Gerardo Dávila, el mejor productor de manzanos

Sabemos que Arteaga produce manzanas más sabrosas que las de Estados Unidos y Chile. Ignoramos el aprecio que se tiene en muchos lugares por los manzanos producidos en Huachichil. Hasta el momento, el productor más buscado es Gerardo Dávila Flores, saltillense, ingeniero agrónomo por la Universidad Antonio Narro.

¿Cómo se transformó Arteaga de triguero a manzanero? Se planeó un gran vivero pagado por el Grupo Industrial Saltillo, atendido por un gringo. No persistió. Luego, Leonardo Dávila importó manzanos de la variedad Star Bros con otro americano. Gerardo ingresó al vivero como trabajador y aprendió a injertar: fue formado junto con ejidatarios y campesinos de Huachichil. Después, él mismo se hizo productor. Empezó a sembrar manzanos en terrenos rentados, no en tierra propia, costumbre que ha guardado durante 60 años —cambia de predio—. Hace cuentas y dice que ha vendido hasta ahora un millón 800 mil manzanos, pero que superará los 2 millones pronto porque un joven empresario chihuahuense y él hicieron un proyecto para producir 400 mil entre 2021 y 2022.

Sabemos que hubo muchos agricultores que no tenían ni idea de qué era un frutal, porque eran dentistas, abogados, políticos que, de pronto, viéndose ricos crearon huertos de manzanos de las especies Golden y Red Delicious. Los primeros manzanitos llegaron el día 5 de marzo de 1935. Más tarde el gobernador Ignacio Cepeda los promovió en 1946; el químico García los vendía en La Aurora.

En un viaje a Nueva Zelanda, la princesa Margarita, de Gran Bretaña, disfrutó una manzana a la que llamaban Gala: le obsequiaron unos árboles. En Estados Unidos desarrollaron esa variedad, que luego fue a Chile y a Arteaga. Usted puede encontrar en Saltillo manzana Gala de los tres países: la de Huachichil está muy por encima de las de EE.UU. o Chile en precio y sabor.

Durante décadas los manzaneros de Arteaga progresaron. Emergieron expertos que no sólo generaban fruta, también investigación, por su cuenta. El mejor ejemplo fue Agustín Rumayor, quien adoptó de Inglaterra la técnica de clonales de las raíces, con lo que aseguraba la calidad de cada plantita.

En la huerta del padre de Gerardo, don Neftalí, apareció, entre miles, un manzano con anomalías genéticas —mutaciones—: se adelantaba en la cosecha y tenía ciertas fortalezas sobre el resto de árboles entre los que estaba situado. De él se desarrolló una variedad que ha sido muy apreciada, sobre todo en Cuauhtémoc, Chihuahua. Es la variedad Golden Vigas, y le dieron ese nombre porque salió en Las Vigas, sierra de Arteaga.

Gerardo empezó a producir manzanos en Huachichil. Se impuso muy pronto gracias a la calidad de sus productos y porque siempre cumple los compromisos. Siembra las variedades locales en el suelo, no en cepellón —bolsa negra—, porque se adaptan a tierra ajena con rapidez. Traslada los manzanos, los siembra en el predio del comprador, espera su arraigo y los injerta. Esos casi 2 millones de manzanos los ha vendido en Chihuahua —la mayor parte—, Durango (Canatlán), Zacatecas (Fresnillo), Nuevo León (Santiago), Querétaro (Sierra Gorda), San Luis Potosí (Río Verde) e Hidalgo, y en Arteaga, por supuesto.

De entre quienes han figurado como productores o especialistas destacan: César Cantú, Carlos Mery, José Valdés, Nacho González y Ernesto Enkerlin: todos ellos alumnos del experto parasitólogo alemán Dieter Enkerlin, su maestro en Monterrey.

Rita Favret Tondato ha sido la historiadora que publicó varios libros sobre los manzaneros de Arteaga. Libros que germinaron como producto de una investigación documentada en archivos y en visitas de campo. —Advierto que lo que aquí escribo surgió de entrevistas con Gerardo, pero recomiendo esas obras—.

Gerardo lleva a Chihuahua campesinos injertadores de Huachichil. Su trabajo es tan apreciado que les pagan bien: 2.50 por manzanito, pero llegan a injertar hasta 2 mil en un día, así que ganan bastante, fuera de que les dan casa y comida. El problema es que esa labor sólo dura un mes.

Gerardo Dávila Flores es un ejemplo de inteligencia, perseverancia, estudio y experimentación; buen conversador y muy simpático.

Investigador, académico e historiador