Influencia de la masonería en el mundo

En el transcurso de la historia puede advertirse que  esta supuesta «sociedad secreta» ejerce una influencia omnipresente en el mundo

Desde el siglo XVIII se cree que existe un poder paralelo que controla, desde el anonimato, las decisiones macroeconómicas, diseña el modelo de relaciones internacionales y planifica el orden mundial. Crea y destruye estados, derroca e instaura gobiernos y dirige el destino ideológico de los pueblos. Esta es la omnipresente influencia que se supone a la masonería. ¿Qué papel juega hoy en el gobierno de Estados Unidos y en la creación de la Unión Europea? ¿Hasta qué punto fuerza la corrupción política en Latinoamérica?

Siempre se ha relacionado a los masones con la orden del temple o templarios reconociéndolos como descendientes de dicho grupo. Lo que pasó es que, tras la prohibición de la orden del temple por la Iglesia católica, algunos templarios habrían sobrevivido en Escocia y en otras partes de Europa fueron aceptados junto a otros ocultistas en agrupaciones o logias de constructores o «albañiles» libres o francos —free-masons o franc-masons— previstas de un contenido esotérico que ya habían plasmado en las grandes construcciones medievales. Tras el derrumbe de la cultura medieval, el arte sacro de la construcción quedó reducido a su mínima expresión, estas logias «operativas» pasaron a ser «especulativas», conservaron solo los aspectos filosóficos y simbólicos de la que había sido su elevada meta: la construcción en la tierra del templo de Dios, donde el ser humano era la piedra bruta y llena de impurezas que podía ser tallada mediante la «palabra perdida» hasta permitir la construcción del templo interior en el corazón de cada persona.

Existía otra forma de interpretar este propósito «operativo» con el que habían sido creadas las logias, y eran contribuir al perfeccionamiento del mundo para que todo él se transformase en un templo dedicado a la gloria del «gran arquitecto del universo»; eso implicaba una transformación humana y social, a la que se entregaron numerosos franc-mason que desde hace cuatro siglos apoyaron cuantos cambios políticos permitiesen restar poderes a las monarquías totalitarias, así como al papado, lo cual contribuyó al advenimiento de regímenes más liberales.

Diversas logias masónicas participaron en la revolución francesa y en la independencia norteamericana, y en las décadas sucesivas fueron infiltradas por corrientes racionalistas y agnósticas, opuestas a sus principios originales, lo que provocó una confrontación directa con la Iglesia. Numerosos masones acabaron convirtiéndose en promotores y dirigentes de toda una serie de corrientes públicas y revolucionarias que marcaron profundamente la historia y trastocaron el orden mundial.

Durante el último siglo han jugado un papel muy activo en multitud de acontecimientos históricos mezclándose en toda clase de instituciones y utilizando las logias para alcanzar fines ajenos a los propios de la masonería. Todo esto ha dado lugar a que se piense en una conspiración masónica para instaurar un nuevo orden mundial, en colaboración con las altas finanzas, con ciertas instituciones trasnacionales y con el sionismo. En Estados Unidos, la masonería tiene un peso político determinante más que en ningún país occidental; en el parlamento europeo y en el consejo de Europa solo mantiene poder e iniciativa.

Históricamente la masonería norteamericana nunca ha perdido el ritmo de la política y la sociedad de su tiempo y siempre ha logrado situar a sus miembros en puestos clave de la administración. El 75% de los presidentes norteamericanos han sido masones o han estado vinculados a la masonería en los últimos años. Han sido masones Lyndon B. Jhonson, Gerald Ford y George Bush; Bill Clinton pertenece a la orden de Molay, integrada por hijos de masones.

Ronald Reagan apoyó su administración en las nuevas fortunas capitalistas —lo que se llama «dinero nuevo»— que surgieron durante los setenta con el establishmente liberal del este —los Rockefeller, los Morgan y los círculos mundialistas—, pero no dudó en rodearse de conocidos masones como su vicepresidente Bush.

Uno de los centros de poder donde la masonería siempre ha estado comodamente representada es el Pentágono; el 80% de los altos oficiales del ejército, casi como en los tiempos de Washington, pertenecen a alguna de las 50 grandes logias —una por cada uno de los estados de la unión— en las que está dividida la masonería en los EE.UU. También son masones los generales que dirigieron en 1991 las operaciones en la guerra del golfo Collin, Powel y Zchwarzkopf.

La masonería está representada en los cuerpos de seguridad, no solo estadounidenses —CIA y FBI—, sino también británicos —Scotlan Yard—. E inflitrada en los italianos.

