La COVID-19 rebrota en el mundo mientras las potencias discuten liberación de patentes

El sorpresivo apoyo de Joe Biden a la propuesta hecha por India y Sudáfrica, da otra vuelta de tuerca al debate. Alemania asegura que su ejecución socavaría el incentivo a la innovación. La OMS exige una respuesta urgente. El mundo no puede esperar más, advierte

Variante delta pone en guardia a las naciones

Si en 2020 el coronavirus segó la vida de un millón 880 mil personas, el actual año lo superará con creces. Hasta el 10 de junio —solo de 2021— el número de decesos a causa de la COVID-19 había alcanzado un millón 884 mil decesos, acorde a las estadísticas publicadas por la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, Estados Unidos.

El principal escollo a vencer para lograr que la humanidad deje atrás esta pandemia es garantizar que todas las naciones tengan acceso a las vacunas para inmunizar a sus poblaciones. Y eso no está sucediendo.

Mientras los países con mayores ingresos acaparan las dosis que se comercializan y son priorizados por las farmacéuticas encargadas de elaborar el producto, las naciones pobres permanecen expuestas al virus como caldo de cultivo para posibles mutaciones —ya sucedió en India con la variante delta— y siguen a expensas de la solidaridad que puedan o no mostrar los gobiernos más poderosos. Así, mientras Estados Unidos ha logrado inmunizar a la mitad de sus habitantes, en toda África, apenas el 2% de la población ha recibido su dosis.

«Las circunstancias extraordinarias de la pandemia de COVID-19 exigen medidas extraordinarias».

Katherine Tai, representante comercial de EE.UU.

La posibilidad de levantar temporalmente las patentes de vacunas contra el coronavirus, sugerida por India y Sudáfrica el año pasado en la Organización Mundial del Comercio (OMC) como alternativa para que más naciones accedan a este producto, volvió a ser motivo de discusión cuando el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció el 5 de mayo que su gobierno apoyaba la iniciativa, a diferencia de su antecesor, Donald Trump, que nunca la acogió.

La representante comercial de Estados Unidos, Katherine Tai, declaró en el sitio web de su oficina que «se trata de una crisis sanitaria mundial, y las circunstancias extraordinarias de la pandemia de COVID-19 exigen medidas extraordinarias. La Administración cree firmemente en las protecciones de la propiedad intelectual, pero en aras de poner fin a esta pandemia, apoya la renuncia a esas protecciones para las vacunas contra la COVID-19» (Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, 05.05.21).

«La protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir así en el futuro».

Portavoz del gobierno alemán

La medida también es respaldada por Rusia, Francia, Italia, la Unión Africana, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos Sin Fronteras, que la consideran capaz de ampliar la capacidad productiva de las vacunas y hacerlas más accesibles.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, también se mostró a favor de la liberación para «poner a disposición de los pueblos y las naciones del mundo, las patentes de las farmacéuticas que están produciendo las vacunas contra la Covid-19», expresó durante su intervención en la Cumbre Mundial de Salud del G-20, celebrada el 21 de mayo de manera virtual.

Sin embargo, la propuesta cuenta con el rechazo de muchos países de la Unión Europea (UE) —encabezados por Alemania—, además de Reino Unido, Brasil, Canadá y, por supuesto, las farmacéuticas encargadas de elaborar los productos.

El gobierno de Angela Merkel insiste en que implementar este tipo de medidas socava el incentivo a la innovación, pieza clave en una economía del conocimiento como la que intenta apoyar a través del Fondo de Recuperación.

«La sugerencia de Estados Unidos para liberar la protección de las patentes de vacunas anti COVID-19 tiene importantes implicaciones para la producción de vacunas como un todo. […] La protección de la propiedad intelectual es una fuente de innovación y debe seguir así en el futuro», afirmó una portavoz del gobierno alemán (El Economista, 06.05.21).

En aras de compaginar el acceso a los medicamentos sin lacerar el proceso de innovación, algunos países han ensayado con moderado éxito un trío de alternativas:

1. La adquisición de la patente por los gobiernos para su trasferencia al dominio público.

2. Otorgar premios al innovador, en lugar de patentes y así desincentivar los costes de publicidad y los comportamientos anticompetitivos diseñados para aumentar los beneficios del monopolio.

3. Establecer acuerdos de compra anticipada para financiar el nuevo producto cuando todavía está en fase de investigación.

Ninguna de estas representa una solución a corto plazo para enfrentar la pandemia en naciones subdesarrolladas o tercermundistas.

¿Donar acaso?

Representantes de la industria farmacéutica, junto a expertos de entidades sanitarias y de investigación europeas, aseguran que la donación de vacunas es un método más rápido y efectivo que la liberación de patentes.

«A corto plazo solo la solidaridad, expresada a través de compartir dosis, servirá para afrontar esta inaceptable desigualdad», dijo el director general de la Federación Internacional de Productores Farmacéuticos, Thomas Cueni, en un debate organizado en Ginebra por el Club de la Prensa Suiza (Forbes, 18.05.21).

