daños e incluso la muerte, desencadenados por efectos colaterales de medicamentos, como los derivados de la cortisona (inmunosupresores), y se ha comentado que los ventiladores podrían acelerar la muerte por el riesgo frecuente de baro trauma y otras complicaciones propias del procedimiento. Ver: ventajas y desventajas de los ventiladores, daños colaterales, víctimas de cortisona, tratamientos peligrosos en www.kiskesabe.com.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.