En 1993 el fiscal italiano Agustino Cordoba denunció que la masonería estaba infiltrada entre los carabineros y la policía. Afirmó que este era el motivo por el que resultaba imposible investigar a las logias y sus lazos con la mafia y el poder político. Córdoba estaba considerado el fiscal que mejor conocía a la mafia calabresa y afirmó que la masonería era «el tejido conjuntivo del poder económico, político y administrativo de Italia».

Quizás de todas las naciones del mundo donde la masonería ha dejado más huellas es en los Estados Unidos, pues sus señales y marcas figuran en el billete de un dólar, donde aparece una pirámide con un ojo en medio y que todos lo identifican como un símbolo masónico. Aparte de las palabras en latín debajo de la pirámide que significan «hacia un nuevo orden mundial, por los siglos de los siglos», o sea como un gobierno mundial. Algunas religiones hablan de un gobierno universal, que supuestamente está profetizado en la Biblia y que en teoría hacia allá se dirigen las cosas. Quizá así sea, pero también se dice que primero será una imitación del verdadero gobierno de Dios y que mucha gente será engañada por el gobierno no de Dios, sino de parte del maligno. El verdadero gobierno de Dios será después del gobierno engañoso.

1776: De los trece firmantes del acta de independencia americana, nueve son masones; asimismo, los 13 firmantes de la constitución son masones, al igual que la mayoría de los congresistas que ratifican estos documentos y casi la totalidad de los generales de la nueva nación.

1789: Estalla la revolución francesa, preparada intelectualmente por los enciclopedistas, algunos de los cuales eran masones, como D’Alembert, Montesquieu, Rousseau, Condorcet, Voltaire.

Los más destacados líderes revolucionarios son igualmente masones —Desmoulis, Saint-Just, Herbert, Fouché, entre otros— o iluminados —el propio Napoleón se adhiere a la logia Hermes—.

1806: El franc-masón Francisco de Miranda intenta apoderase de Venezuela con apoyo inglés. Tras su fracaso, viaja a Londres a unirse con el también masón Simón Bolívar y reemprender su proyecto independentista. La emancipación de las colonias españolas es obra de la masonería.

1810: El masón Miguel Hidalgo inicia el proceso de independencia de México.

1815: El virrey francés de España, José Bonaparte —hermano de Napoleón Bonaparte— es gran maestro de la masonería y de sus introductores en España.

1917: Estalla la revolución rusa, irrealizable sin la etapa previa de la duma dirigida por el masón Kerenski, quien había debilitado el regimen zarista. Masones son algunos prominentes miembros del partido bolchevique, como el jefe del Ejército Rojo León Trotsky.

1918: Se funda la logia Thule, rama bávara de la orden de los germanos de la que emanara un año después el partido Nazi, estos grupos intentan construir una masonería aria.

1957: Se firma el Tratado de Roma, que da origen a la actual Unión Europea. La mayoría de los firmantes pertenecen a las grandes logias nacionales, la masonería pronto se hará hegemónica en el Consejo y el Parlamento Europeo.

El papel histórico de la masonería ha permitido abrir el camino a las democracias liberales a partir de la revolución americana. Pero esta no fue la tarea para la que se creó y que reza una de sus máximas, según la cual sería una institución que permitiría el perfeccionamiento del ser humano y la práctica de la filantropía. Curiosa contradicción, hablar de política y de religión está prohibido en las logias, pero la participación de la masonería en diferentes momentos de la historia está demostrada durante dos siglos y medio. La masonería ha dudado entre llevar a la práctica su bagaje esotérico e iniciático o convertirse en el ariete de determinadas ideas e influencias políticas. Hoy todavía la polémica no está resuelta, nada asegura que el papel positivo jugado por la masonería en la construcción de Europa se traduzca luego en corruptelas, tráfico de influencias y de información privilegiada.

En lo referente a México, lo único que se sabe es que una gran parte de los presidentes de México han sido masones, desde Guadalupe Victoria, Benito Juárez y alguno de los últimos. En el estado de Coahuila lo mismo, una gran parte han sido masones y algunos han trabajado muy bien.

Para terminar quisiera dejar unas palabras muy acertadas relacionada con esto: Si algo caracteriza hoy a la masonería es la ausencia de homogeneidad y un enfrentamiento entre sus numerosas corrientes. Nada impide que lo que fue creado como una herramienta de Dios haya sido instrumentalizado por el diablo, pero conviene reconocer que con excesiva frecuencia Dios escribe derecho con líneas torcidas. E4

Cronista de Abasolo, Coahuila.