El bufón que quiso ser Quijote

El significado clásico de la Política se encuentra en la derivación del adjetivo polis (politikos), que significa «todo lo que se refiere a la ciudad» y, en consecuencia, al ciudadano, lo civil, público y, por supuesto, también sociable. Este término ha sido transmitido a lo largo de la historia, gracias a la gran obra de Aristóteles sobre Política —que puede ser considerada como el primer tratado sobre este tema—. Si disertáramos, encontraríamos a la política como un arte o como algo natural de la condición del ser humano que inevitablemente nos conduce al ideal de gobernar.

En la actualidad, con la economía-desigualdad como devenir diario del ser humano, y con herramientas como la mercadotecnia, tecnología y el concepto inevitable de globalización, muchas cosas se han perdido de la política; conceptos tan elementales poco a poco han sido sustituidos por otras expresiones como ciencia del Estado y muchos de sus asegunes que me parecen refritos —hoy es lo que vende—. Lo anterior, se emplea comúnmente para indicar la actividad o actividades que de alguna manera tienen como término de referencia la polis.

Esta actividad tiene un efecto vinculante y, como tal, implica responsabilidad con acumulación tanto ética como moral y jurídica. El que ejerce la Política, se le confieren actos como el de ordenar, o prohibir algo hacía los miembros de un grupo social, el ejercicio exclusivo de un determinado territorio, legislar con normas válidas la extracción y la distribución de recursos de un sector a otro de la sociedad.

Por otra parte, debemos de saber que hay formas del poder del hombre sobre el hombre y el poder político es una de estas. El filósofo y polímata Aristóteles hablaba de tres: el poder paterno, el poder despótico y el poder político. Pero para situarnos a una realidad más cercana, resulta más conveniente, un criterio de varias formas de poder, en los cuales se sirve el sujeto activo de la relación para condicionar el comportamiento del sujeto pasivo. Basándonos en esto podemos obtener tres clases: el poder económico, el poder ideológico y el poder político —quien sepa combinar lo más cercano a la perfección estos tres poderes, tiene en sus manos una ambivalencia de construcción-destrucción—.

El fin de la Política

Sobre sus fines se han escrito muchas cosas, en ellas impera principalmente el concepto ético y moral según la forma de organización de cada sociedad. A pesar de que se debe procurar un bien común; el monopolio de la fuerza, el poder supremo en un grupo social y los fines que se persiguen a través de la obra de los políticos, son los fines que una comunidad (o clase dominante) considera preeminentes. Los fines de la política son tantos como tantas son las metas que un grupo organizado se propone, según sus tiempos y circunstancias.

La situación actual nos ha llevado a todos los seres humanos a un pragmatismo exacerbado en el que dejamos olvidadas ideas y elementos tan esenciales, sobre todo ahora en un mundo tan desvergonzado y sin escrúpulos. ¿Una comunidad del futuro? La globalización efectivamente nos ha dejado desnudos… La política es para servir, no para servirse, es un oficio del que se puede vivir como cualquier otro, pero resulta demasiado infame qué en México, nuestros representantes se sirven en demasía.

Repensar un nuevo concepto de sociedad en donde los infortunios de los trabajadores, las enfermedades, la vejez, es decir, todo lo que pueda constituir un peligro para los individuos y para la colectividad, se anteponga en el servirse de la política, nos haría creer nuevamente a nosotros como ciudadanos en especial hoy, ante las crisis ideológicas sin vera en una posible política orientada y preocupada por hombres libres e iguales. Para estas elecciones en puerta, no se entiende que no necesitamos bufones ni mimos. Las pamplinas en el teatro y los circos.

Aguascalientes, 1982. Cursó sus estudios de Licenciatura en Derecho en la Universidad Autónoma de Coahuila, posteriormente hizo sus estudios de maestría en Gobierno y Gestión Pública en la Universidad Complutense de Madrid. Labora en la administración pública estatal desde el año 2005. Es maestro de Teoría Política en la Facultad de Economía de la UA de C desde el año 2009. Ha sido observador electoral de la Organización de los Estados Americanos en misiones para Sudamérica, en la que participa como miembro de observadores para temas electorales.