El cuaderno de las resignaciones

(Fragmento)

Tal vez otro día me hubiera puesto a dormir
pero cada quien sabe cómo se olvida un suplicio
cada uno sabe como sobrellevar
la máscara que cae al suelo y se destroza
me ha dolido el cuerpo de pronto
como si toda la vejez del mundo se me juntara
no quise ver el cielo y sus funerales
no escuchar músicos con sus demonios dentro
me quedé esperando nada más
a ver si el tiempo se hundía por sí solo
lúgubre luz de las resignaciones
rendija de la pérdida y la salvación
no me dormí ni apague la lámpara
porque el mundo debe vivirse con todas sus piedras y abismos
hay un principio en el calabozo de la noche
pero lo hay también al quedarse quieto
los ojos están aquí y en todas partes igual al péndulo
—ese agujero que se traga a la vida—
unos y otros
como los hombres
como las historias que cuentan al hombre
y que los hombres cuentan a sus descendientes
no me dormí ni apagué la lámpara
para decir que había vivido

Durango, México, 1984. Docente, poeta, crítico literario. Ha ganado importantes reconocimientos, como el Premio Nacional de Poesía Joven «Elías Nandino» (2005) y el Premio Nacional de Poesía «Amado Nervo» (2008), entre otros. Ha publicado Cuaderno de las resignaciones y mantiene varios libros inéditos. Actualmente dirige un taller literario en el Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) y preside la Sociedad de Escritores de Durango.