La directora de investigación del Instituto Nacional de la Salud e Investigación Médica de Francia, Marie-Paule Kieny, por su parte, reconoció que la abolición de las patentes no garantiza la fabricación de versiones genéricas de las vacunas anti COVID en otros países porque estos no cuentan con el conocimiento necesario para implementarlas ni con el personal calificado que lleve a cabo las operaciones.

«Si se permitiera hacer las vacunas a otros, esto no ocurriría la próxima semana, se necesitarían meses para tener disponible la cantidad de vacunas necesarias», dijo Kieny.

Con la Cumbre Mundial de la Salud como escenario, las potencias que forman el G20 se comprometieron a donar recursos para combatir el coronavirus, pero no llegaron a un consenso sobre la liberación temporal de las patentes de los fármacos.

A cambio, ofrecieron partidas millonarias para apoyar los puntos vertidos en la Declaración de Roma que busca ampliar la actual arquitectura multilateral de salud, apoyar a países de ingresos bajos y medios para que construyan capacidades productivas y de desarrollo locales y regionales, invertir en mano de fuerza global para las áreas de salud y en sistemas de vigilancia y detección temprana.

«Europa tiene intención de suministrar por lo menos 100 millones de dosis a países de ingresos bajos y medios, antes de fines de 2021», destacó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, fue más directo: «El G20 tiene los medios necesarios para vacunar a todo el mundo y el mundo no puede esperar más» (Telam Digital, 21.05.21).

Distribución fallida

Fue también el titular de la OMS quien lamentó el «fracaso mundial» que se está produciendo a la hora de compartir vacunas contra la COVID-19 con los países más pobres.

El funcionario contrastó la obtención del inmunológico entre países ricos y pobres. Mientras más de la mitad de las regiones de altos ingresos en el mundo ya cuentan con suficientes dosis para poder inmunizar a sus poblaciones, apenas tres de 79 estados de bajos ingresos han logrado niveles similares.

Ghebreyesus alertó también sobre el elevado número de naciones latinoamericanas que han visto incrementar los niveles de transmisión del coronavirus durante el actual año por no tener acceso a las vacunas correspondientes. Cuba ha tenido que recurrir a la elaboración de sus propios sueros —Soberana 02 y Abdala— y aplicarlos entre la población cuando todavía se encuentran en fase de pruebas. En África el escenario pinta peor. Apenas durante la segunda semana de junio, los contagios por COVID-19 en ese continente aumentaron un 52% y un 32% los fallecimientos.

Según datos estadísticos de Our World in Data, publicación desarrollada por la Universidad de Oxford, solo el 2% de la población de África ha recibido alguna dosis del suero y el 6% en Asia; mientras que en Estados Unidos alcanza el 50%; Europa, el 40%, y América del Sur, el 22%.

«Valoramos las vacunas donadas por el G7 y el compromiso de países, como Estados Unidos, de compartir dosis de vacunas en junio y julio, pero pedimos al resto que sigan estos ejemplos. Necesitamos vacunas para salvar vidas», enfatizó Ghebreyesus (Infobae, 18.06.21).

Antes, durante la Asamblea Mundial de la Salud que tuvo lugar de manera virtual, del 24 al 31 de mayo, el director general de la OMS ya había calificado como «desigualdad escandalosa» el proceso de distribución de vacunas anti COVID pues un reducido número de países son los encargados de elaborar y adquirir los fármacos y, por tanto, controlan el destino del resto del planeta.

Asimismo, destacó que, de haberse desarrollado una estrategia equitativa de asignación, con el número de dosis aplicadas hasta la fecha se podían haber protegido a todos los profesionales sanitarios y las personas de avanzada edad. En cambio, «las naciones están inmunizando a los grupos de bajo riesgo, a expensas de los trabajadores de salud y los colectivos de alto riesgo en otros países», denunció (Gaceta Médica, 25.02.21).

Mecanismos como COVAX que pretende lograr un mayor equilibrio en el sistema de distribución de las vacunas anti COVID no dan abasto. Desde su creación, en abril de 2020, la iniciativa ha enviado 70 millones de dosis a 124 países, una cifra que alcanza a menos del 0.5% de la población combinada de esas naciones.

La mutabilidad del virus podría convertir en ineficientes las actuales herramientas para combatirlo. Mientras no se logre alcanzar rápidamente la inmunidad de rebaño —también conocida como inmunidad comunitaria—, donde alrededor del 70% de la humanidad esté protegida contra el SARS-CoV-2, esta permanecerá en riesgo constante de que surja una nueva cepa, invulnerable a los fármacos empleados hasta la fecha.

Para el responsable de la OMS existen tres necesidades urgentes a solventar: 1) financiar al COVAX, 2) compartir las dosis de vacunas y 3) ampliar la fabricación de las inmunizaciones. Ghebreyesus ha dejado en claro que «la pandemia no terminará hasta que se controle la transmisión en el último país».

