Mujeres avanzan en gubernaturas; la presidencia está a tiro de piedra

Inútil resistencia de los partidos para acatar la paridad total. El PRI de Coahuila, sobre ascuas por la eventual postulación de una fémina para la sucesión de 2023. Hilda Flores reaparece en el consejo político del CDE; podría ser, sin proponérselo, la carta alterna de Riquelme; Verónica Martínez jamás creció

La paridad, esencial para México: Gasman

Congreso femenino y sometimiento al poder

México tiene el mismo número de gobernadoras que Estados Unidos (9) a pesar de contar con 18 entidades menos y ser una democracia incipiente. Seis de las mandatarias estadounidenses son del Partido Demócrata y tres del Republicano. En nuestro caso, siete militan en Morena y dos en Acción Nacional. El hecho de que casi el 30% de las gubernaturas las ocupen mujeres (en 2018 eran dos y apenas representaban el 8%) no es fortuito. La Reforma política de 2019 elevó a rango constitucional la paridad total en los cargos de elección popular y en los organismos autónomos.

«El México de hoy es mucho más paritario hoy que en 2014».

 Lorenzo Córdova, presidente del INE

En términos de población y número de estados, nuestro país supera al vecino en gobernadoras. Estados Unidos jamás ha sido gobernado por una mujer. En las elecciones, de 2017, Hillary Clinton obtuvo más sufragios en las urnas, pero Donald Trump la superó en votos electorales. México también podría dar ejemplo en ese tema. Primera jefa de Gobierno electa en Ciudad de México e integrante del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático que en 2007 obtuvo el Premio Nobel de la Paz, Claudia Sheinbaum ganaría la presidencia si Morena la postula. El canciller Marcelo Ebrard la iguala en preferencias.

Los Gobiernos de izquierda se caracterizan por impulsar la igualdad de género. El gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador tiene una composición de 55% hombres y 45% mujeres. A diferencia de los estados, donde las mujeres son relegadas a posiciones de segundo o tercer nivel, en la 4T ocupan puestos clave: Rosa Icela Rodríguez es secretaria de Seguridad Pública; Delfina Gómez, de Educación; Rocío Nahle, de Energía; Tatiana Clouthier, de Economía; y Ariadna Montiel, de Bienestar. Además, la senadora Olga Sánchez fue la primera titular de Gobernación.

«(El compromiso es) garantizar la paridad de género en todo; que los derechos políticos de las mujeres sean respetados».

Reyes Rodríguez, presidente del TEPJF

El Sistema de Administración Tributaria (SAT), estratégico para desmontar el sistema de privilegios fiscales, está a cargo de una mujer: Raquel Buenrostro. El SAT ha elevado la recaudación sin aumentar impuestos ni crear nuevos gravámenes. Los 2.049 billones de pesos ingresados entre enero y junio de este año representan un 8.6% más con respecto a 2018, informó Buenrostro al presidente López Obrador el 6 de julio. El incremento lo explican, entre otros factores, la cancelación de condonaciones a los grandes contribuyentes y el trabajo para evitar la evasión. La recaudación en este segmento aumentó 20.7% en términos reales durante el primer semestre. El ingresó sumó 888.3 mil millones de pesos, contra 684.7 mil millones en el mismo lapso del año pasado.

En cuanto a las gobernadoras, la panista Maru Campos (Chihuahua) se ha cruzado de brazos en el caso Safiro (Espacio 4, 696) y otras investigaciones contra el exmandatario César Duarte (PRI) por delitos de corrupción. Layda Sansores (Campeche), en cambio, puso en la picota a su predecesor priista, Alejandro Moreno. La morenista destapó en su programa los «Martes del Jaguar» la venalidad —no conocida al detalle— del líder del PRI, competente para fabricar fortunas a la sombra del poder, pero un fiasco como líder de un partido en agonía. No de balde la alianza «Va por México» pierde fuelle y la posibilidad de ganar las presidenciales de 2024.

Claudia Sheinbaum (Ciudad de México) encabeza a las gobernadoras de la 4T. El equipo lo completan: Marina del Pilar Ávila (Baja California), Layda Sansores (Campeche), Indira Vizcaíno (Colima), Evelyn Salgado (Guerrero), Mara Lizama (Quintana Roo) y Lorena Cuéllar (Tlaxcala). Las panistas son Campos y Teresa Jiménez (Aguascalientes). El PRI, por machista, no tiene ninguna. A Claudia Pavlovich, exmandataria de Sonora, la expulsó por el pecado de representar a México (no a Morena) en el Consulado de México en Barcelona.

