Los feminicidios de Claudia y Alondra vistos desde la indignación y la rabia

Frente a la escalada de violencia, grupos feministas demandan la declaratoria de alerta de género en Coahuila, donde el número de víctimas subió a 22 con un caso más en Saltillo y otro en Piedras Negras. Las redes sociales pasan del escepticismo a la solidaridad y al activismo

Violencia de género no es espontánea: estudio

¿Qué forma de violencia de género puede ser más extrema que el homicidio cometido con alevosía, saña y ventaja? Para el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), el asesinato de cualquier mujer, a manos de uno o varios hombres bajo esas circunstancias, «es lo más bajo y aberrante en lo que puede caer una sociedad».

Los casos de Alondra y Claudia, ocurridos en Saltillo entre el 21 de septiembre y el 8 de octubre, y el de Bertha «N», en Piedras Negras, registrado en el mismo lapso, elevan a 22 la cifra de feminicidios en Coahuila en lo que va del año. Con los reflectores mediáticos sobre nuestra entidad, los colectivos feministas presionan para declarar la alerta de género, ya. El cadáver de Bertha, de 50 años, se descubrió en una bolsa el 6 de octubre en la ferretería donde trabajaba, con signos de violencia. El presunto ya se encuentra detenido.

Sin embargo, para las autoridades, la declaratoria implicaría reconocer, primero, que la problemática de los feminicidios es real y mayúscula en Coahuila. Situación complicada en tiempos electorales, cuando el PRI —en el que militan el alcalde de Saltillo y el gobernador— promovía el voto para sus candidatos a diputados locales bajo el eslogan «Para seguir seguros».

Es ese contexto, el 9 de octubre —18 días después de que Alondra «N» (20 años) fue asesinada en la colonia La Madrid—, trabajadores de limpieza del municipio encontraron el cuerpo de otra mujer, depositado en un tonel, en el barrio Colinas de San Francisco, al sur de la ciudad. El hecho lo reportaron al número de emergencias, 911.

Las autoridades identificaron el cuerpo como el de Claudia «N», de 34 años, asesinada al menos 24 horas antes (el día 8), según la autopsia. La víctima, igual que Alondra, fue estrangulada. El supuesto asesino, Carlos Abraham «N», su expareja, habría sido ayudado por un amigo para limpiar la escena del crimen, deshacerse del cuerpo y luego huir.

«Nunca imaginé que a los pocos días mi familia pasaría por lo mismo… Claudia deja a un niño de nueve años al que amaba y por el cual se desvivía… Les pido que sigamos con esta lucha, no solo por Claudia, sino por todas las mujeres. Hoy fue ella, mañana no sabemos si seamos nosotras».

Vasti Zertuche Domínguez

Las consignas lanzadas en las marchas y protestas por el feminicidio de Alondra volvieron a resonar el 11 de octubre en las calles de Saltillo y frente al Palacio de Gobierno. Convocadas por el colectivo Frente Feminista de Saltillo, mujeres solidarias —en su mayoría jóvenes— volvieron a expresar su indignación y a clamar justicia: «¡Ahora por Claudia, nuevamente por todas!».

El presunto cómplice de Carlos Abraham resultó ser José Alfredo «N», quien fue el primer detenido —en Tabasco, a más de 1,500 kilómetros de Saltillo—, informó la Fiscalía General del Estado mientras el Frente Feminista se manifestaba en la Plaza de Armas. La colaboración interestatal permitió la aprehensión, realizada por elementos de la Agencia de Investigación Criminal.

«El detenido fue trasladado a Saltillo para ser ingresado al centro penitenciario… José Alfredo, a quien se le investiga por los delitos de feminicidio y ocultamiento de cadáver en grado de copartícipe, fue judicializado ante instancias penales…», informó Zócalo Saltillo (11.10.20).

Vasti Zertuche Domínguez, prima de Claudia, puso de relieve la solidaridad de las mujeres. Enterada de la captura de José Alfredo, urgió a las autoridades a localizar y detener también a Carlos, quien hasta ese momento seguía prófugo. «Hay datos que no podemos revelar para no afectar la investigación», dijo al reconocer la respuesta de la Fiscalía en este caso.

La pesquisa del prófugo concluyó el 12 de octubre cuando las autoridades reportaron su detención, todo apunta a que fue el actor principal del crimen. Tras ubicarlo y aprehenderlo en Torreón, fue trasladado a Saltillo, donde lo ingresaron al penal.

Una de las manifestantes que participaron en la protesta del 27 de septiembre frente al Palacio de Gobierno, en demanda de justicia y para exigir la renuncia de autoridades estatales y municipales, por el feminicidio de Alondra, fue Vasti. «Nunca imaginé que a los pocos días mi familia pasaría por lo mismo… Claudia deja a un niño de 9 años al que amaba y por el cual se desvivía… Les pido que sigamos con esta lucha, no solo por Claudia, sino por todas las mujeres. Hoy fue ella, mañana no sabemos si seamos nosotras», declaró.