La propuesta del Fondo Monetario Internacional es inmunizar al 40% de la población mundial para fines de 2021 y al 60% para mediados de 2022. Dadas las actuales circunstancias, el plan parece más ilusionante que factible. E4


Variante delta pone en guardia a las naciones

Reino Unido es uno de los países más afectados por esta cepa, responsable del 99% de los nuevos casos en el país

La variante delta del coronavirus (B1.617.2) ya está presente en más de 70 países y amenaza con convertirse en la cepa dominante a nivel mundial debido a su mayor capacidad de propagación, advirtió el 18 de junio la jefa de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Soumya Swaminathan.

Esta transformación del virus SARS-CoV-2 —responsable de la enfermedad COVID-19— se detectó por primera vez en India, en diciembre de 2020, pero no fue reportada hasta el 24 de marzo de 2021. Los científicos calculan que la variante delta es un 60% más transmisible que la alfa (descubierta en Inglaterra), que a su vez era un 50% más contagiosa que el virus original.

Hasta ahora se han confirmado brotes en China, Estados Unidos, África, Escandinavia y países de la costa del Pacífico. «Se está volviendo más prominente y dominante en algunas partes y esto es preocupante dada la información que tenemos sobre su transmisibilidad», advirtió el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Mike Ryan (Infobae, 18.06.21).

La científica Andrea Gamarnik, jefa del laboratorio de Virología Molecular de la Fundación Instituto Leloir (FIL) en Argentina, explica en su cuenta de Twitter por qué este elevado número de mutaciones. «El virus tiene una maquinaria para multiplicarse, o sea para producir muchas copias de sí mismo. Esa maquinaria del virus es muy simple y por eso comete errores en el copiado. Cada error es una mutación. Es una cuestión probabilística, matemática pura. Cuanta más circulación del virus en el mundo, se harán más copias, o sea, habrá más virus con errores o mutaciones que pueden aumentar su fitness. Así, el virus puede ser más infectivo, más contagioso o incluso causar más daño».

Reino Unido es uno de los territorios más afectados por esta mutación, con 75 mil 953 casos reportados hasta el 18 de junio. La cifra engloba el 99% de los nuevos pacientes activos por COVID-19 en dicha nación.

Según consigna el diario británico The Guardian, el primer ministro, Boris Johnson, ordenó retrasar el levantamiento total de las restricciones en Inglaterra, previsto originalmente para el 21 de junio, por temor a que la ola se propague al resto de los países constituyentes.

Cambio en síntomas

Uno de los peligros más graves que presenta la cepa delta es su cambio en el esquema de síntomas, con relación al virus original. Acorde a la opinión de los expertos, las manifestaciones físicas de esta variante pueden confundirse con un resfriado común. La acostumbrada tos seca, con fiebre y pérdida de olfato o gusto, ahora se sustituyen por dolor de cabeza, afectación en la garganta y secreción nasal.

El profesor Tim Spector, epidemiólogo del King’s College de Londres, argumenta que los más jóvenes que contraen la variante delta pueden sentirse «como si tuvieran un resfriado fuerte».

«Desde principios de mayo, hemos estado observando los principales síntomas de los usuarios de la aplicación, y no son los mismos que antes», explica el académico (BBC, 15.06.21).

No es de extrañar que el aumento de contagios ocurra principalmente entre quienes tienen de 15 a 25 años de edad. Se trata de un grupo poblacional que usualmente no está vacunado y tampoco presta gran atención a las señales que emite su cuerpo. Aun si no se sienten muy enfermos, pueden ser contagiosos y poner en riesgo a otras personas, alerta Spector.

Vacunas efectivas

La buena noticia es que, a juicio de los expertos, las vacunas aprobadas contra la COVID-19 en Estados Unidos, Europa y otros países parecen, por el momento, ser efectivas para contener la propagación de la variante delta, aunque tampoco descartan un descenso en sus índices de inmunidad.

Public Health England aseguró que esta mutación es más resistente, pero a quienes se le hayan aplicado ambas dosis de las vacunas Pfizer/BioNTech o AstraZeneca/Oxford estarán protegidos eficazmente.

Según el mismo instituto de salud, la primera opción resguarda un 96% contra las hospitalizaciones, mientras que la segunda ofrece una eficacia del 92%.

Por su parte, el Fondo Ruso de Inversión Directa (RDIF) informó que su vacuna Sputnik V es la más adecuada para combatir esta cepa, según comprobó luego de un estudio científico reciente, aunque no compartieron sus datos.

«Sputnik V es más eficaz contra la variante delta del coronavirus, detectada por primera vez en la India, que cualquier otra vacuna que haya publicado resultados sobre esta cepa hasta ahora: [según] el estudio del Centro Gamaleya, enviado para su publicación en una revista internacional revisada por pares”, comunicó RDIF en Twitter. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.