Juanitas, las mil usos

La paridad en todos los cargos de elección popular —vigente desde 2021 tras la reforma constitucional de 2019— puso a los partidos contra las cuerdas, en especial a los tradicionales. Incluso todavía se resisten a adaptar sus documentos básicos a la nueva norma, denuncian consejeras del Instituto Nacional Electoral (INE), como Adriana Favela. El resultado de la exclusión y la simulación es un alto déficit de cuadros femeninos y el desequilibrio en la composición de los poderes públicos. La situación se empieza a corregir, no por concesión gubernamental, sino por presión de organizaciones y décadas de lucha. Entre la institución del voto femenino (1955) y la obligatoriedad de otorgarles la mitad de las candidaturas, transcurrió más de medio siglo.

La situación no solo es atribuible a partidos y Gobiernos machistas, sino también a las mujeres por prestarse al juego. Antes de la reforma de 2019, las fuerzas políticas burlaban la equidad de género en la Cámara de Diputados y en los congresos locales. Postulaban mujeres como candidatas propietarias y una vez electas las sustituían por sus suplentes varones. Uno de los casos más sonados en Coahuila fue el de Hilda Flores y Noé Garza. El movimiento lo orquestó Rubén Moreira, a la sazón líder del PRI, quien ejercía el poder mientras su hermano Humberto alucinaba ser presidente de la República. Diez mujeres (todas plurinominales) dieron ese paso en las elecciones de 2009: cuatro del PRI, tres del Verde, dos del PRD y una del PT. De ahí les vino el mote de «Juanitas».

Jenaro Villamil, autor del libro Peña Nieto: el gran montaje y actual presidente del Sistema Público de Radiodifusión, escribe sobre el tema: «Las Juanitas se convirtieron en el mil usos que por unas cuantas monedas te guarda lugar en la cola. Al contrario de Juanito, quien prometió públicamente renunciar en favor de Clara Brugada en caso de salir victorioso, las pícaras de San Lázaro prometieron lo mismo, pero en lo oscurito. Engañaron al sistema electoral asumiendo a priori, y a espaldas de los votantes, el compromiso de renunciar en favor de suplentes que rondaban cínicamente fuera del Salón de Plenos esperando tomar posesión; eran amigos, esposos y familiares de las propias Juanitas.

»Interrogado sobre el tema, el senador (Manlio Fabio) Beltrones, siempre eficaz en el manejo de la retórica florida que prevaleció en la época dorada del PRI, declaró no estar convencido de que las renuncias constituyan violaciones a la Ley, pero después, con esa lógica maniquea de los políticos, reconoció que sí son actos que no dignifican al Congreso. ¡Vaya!, quizá Beltrones recordó al inefable Luis Echeverría y concluyó erróneamente que las renuncias de las Juanitas no le hacían daño a nadie (ni los benefician ni los perjudican, sino todo lo contrario)». Villamil propone al final de su texto, «revisar la reelección de los diputados para garantizar la rendición de cuentas, (…) y eliminar la viciada institución de los plurinominales. ¿Para qué sirven: para perpetrar fraudes como el que pretenden las Juanitasde San Lázaro?» (La Jornada, 18.09.09).

Los plurinominales no han desaparecido por oposición de los partidos, pero las Juanitas sí. En 2011, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resolvió que las candidaturas debían integrarse por propietarios y suplentes del mismo género. La fórmula establecida fue que el 60% de las candidaturas sería para hombres y el 40% para mujeres. La paridad total llegaría ocho años después, en el primer año de Gobierno de la 4T.

Anaya y Flores, redivivos

En una charla con Guillermo Anaya, quien estuvo a punto de desbancar al PRI de la gubernatura en 2017, le planteé un escenario hipotético: que por azares del destino el candidato de la alianza PAN-PRI fuera él, y esta vez, sin proponérselo, ganara las elecciones. La elucubración la interrumpe un fan del exalcalde de Torreón. «He visto las encuestas y estamos listos para dar el estirón que hace cinco años nos faltó». Anaya no puede contener la satisfacción y levanta el dedo pulgar. El lagunero está en el banco desde hace casi un sexenio, mas no retirado de la actividad política, a pesar de lo cual es el segundo mejor posicionado para suceder a Miguel Riquelme después de Manolo Jiménez.

