Mitos sobre enfermedades de la tiroides

Interesante tema sobre la tiroides, porque en la práctica clínica cotidiana se está observando un sobrediagnóstico de hipotiroidismo, eufemismo de diagnóstico erróneo de hipotiroidismo que conduce a prescribir hormonas tiroideas en personas por demás clínicamente asintomáticas, a las cuales en el estudio de perfil tiroideo les encuentran ligera elevación de la hormona estimulante de la tiroides, pero con hormonas tiroideas: T4 (tiroxina) y T3 (triyodotironina) completamente normales les endilgan la etiqueta de hipotirodismo subclínico (sin síntoma alguno) les prescriben las citadas hormonas (T4 y T3) y a las pocas semanas presentan ahora sí, datos clínicos francos de hipertiroidismo yatrogénico, es decir provocado por los médicos.

Lo anterior lo comento porque me consta y he observado muchos pacientes intoxicados por exceso de hormonas tiroideas.

En el siguiente enlace precisamente se exponen ciertos mitos sobre la tiroides con los cuales concuerdo, porque me consta en los 50 años que llevo aprendiendo a ser médico internista, con las maravillosas clases de medicina que cada enfermo me imparte en su consulta y a pesar de estas lecciones magistrales cada vez me doy cuenta de que sigo siendo un grandísimo ignorante.

https://www.aarp.org/espanol/salud/expertos/elmer-huerta/info-2015/mitos-verdades-enfermedades-tiroides-fotos.html.

Mito. Solo afecta a mujeres.

Eso es falso, las enfermedades de la tiroides afectan tanto a hombres como a mujeres. Probablemente el mito nace porque los problemas relacionados a la tiroides afectan ocho veces más a las mujeres que a los hombres.

Mito: Solo afecta a las personas mayores.

Eso no es cierto, las enfermedades de la tiroides pueden afectar a bebés recién nacidos (hipotiroidismo congénito), a niños, adolescentes, adultos y ancianos. Esto me consta.

Mito: Son fáciles de diagnosticar y tratar.

Falso. «Dependiendo del tipo de enfermedad y debido a la ausencia de síntomas confiables, las enfermedades de la tiroides pueden ser muy difíciles de descubrir, especialmente en las personas mayores». En esto sí estoy de acuerdo.

Continúa el texto del enlace: «Por ejemplo, los llamados hipotiroidismo e hipertiroidismo subclínicos (o sea sin síntomas) pueden no ser diagnosticados si el médico no tiene un alto nivel de sospecha». Aquí encaja el texto inicial de introducción a este tema. Subclínico significa que no tiene síntomas, si no tiene síntomas, no está enfermo, si no está enfermo no necesita tratamiento.

No concuerdo con indicar tratamiento solo porque hay ligera elevación de la hormona estimulante de las tiroides que no provoca ninguna molestia directamente. En realidad, la elevación ligera de la hormona estimulante, con hormonas tiroideas normales significa que esa persona tiene suficiente capacidad hormonal para mantener el equilibrio, la homeostasis fisiológica, es decir, que está sana. Hay que tratar a los enfermos, no a las cifras de laboratorio.

Mito: No necesitan ser tratadas.

Nada más falso que esto. «Sin un tratamiento adecuado, las enfermedades de la tiroides pueden afectar gravemente la calidad de vida de quienes la padecen». Esto reza el texto del enlace. Mis comentarios previos están en desacuerdo con la afirmación de tratar a personas asintomáticas, porque con la prescripción de hormonas tiroideas he observado empeoramiento en la calidad de vida por exceso de hormonas: síntomas claros de hipertiroidismo.

Mito: Siempre ocasionan bocio o crecimiento de la glándula.

También es falso. La mayoría de padecimientos de la tiroides se presentan sin crecimiento de la glándula (bocio). Otro mito es que el bocio provoca una mala función de la glándula, y eso no es cierto. De hecho, por lo general, el bocio no altera la función normal de la glándula. Concuerdo con estas afirmaciones.

Mito: Todo nódulo en la tiroides es canceroso.

Eso es falso; de hecho, menos del 5% de los nódulos tiroideos son cancerosos y ninguno de ellos duele cuando está creciendo. Reafirmo lo anterior. En general el cáncer de tiroides es muy raro.

Mito: Subir de peso es sinónimo de una tiroides enferma.

Eso es falso. La gran mayoría de las enfermedades tiroideas no causan problemas con el peso; de hecho la única que lo puede causar es el hipotiroidismo. Es más, el hipertiroidismo se caracteriza por lo opuesto, es decir una baja de peso rápida e impresionante. Las causas más importantes de sobrepeso y obesidad siguen siendo la falta de actividad física y una alimentación excesiva en calorías totales.

Mito: Los medicamentos deben tomarse de por vida.

No es cierto; dependiendo de la causa de la enfermedad, pueda que no se necesite medicamento alguno, pues la opción de tratamiento es la cirugía o el yodo radiactivo. En otros casos los medicamentos pueden recetarse por corto tiempo y en otros por largo tiempo, como cuando se padece hipotiroidismo. Estoy de acuerdo con estas afirmaciones.

Mito: Son contagiosas.

Esto es falso. Es probable que este mito haya nacido porque el bocio en algunas zonas geográficas se presenta en familias enteras. Antes de que se identificara que el causante del bocio era la falta de yodo, mucha gente pensaba que era contagioso.

Mito: Personas con enfermedades tiroideas deben evitar ciertos vegetales.

No es cierto. Este mito probablemente se originó del hecho de que los pacientes que van a recibir yodo radioactivo como tratamiento para alguna enfermedad de la tiroides, deben evitar el consumo de alimentos ricos en yodo. Los pescados de mar frescos y ciertos vegetales como las algas marinas, los arándanos, las fresas, los frijoles blancos, y las papas contienen yodo. Ningún otro trastorno tiroideo necesita limitar el consumo de esos alimentos.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.

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