Hombres dominan el foro sobre retos de la libertad de expresión

Intelectuales nacionales y foráneos defienden desde Guadalajara el derecho a expresarse sin censura. Cuba, Nicaragua y Venezuela reprobados en la materia. México es un infierno para el periodismo, denuncia Enrique Krauze

La necesidad de revitalizar e impulsar la libertad de expresión en todo el mundo, pero sobre todo en América Latina, fue el núcleo del foro «Los desafíos de la libertad de expresión, hoy», celebrado el 22 de septiembre en el Paraninfo de la Universidad de Guadalajara. La mayoría de los expositores, encabezados por el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, fueron hombres. En el programa sólo figuraron tres mujeres.

«La libertad de expresión es la medida más segura que tenemos para saber si un país es democrático o no. La libertad de expresión permite a la prensa, a la radio, a los periódicos, dar opiniones contrarias a las del Gobierno».

Mario Vargas Llosa, escritor

Según palabras de Mario Vargas Llosa, principal figura del evento —que también incluyó a Enrique Krauze, Christopher Domínguez Michael, Raymundo Riva Palacio, entre otros— la libertad de expresión es el primer impulso para la democratización de un país y aunque no constituye una condición suficiente, sí resulta un requisito indispensable, por lo tanto, hay que defenderla. «Es importante que, en estos momentos, todos quienes defendemos la democracia salgamos a hablar, salgamos a defenderla con razones y a convencer a nuestros compatriotas de la importancia que tiene la libertad si queremos, entre otras cosas, prosperar, si queremos que no haya guerras, como las ha habido, y que han destruido tantas veces la posibilidad de unirnos y trabajar por la prosperidad», exhortó el escritor.

El premio Nobel de Literatura denunció que en la actualidad la libertad de expresión está recortada en muchos Gobiernos latinoamericanos y puso de ejemplo a Cuba, Nicaragua, Venezuela y Perú, «que va acercándose poco a poco a través de unas elecciones fraudulentas a ese grupo de países que proclaman el socialismo del siglo XXI como la fórmula que nos arrancará del subdesarrollo».

En contraposición hizo referencia al viejo continente, donde la salvaguardia de las libertades y los derechos humanos se ha convertido en referente para el resto de las naciones del mundo. «En Europa nació esa libertad de expresión que hoy día celebramos que es importante saber si existe o no para saber si una sociedad es democrática o no lo es […] Europa occidental fundamentalmente, que es nuestra cultura desde que los españoles llegaron a América Latina […] Desde entonces los latinoamericanos somos herederos de esa riquísima tradición en la que está fundada la modernidad, en la que está fundada la democracia y la libertad», comentó.

México queda a deber

En México ejercer el periodismo sigue constituyendo una actividad de alto riesgo, muchas veces mortal. No obstante, esta misma condición representa una buena causa para seguir practicándolo y no dejar de denunciar lo mal hecho. Así lo hizo saber el historiador Enrique Krauze cuando sirvió de moderador en la mesa de discusión «Pensar el periodismo», una de las cuatro que se organizaron en el foro.

«Es importante, urgente, subrayar que México sigue siendo un sitio infernal para el periodismo y que el periodismo es una profesión de alta peligrosidad, pero al mismo tiempo esto es un incentivo para seguir haciendo lo que hacemos, para seguir ejerciendo la crítica», aseguró Krauze.

Por su parte la periodista Ivabelle Arroyo dijo que no se puede hablar de libertad de expresión en el país cuando muchas veces el Estado participa o fomenta la persecución contra los comunicadores, y cuando 165 periodistas mexicanos han sido asesinados en los últimos 20 años por el sólo hecho de hacer su trabajo en un ambiente donde prevalece la impunidad.

Las conferencias matutinas del presidente Andrés Manuel López Obrador no escaparon de los cuestionamientos expuestos por los invitados. Algunos de los cuales la consideran una plataforma desde donde se fustiga a los comunicadores y se arremete contra quienes no opinen igual que el Ejecutivo.

El propio Vargas Llosa se mostró en desacuerdo con las mañaneras. «No me gusta la figura de un presidente que se exhibe todas las mañanas comentando los artículos que lee en la prensa y muchas veces censurando o atacando a los periodistas. No me parece que sea la función de un presidente».

El rector general de la Universidad de Guadalajara, Ricardo Villanueva Lomelí, aprovechó el espacio para advertir que México no es un país con una democracia de calidad y que, si bien representa una nación de libertades, estas libertades no están al alcance de todos por igual.

 «La democracia supone una Constitución y un Estado de derecho, elecciones libres y confiables, un sistema de partidos, separación de poderes, autonomía de los niveles de Gobierno y de las universidades públicas; una sociedad civil organizada, medios de comunicación que actúan bajo un marco jurídico que garantiza su independencia. Hasta aquí, parece que México tiene todo esto, pero una democracia de calidad supone, además, un óptimo nivel cultural y educativo, un sistema de impartición de justicia eficaz e imparcial, órganos autónomos blindados de la intromisión gubernamental, partidos que ejerzan el gobierno y la oposición desde una política con madurez, mecanismos mensurables de combate a la corrupción y un sistema de pesos y contrapesos políticos para la adecuada rendición de cuentas», explicó.

Ausencia femenina

La primera edición de este foro —que se planea retomar de forma paralela a la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa— también fue señalado por algunas deficiencias, acaso la más notable se centró en la disparidad de género entre los participantes. En la lista de invitados que exhibe la página web del foro aparecen 20 nombres que acompañan al de Mario Vargas Llosa. Del total, solo tres pertenecen a mujeres. La periodista Adela Navarro, la analista política, Ivabelle Arroyo y la escritora Gabriela Warkentin.

Esta última compartió su preocupación por una agenda masculinizada: «Hoy transmito la inquietud de que se pudo haber invitado a más mujeres en un panel como este; que son quienes han descolocado la mirada y nos han obligado a cambiar el foco de atención», apuntó la comunicadora.

El señalamiento gana peso si se tiene en cuenta que el mismo día de la celebración del foro, la política, antropóloga e investigadora mexicana, María Marcela Lagarde, impartió la conferencia «Liderazgos con perspectiva de género» en el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), donde puso de manifiesto que para consolidar la democracia en el país se necesita lograr la igualdad entre mujeres y hombres. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.