La gente no olvida a Anaya, menos aún quienes votaron por él en los dos últimos procesos. La sucesión de este año, que parecía resuelta, entró de pronto en un callejón sin salida. La probabilidad de que PRI —solo o en coalición con el PRI y el PRD— nomine en Coahuila a una mujer, si en Estado de México postula a un hombre, tiene a la cúpula con los pelos de punta, pues no cuenta con un perfil ganador. La senadora Verónica Martínez ni siquiera pinta en las encuestas. Su ingreso a la Cámara Alta se lo debe al gobernador Miguel Riquelme, pero el escaño debería ocuparlo Jericó Abramo. Aceptar el segundo lugar de la fórmula —derrotada por el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, no por el tándem de Armando Guadiana y Eva Galaz— fue un error.

En la misma situación de Anaya se encuentra hoy la exsenadora Hilda Flores. Renunció al OMNI-PRI tras la imposición de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano como presidente y secretaria general. Su carrera la inició en el Gobierno de Enrique Martínez y la continuó, con mayor proyección, en el siguiente sexenio. Rubén Moreira la boicoteó y quiso destruirla políticamente mientras encumbraba a María Esther Monsiváis. La exsecretaria de Infraestructura fue acusada de operar una empresa fantasma a la cual se desviaron más de 100 millones de pesos. La Auditoría Superior del Estado presentó la denuncia ante la Fiscalía General del Estado, pero no ha movido un dedo para investigar el peculado.

Irónicamente, Hilda Flores sería la carta fuerte del PRI si el delfín del gobernador es sacrificado para cumplir la regla de paridad, establecida por el INE, de presentar a una mujer para las elecciones de 2023. Uno de los puentes reparados por Riquelme fue con la exdiputada local. Flores reapareció el 25 de julio en el consejo político del PRI estatal. Morena celebró en la víspera una asamblea de unidad en Francisco I. Madero, a la que asistieron los presidenciables Claudia Sheinbaum, Adán Augusto López y Ricardo Monreal, así como el aspirante a la gubernatura Ricardo Mejía.

Casada en segundas nupcias con el siniestro exlíder senatorial Emilio Gamboa, Flores es la política coahuilense mejor relacionada en Ciudad de México. Verónica Martínez no ha superado el pánico escénico propio de quienes llegan al Senado sin experiencia ni exposición mediática, pero sí comprometida con el proyecto político de Rubén Moreira, quien la nombró presidenta del CDE del PRI. El gobernador Riquelme la ha placeado por el estado y ponderado su quehacer político, pero sigue sin crecer. «Lo que natura no da, Salamanca no presta». El PRI paga una larga tradición machista. Las mujeres de ese partido fueron relegadas a posiciones de segundo nivel o a un papel de cómplices, en el menos indigno de los casos. E4

LAS JUANITAS DE 2019

  • Ma. Guadalupe Silerio Núñez    PRD
  • Anel Patricia Nava Pérez          PT
  • Laura Elena Ledesma Romo     PVEM
  • Sara Gabriela Montiel Solís      PRI
  • Yulma Rocha Aguilar              PRI
  • Mariana Ivette Ezeta Salcedo    PVEM
  • Hilda Esthela Flores Escalera     PRI
  • Kattia Garza Romo PVEM
  • Ana María Rojas Ruiz             PRI
  • Olga Luz Espinosa  PRD
  • Carolina García Cañón             PVEM

La paridad, esencial para México: Gasman

INE, TEPJF e Inmujeres defienden los derechos y la igualdad de género en política. Falta un camino largo por recorrer: Córdova

La sociedad mexicana —machista y patriarcal— todavía afronta «resistencias y prevalecen roles y estereotipos que se traducen en discriminación y en violencia política contra las mujeres por razón de género», advierte el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres). Los logros obtenidos —dice— «han permitido demostrar con hechos que tenemos la preparación y las capacidades necesarias para participar en todos los ámbitos y tomar voz en la solución de los grandes desafíos que México enfrenta».

El Inmujeres, el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), analizaron en mayo pasado «los retos, avances y obstáculos de la participación femenina en la vida política del país durante el proceso electoral 2021-2022». La reunión se desarrolló en el marco de la XX Sesión Ordinaria de Trabajo del Observatorio de Participación Política de las Mujeres en México (OPPMM). «Se requieren de grandes esfuerzos para garantizar el cumplimiento del principio de paridad y el pleno ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres, para que (…) puedan ejercer su derecho a participar y que compitan por los cargos de elección popular en condiciones libres de violencia», observa la institución en un comunicado.

«Las candidatas (…) no están solas. En este momento histórico(es) cuando debemos estar aún más atentas para que no haya retrocesos».

