Debates y deslindes

Cuando escuché hablar a Gilberto Lozano, pensé que estaba loco. Buscaba llamar la atención a cualquier precio para que los medios se ocupen de él. Sus palabras eran violentas, insultaba, su lenguaje lleno de calificativos depredadores. Eran expresiones sin orden ni lógica. La gente que lo acompaña amenaza con crucifijos, escapularios y rosarios a las personas que se acercaban a preguntar los motivos de su causa. Volvieron a sonar en mis oídos lemas y palabras de hace más de 60 años, cuando la «Guerra Fría», como la palabra comunismo, Cristo sí,… no. Sus expresiones se escuchan pasadas de moda. Ya nadie habla de comunismo. Era un fenómeno extraño escuchar esas palabras ahora. Parecía una manifestación de la época de los cristeros de los años 30 del México posrevolucionario.

A medida que pasaban los días empezó a fluir la información sobre este sujeto. Resultó que Gilberto Lozano, además de loco, era fascista, representaba a la derecha más recalcitrante, socio de un clan de millonetas que, además de hacer buenos negocios, utilizan la religión católica como parapeto ideológico e imán para atraer a gente fanática e ignorante. Ha incursionado en diversos ámbitos de la vida pública y privada de México. Su actitud es de provocación, busca que se sacrifiquen una o dos personas de las que lo apoyan, la carne de cañón, para armar un gran lío, ir a Naciones Unidas, decirse perseguido y pedir asilo político. La misma técnica de la gente de Chihuahua por mantener sus privilegios acuíferos. Su protesta busca confrontaciones físicas y provocar masacres. Una técnica política de los grupos de ultraderecha para generar conflictos. No tiene ningún proyecto creíble, ni posible para oponerse a la Cuarta Transformación, solo odio y un rencor profundo y enfermizo. Cuando participó en la administración pública, sus propuestas crearon injusticias, crímenes, desigualdad social y un marcado acento de corrupción generalizada.

Cada determinado tiempo, a Lozano, quien no está muy bien de sus facultades mentales, se le botan las neuronas y hace un número histriónico para llamar la atención. Ahora se ha propuesto quedarse en el Zócalo de la ciudad de México hasta que AMLO renuncie. La protesta la hacen no más de doscientas gentes. Ha dicho que tiene financiamiento para tres meses. No dijo quién lo patrocina.

Vivimos un clima de absoluta libertad en este gobierno. Todos pueden manifestar sus ideas y obsesiones, hasta Gilberto Lozano, que debería contratar un grupo de psiquiatras para tratarlo y reencaminar sus pasos de fascista cristero trasnochado, enfermo de hospital. Este sí es un enemigo peligroso. Porque está loco.

Suprema Corte

Medida milimétricamente, la votación y el texto de la pregunta que podemos hacer todos los mexicanos, sobre la conducta de los expresidentes y autoridades pasadas, es un éxito político de la Suprema Corte de Justicia y un logro de una serie de inquietudes humanas de los mexicanos. Antiguamente, no solo no podíamos juzgar a las administraciones pasadas, sino que teníamos que aplaudirles y agradecerles el haber saqueado a la nación. Hoy por lo menos podemos expresar nuestra indignación.

Está bien que se haga una declaración general amplia y, si le buscamos, un poco confusa. Ahora toca a la ciudadanía poner nombre y dirección a las demandas. No vamos a votar en abstracto, vamos a ponerle apellido, tema y obra realizada para el saqueo. Vamos a descubrir cientos de acciones concretas que organizaron los gobiernos neoliberales para realizar los atracos a la administración pública, a la sociedad y al pueblo de México. No hay que olvidar que la soberanía de la nación radica en el pueblo. Ya se la habían apropiado, ahora hay otra realidad política en la cual el pueblo participa. Bien por la SCJN; abrió la puerta.

Los productos de la pandemia

Como pequeñas mariposas que salen de sus larvas, están empezando a darse a conocer una serie de realizaciones que se han hecho en esta etapa de pandemia. El encierro voluntario, el tiempo libre, el ocio y los procesos de introspección han permitido a las personas producir nuevos escritos, imágenes, dibujos, filmes, fotografías, realizaciones con los nuevos aparatos electrónicos. Los cursos sobre historia, literatura, superación personal, y la exploración de nuevos horizontes de la realización humana que se publicitan en las redes nos llenan de sorpresas. Es tan maravilloso el pensamiento humano e inagotable la inquietud sin tregua, que no hay espacio y tiempo que limite a las personas creativas.

Encontramos nuevos escenarios de la realización humana. Curiosamente, gracias a los modernos programas y mecanismos de comunicación nos hemos acercado a los ausentes, son ahora nuestros próximos la gente que vive en cualquier lugar del mundo y tiene un aparato electrónico, ahora nuestro próximo está en Buenos Aires, en Caracas, en Morelia, o en Nueva York. Mi hija Angélica, asiste a cursos y procesos donde escucha a italianos, franceses, argentinos o chilenos participar en un mismo evento, dar su opinión ante una misma idea o tema en el mismo momento. Estamos ahora tan cerca. Repentinamente aparecen nuevos textos de creaciones literarias, algunos intimistas y nostálgicos, con nuevos matices que produce la introspección, otros llenos de imaginación ante lo que puede ser el mundo externo que se ha perdido por el encierro. Existen los que han roto las barreras conocidas hasta antes de que estallara la pandemia y se adentran en lo desconocido con la imaginación, como se hace desde hace miles de años. En esa forma estamos descubriendo un nuevo mundo maravilloso, cada uno en lo personal y las sociedades en su conjunto. Qué nuevo mundo heredaremos ahora que rompemos las barreras a partir del pensamiento creador. Qué nuevos textos, imágenes, olores y sabores saldrán del encierro de la pandemia. Hagamos votos por que aparezca la vacuna, alcance para todos y podamos disfrutar de estas obras, que un encierro espantoso nos hace detenernos medio segundo en la historia para pensar otras cosas.

Autor invitado.