Lo impensable

Un observador acucioso de la política coincide con lo señalado aquí; la inclusión del gobernador Adán Augusto López es una mejora sustantiva en la conducción de la política interior. Hay diálogo y confianza. Lo que nunca pudo lograr la ministra Sánchez Cordero. Los actores relevantes saben diferenciar la retórica polarizadora del presidente y el mensaje mañanero provocador de sus acciones y las de su gobierno. Lo primero no ha cambiado ni cambiará, lo segundo sí y ya evmpezó.

Por su cercanía, destaca el proceso de ratificación de mandato. El resultado abrumador favorable al presidente se anticipa, pero no la participación de 40%. Mario Delgado podría lograr las firmas para la consulta, pero estaría muy lejos de motivar a un número significativo de electores.

Uno de los aspectos que se han ganado con la renovación de la Secretaría de Gobernación es la mejora en la negociación con la oposición en el Congreso. La operación de Monreal se ve fortalecida y es posible que avance la agenda legislativa, pero requerirá hacer concesiones y diálogo para llegar a acuerdos razonables. El presidente deberá definir cuál de los tres proyectos legislativos prioritarios debe privilegiarse: reforma eléctrica, Guardia Nacional o tema electoral.

También viene el relevo del consejero presidente del INE y las designaciones correspondientes. Será el acto de mayor peso en generar confianza para la competencia hacia 2024. El Senado nombrará el nuevo ministro o ministra de la Corte y se designará por el pleno del nuevo presidente.

En el frente electoral Aguascalientes, Oaxaca, Hidalgo, Tlaxcala, Tamaulipas y Quintana Roo renovarán gobernador, después Coahuila y Estado de México. Los resultados favorecen a Morena en todas partes, salvo en Aguascalientes y Coahuila. Aun así, hay duda por los candidatos, más en Edomex donde Enrique Vargas podría dar la sorpresa.

No hay garantía de que la coalición gobernante siga unida al postular aspirante presidencial. Claudia Sheinbaum va muy adelantada, se fortalece, pero se expone. Para el PVEM o PT sería muy rentable un candidato del perfil de Ebrard o Monreal, quizás no para ganar, sí para lograr una presencia política significativa. En este escenario habría un voto muy fragmentado con un umbral de triunfo de 30% de los votos y un desenlace de inédita pluralidad en el Congreso y en las entidades federativas.

El presidente dio relieve a Ricardo Anaya. No está solo. Quien podría disputarle la candidatura no es de ganas, sino de determinación y credibilidad opositora. Esto descarta a muchos que prefieren irse por la sombra. Por esto dos mujeres, senadoras, ganan terreno y vuelven posible lo imposible: Lilly Téllez y Xóchitl Gálvez.

Política interior

Hay quien señala que uno de los efectos del arribo de AMLO a la presidencia fue servir y dar cauce a la indignación y descomposición heredadas del pasado inmediato. No les falta razón. El descontento es del mismo tamaño que de la esperanza. Esta última persiste precisamente por el rechazo abrumador al precedente de exceso, abuso y abandono.

Cierto es que en México y en el mundo hay insatisfacción por lo que acontece en un modelo que más que económico es de vida y que moldea valores y formas de ser que van contra lo mejor de la humanidad. La corrupción, violencia, deterioro ambiental y creciente desigualdad se asocian a ello.

Pero no se puede generalizar. Ni exculpar a unos por culpar a otros. El problema de mayor peso es el pasado inmediato. El régimen previo debe someterse más que a un escrutinio, a una investigación rigurosa, sin prejuicio y bajo estricta legalidad. Las tesorerías de los estados gobernados con aliados del presidente Peña financiaron ilegalmente campañas políticas. Es un proceso que se agravó en los últimos diez años. Involucra al presidente Peña, a su equipo hacendario: Videgaray, Meade y González Anaya, y a algunos gobernadores como Rubén Moreira y Alejandro Moreno, lo que ha conducido al PRI a su peor desprestigio y rechazo popular.

Esto entraña no solo un problema de legalidad, también de política interior. La gobernabilidad y la atención de muchos de los problemas tiene su espacio natural en las autoridades municipales, delegacionales y de las locales.

También la paz social y el ejercicio de la institucionalidad democrática requiere diálogo entre poderes públicos, órganos de autoridad y entidades autónomas. El presidente designó a un funcionario capaz, su secretario de Gobernación, con experiencia para entender la encomienda. En tal sentido el secretario Adán Augusto López ha hecho en pocos días lo que su antecesora no en casi tres años.

Importa porque más allá de las diferencias y la explicable competencia por el poder, se requiere de diálogo, de entendimiento básico para que los procesos no se desborden y el conflicto político y social tenga un cauce para que no comprometa la institucionalidad que permite el ejercicio de las libertades, la tranquilidad pública y el bienestar.

El ambiente de polarización hace perder sentido de lo importante. También de que es mucho más lo

que compartimos. Puede haber gritos y sombrerazos y si se quiere hasta mentadas. Así es la política en democracia. Pero es necesario cuidar lo que más vale, aquello que nos hace vivir paz en medio de la tormenta y de lo incierto. Reto principal de la política interior.

Autor invitado.