Desaturación o hipoxia, causa terror

Casi todos los días recibo llamadas de pacientes alarmados informando que se sienten «desaturandos» para aludir que piensan que es por COVID. Hasta preguntan dónde ir a comprar oxígeno. Inmediatamente pregunto si tienen fiebre, tos y otros síntomas de gripa. La mayoría no tienen síntomas sugestivos de infección respiratoria, pero no se han medido la temperatura y la frecuencia respiratoria por minuto, más importante que medir el oxígeno. La locura. Los cuatro signos vitales para cualquier caso son: temperatura, frecuencia cardiaca y respiratoria por minuto y presión arterial, y para problemas respiratorios como el COVID, la fiebre, tos y el número de respiraciones en un minuto completo. Es lo primero que deberían verificar, no la oximetría.

Las causas más frecuente de desaturación de oxígeno que observo en adultos es la insuficiencia cardiaca senil por arterioesclerosis, asma, fibrosis pulmonar senil o por tabaquismo, conocida como EPOC, o casos de bronquitis aguda. Obviamente, cualquier enfermedad pulmonar aguda o crónica, puede evolucionar con desaturación de oxígeno. Desaturación o hipoxia no es un dato específico de COVID como la gente teme, pues apenas le colocan el oxímetro en el dedo, ya están con el terror de «leer» que tienen COVID.

Las crisis de ansiedad con hiperventilación, pueden provocar desaturación leve y pasajera, caracterizada por respiraciones frecuentes y muy superficiales, no son suficientes para aspirar el oxígeno y mantener el equilibrio y se puede reflejar con reportes de saturación menores de 90%, suficientes además, para manifestarse en un círculo vicioso de aumento de la frecuencia respiratoria por encima del límite superior normal de 25 por minuto. También el ejercicio puede causar disminución de la saturación fisiológica leve y pasajera. Igual sucede con la fiebre por cualquier causa.

Los ataques de ansiedad se pueden confundir con COVID, creo que esto sucede con mucha frecuencia. Tomando en cuenta que ha cundido el pánico.

Los anémicos crónicos, también muestran desaturación, pero se va al corregir la anemia. Si los los médicos no lo sabemos, esto se torna en factor nocivo que aumenta el pánico: iatrogenia.

Conviene conocer las cifras normales y anormales de la concentración de oxigeno en correlación aproximada con la frecuencia respiratoria: Si el oxímetro reporta, 95 a 100% de concentración, es normal, correspondería a 15 a 25 respiraciones por minuto. Si es de 91 a 94 %, es una hipoxia leve y las respiraciones en un minuto oscilarían de 25 a 35 por minuto. Si la desaturación es de 86 a 90, la hipoxia es moderada y la frecuencia respiratoria sería de 35 a 45 por minuto. Y si la desaturación es menos de 86 es hipoxia severa y las respiraciones por minuto son de 45 o más.

Yo recomiendo tomar más en serio la frecuencia respiratoria, que el oxímetro, porque puede haber falsos reportes de desaturación por diferentes causas: por movimientos como el temblor por ansiedad, la pintura en las uñas, interferencias electromagnéticas por calentamiento del sensor con celulares, personas ansiosas. ¿Cómo comprobar esto? Fácil, midiendo simultáneamente la frecuencia respiratoria: si el oxímetro reporta 85% de saturación (grave) y las respiraciones por minuto son normales de 20 por ejemplo. Es un falso reporte. En este enlace hay un artículo médico: Posibles causas de «hiposa feliz» en pacientes con COVID-19. (https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=96373).

Hay casos de COVID en que el oxímetro revela cifras tan bajas como 50%, incompatibles con la vida, sin dificultad para respirar, con frecuencia respiratoria normal. Y argumentan que: Las afirmaciones de que los pacientes con COVID-19 tenían niveles de oxigenación incompatibles con la vida, pueden haber surgido porque los médicos no son conscientes de que los oxímetros de pulso son potencialmente inexactos a bajas saturaciones y se ven afectados por enfermedades críticas y pigmentación de la piel.

Yo propongo considerar a la oximetría como un dato complementario de la evaluación clínica y considerar el funcionamiento de todos los órganos vitales, aunque el consenso apunta a que una oxigenación de 50% es incompatible con la vida. La explicación más viable es que si no hay correlación entre los datos clínicos de un enfermo con los datos de laboratorio en conjunto, uno de los dos está equivocado. Lo comento tomando en cuenta los principios de identidad, el principio de no contradicción y el principio de tercero excluido de lógica, así como entender el razonamiento inductivo y deductivo, tan íntimamente ligados.

Finalmente:

1- Es más trascendente medir la frecuencia respiratoria en un minuto, cualquiera lo puede hacer, no le cuesta un centavo y es más confiable que el oxímetro.

2- Por otra parte, si su frecuencia respiratoria es mayor de lo normal, no tiene síntomas respiratorios ni fiebre, y retorna a lo normal espontáneamente, esa alteración es de origen fisiológico, no por enfermedad aguda grave.

3- Y si su frecuencia respiratoria es mayor de lo normal, con síntomas sugestivos de infección respiratoria: fiebre, tos y catarro pero retorna a lo normal al controlar la fiebre, su problema no es grave pero si debe consultar a su médico de confianza para recibir orientación y apoyo.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.