Conciencia feminista

La idea predominante según la cual los feminicidios «son un problema ajeno», le resta fuerza a los reclamos de las feministas y se constituye en un agente que propicia «la metástasis de esta cancerígena sociopatía», advierte el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF).

Hasta hace poco, en Saltillo se veía el fenómeno desde esa perspectiva: un problema «de otros», no local. En 2016, cuando un puñado de mujeres protestó en el centro de la ciudad para exigir al gobierno atención a los feminicidios, seguridad y respeto a sus derechos, la reacción en las redes sociales era más de rechazo que de apoyo. Incluso se las tildaba de «ociosas desaliñadas, locas y violentas», por decir lo menos.

La escalada de violencia contra las mujeres, la falta de respuesta de las autoridades y los asesinatos de Alondra y Claudia son el catalizador del movimiento femenil que pone en jaque al gobierno. Altísimo el costo. La indolencia social no ha terminado, pero ahora existe mayor conciencia de un problema que atañe a todos. El apoyo presencial a las protestas también es creciente. Y las redes sociales ahora son aliadas. Saltillo no es una isla. El temor por la violencia de género es fundado.

«Salir a la calle sin miedo a ser acosadas o violadas», era la consigna de las marchas feministas de hace cuatro años en Saltillo, a la cual sumaban demandas contra la discriminación laboral y por la homologación de salarios. «Eliminar el sistema patriarcal que forma hombres opresores y violentos», exigían. Ahora, tras los feminicidios de Alondra y Claudia, el clamor es «Poder salir a donde quiera o deba —trabajo, escuela, con amigos o sola— sin temor a que me maten».

Escurrir el bulto

Mientras el alud de mensajes contra los feminicidios crece en las cuentas «comunes» de Facebook y Twitter, en las del alcalde Manolo Jiménez no existe un posicionamiento, ni a título personal, ni como máxima autoridad de Saltillo. En los días transcurridos entre los casos de Alondra y de Claudia, las publicaciones del edil refieren, cuando toca el tema de seguridad, las inversiones dedicadas a fortalecer el equipamiento de la fuerza pública para el bien de las familias.

El 21 de septiembre, en su cuenta oficial @manolojim publicó: «Iniciamos la semana entregando y recorriendo el edificio de la @policiasaltillo… hoy es un lugar más digno para nuestro equipo de trabajo… Nuestro compromiso con la seguridad es permanente. Por ello, junto con nuestro amigo el Gobernador, hemos invertido cientos de millones para fortalecer a la policía…».

Esa misma tarde, de acuerdo con la narración del fiscal Gerardo Márquez, Alondra era estrangulada por José «N» y acuchillada en un intento de desmembrarla. Fue atada de manos, envuelta en bolsas de plástico negro y depositada en un contenedor.

El cuerpo permaneció cinco días en casa del homicida, hasta que él mismo se entregó y confesó. «…Entonces llegó este cabrón (José «N», a la oficina de Homicidios) por su propio pie, no esposado, no nada…», dijo Mónica Gallegos (prima de Alondra) a reporteros en una de protestas en Plaza de Armas.

El 27 de septiembre, cuando José «N» ingresó al penal, Jiménez se limitó a «retuitear» los mensajes del gobernador Miguel Riquelme: «En #Coahuila nadie por encima de la Ley… Desde aquí mi solidaridad con familiares y amigos de la víctima y su pequeña hija. Mi total y absoluto respaldo para garantizar la acción de la justicia a través del debido proceso… Estos lamentables hechos, nos llaman a la reflexión como sociedad, y como gobierno nos obliga a reforzar el acceso a las instituciones de apoyo permanente para la protección y empoderamiento de las mujeres de nuestro Estado».

El 28 de septiembre, el alcalde inició el día con este mensaje: «Les comparto el clima de esta semana». Nueve días después (7 de octubre) encontraron el cuerpo de Claudia. En la cuenta @manolojim, el tema sigue ausente.

El domingo 11 de octubre, mientras las feministas exigían justicia por Claudia frente a un bien resguardado Palacio de Gobierno, rodeado de policías, el alcalde publicaba en Twitter una foto de él y su familia durante un recorrido por el Museo del Desierto. E4

Alerta de género
Mecanismo de protección de los derechos humanos de las mujeres único en el mundo, establecido en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Es un conjunto de acciones gubernamentales de emergencia para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en determinado territorio, ya sea ejercida por individuos o por la propia comunidad.

Proceso
Admisión de solicitud. Puede ser presentada por organizaciones civiles, organismos de derechos humanos internacionales, nacionales o locales.

Conformación de grupo de trabajo.
Cuatro personas seleccionadas por convocatoria pública (dos académicos nacionales y dos locales), además de representantes de Inmujeres, Conavim y CNDH.

Investigación.
Visita de campo del grupo de trabajo al territorio. Se abre periodo de seis meses para entregar informe a la Segob con conclusiones y propuestas para prevenir y atender la violencia contra las mujeres. Se notifica al Ejecutivo del Estado.

Dictaminación.
Se analiza lo realizado por el estado y el grupo de trabajo emite un dictamen, el cual se entrega a la Segob.Con base en las conclusiones se decide si se declara o no la Alerta de Género.La declaratoria de la Alerta de Género la hace la Segob. Contendrá las acciones preventivas, de seguridad y de justicia para combatir la violencia contra as mujeres, así como el territorio que abarcarán las acciones a implementar.


Fuente: Segob

Violencia de género no es espontánea: estudio

Las ONG internacionales de mujeres contabilizan los feminicidios desde hace varias décadas a partir de las noticias en prensa. Era un problema no tipificado y el esfuerzo de identificarlo se replicó lentamente en el mundo. Los cambios legislativos, políticos y sociales de los últimos años reflejan la creciente demanda por erradicar la violencia contra las mujeres.

¿Por qué suceden los feminicidios? ¿Qué hace que una mujer, frente a otra, tenga mayor riesgo de ser asesinada por su pareja? Tales cuestionamientos se plantea un estudio de la Universidad de Lima, Perú, finalizado en 2018.

Entre sus respuestas, la que más explica el fenómeno es el machismo. Algunas respuestas surgen del activismo y estudios cualitativos; por otro lado, los análisis son más específicos y no generalizan.

Este resultado sugiere la continuidad y el afianzamiento de patrones de violencia. Eso confirma que el feminicidio no es espontáneo, no aparece de la nada, y no todos los agresores son iguales. En un extremo, los «agresores limitados al ámbito familiar» son los que abundan. Solo agreden a sus parejas, presentan pocas conductas antisociales, tienen una visión tradicional de los roles de género y, en general, parecen «normales» en muchos aspectos.

En otro extremo están los «violentos en general». No solo le pegan a su pareja. Son capaces de agredir a vecinos, amigos y desconocidos. Por lo común tienen antecedentes penales; agreden con mayor severidad y frecuencia, y son los que jamás recurren a ayuda psicológica, presentan más psicopatologías y desórdenes de personalidad, pero no son la mayoría.

Las tipologías son útiles para entender que hay hombres que desfogan su posible letalidad con agresiones físicas, establece la Universidad de Lima en los primeros resultados de su estudio. Cuando actúan con premeditación, la probabilidad de llegar al feminicidio crece más de 70%. Este tipo de conductas se asocian con lo detallado de las amenazas. Con frecuencia existe un vínculo fuerte entre el detalle y la ejecución.

La lógica de la dominación

Las tipologías pueden utilizarse para orientar al Estado sobre la necesidad de brindar servicios de atención tanto a víctimas como a agresores. Estos signos deberían formar parte de un sentido común preventivo de posibles víctimas, pero también de policías, fiscales, jueces, médicos legistas, y personal de centros de emergencia para la mujer, entre otros.

Otro factor que suele disparar la probabilidad de que una mujer sufra agresión con riesgo de feminicidio es ser objeto de violencia sexual. En estos casos, el peligro es cuatro veces mayor, dice el estudio. En este ambiente, las estructuras de poder incurren en la cosificación y el uso del cuerpo para infligir daño y llevarlas a una violencia cercana a lo letal.

«No es que la violencia sexual condicione sí o sí un feminicidio, pero sí lo hace más probable bajo la lógica de dominación extrema a la que algunos feminicidas someten poco a poco en el tiempo a sus víctimas», señala el documento. Cuando el agresor impide que su pareja visite o la visiten sus familiares, el riesgo aumenta 67%.

En general, todo confluye en un proceso de «normalización de la violencia de parte de las mujeres», lo cual duplica la probabilidad de riesgo de feminicidio. Al final, queda claro que el problema es multisectorial e indica una falla de todo el sistema que se supone «debe garantizar la prevención, psicoeducación y protección de las víctimas, y establecer las condenas necesarias para los agresores». Conocer las características que exponen la vida de las mujeres puede aprovecharse para aplicar políticas preventivas y protegerlas.

Quienes se atreven a romper el círculo vicioso y denuncian su situación, son personas en estado de vulnerabilidad, por lo cual necesitan ayuda en todos los aspectos. Por lo tanto, desde el mismo sistema de atención se pueden establecer factores de peligrosidad, pues el riesgo aumenta cuando la mujer decide abandonar a su pareja de manera definitiva.

Otros detonantes de peligrosidad son las historias de violencia crónica, que el hombre sea celoso, controlador, posesivo y asista a los lugares que ella visitaba. Peor aún, si abusa de sustancias controladas o del alcohol porque, bajo su influencia, los agresores se sienten por encima de la ley para infringir todo mecanismo establecido. E4

Periodista