Nadine Gasman, presidenta del Inmujeres

En las elecciones de gobernador de este año, Morena ganó Quintana Roo, con Mara Lezama, y el PAN, Aguascalientes con Tere Jiménez. Las mujeres compitieron en media docena de estados por 436 cargos. El OPPMM monitoreó los procesos para vigilar el «cumplimiento de los derechos de participación de las mujeres; particularmente, en resarcir la desigualdad en el acceso a las presidencias municipales y erradicar la violencia contra las mujeres en el ámbito político». «El futuro de México debe construirse con nosotras», sentenció Nadine Gasman, presidenta del Inmujeres. «Las candidatas (…) no están solas. En este momento histórico (es) cuando debemos estar aún más atentas para que no haya retrocesos y para no olvidar que la paridad es esencial para la transformación de México», apuntó la exrepresentante de Naciones Unidas en distintos cargos y países.

México «es mucho más paritario hoy que en 2014», destacó el presidente del INE, Lorenzo Córdova. Sin embargo, «queda un camino largo que recorrer». Como ejemplo, citó la violencia política por razones de género y la exclusión de mujeres indígenas y afroamericanas. El presidente del TEPJF, Reyes Rodríguez, se comprometió a colaborar con las autoridades «para alcanzar la misión constitucional (y) garantizar la paridad de género en todo; y sobre todo, que los derechos políticos de las mujeres sean respetados».

El INE ha cumplido con su parte. Tanto para los comicios de junio pasado como para los de 2023, en los que se renovarán las gubernaturas de Coahuila y Estado de México, estableció reglas claras a efectos de que el 50% de las candidaturas recaigan en mujeres. En Coahuila, la Ley se reformó en diciembre de 2021 para evadir la norma en favor de Manolo Jiménez, delfín del gobernador Miguel Riquelme, pero deberá acatarla. Si en Estado de México el PRI —en solitario o aliado con el PAN y el PRD— postula a un hombre, en Coahuila deberá nominar a una mujer. No tiene vuelta. El Inmujeres y el OPPMM han puesto la lupa sobre nuestro estado. Saben cómo se las gasta el dinosaurio. El problema para el PRI es que su eventual carta femenina (Verónica Martínez) es la menos competitiva. E4


Congreso femenino y sometimiento al poder

Coahuila va a contracorriente del espíritu feminista nacional. Diputadas locales, sin agenda de género. Megadeuda y empresas fantasma, protegidas

Ser mayoría en el Congreso local y no exigir que se investigue la megadeduda de Humberto Moreira y las empresas fantasma de su hermano Rubén, denigra a las mujeres que la integran, sobre todo a las del PRI. La sumisión de la Legislatura al clan, de la cual forma parte el benjamín (Álvaro), la resume la diputada Marta Loera en una frase: «Para hablar de los Moreira, hay que lavarse la boca». Así respondió a la demanda de la fracción parlamentaria de Morena al moreirato para «regresar lo robado». Los recursos los reclamó el diputado Francisco Cortez, con la intención de apoyar al campo de Coahuila, cuya situación, un año y medio después, es más apremiante a causa de la sequía.

¿Cómo investigar la deuda de 40 mil millones de pesos cuando el Congreso sirve de tapadera, después de haber sido ignorado a la hora de contratar los créditos, y bloquea toda exigencia —social y política— para enjuiciar a los culpables del quebranto? Diputados que legalizaron los pasivos forman parte de la actual Legislatura (Raúl Onofre y Shamir Fernández, con licencia para ocupar una curul federal); otra es senadora (Verónica Martínez); dos, secretarios estatales (Fernando de las Fuentes y Enrique Martínez); y uno rector (Salvador Hernández).

Pese a su composición actual de 15 mujeres y 10 hombres, el Congreso no destaca por nada. Ni siquiera tiene una agenda feminista. Es como cualquiera, anodino y sin luces. La bancada del PRI es paritaria (8-8). En proporción, las oposiciones (Morena, PAN, UDC, Verde) tienen más diputadas (7-2). La fracción más insustancial es la «totalmente Palacio», por su conexión con el poder. Burguesa y «bebesauria», representa a un sector privilegiado. Piensa en su futuro político sin conocer la ciudad ni haberse ensuciado nunca los zapatos en colonias sin pavimento ni servicios.

En la Legislatura —controlada por el PRI— predomina el sometimiento a la línea y el sofocamiento de las voces discordantes, como las de la diputada Lizbeth Ogazón (Morena) y del expanista Rodolfo Walss, ahora independiente. Una fotografía de Ogazón con Mario Cepeda levantó ámpula. La sola posibilidad de que el operador electoral priista cambiase al bando de Morena —riesgo aún no conjurado del todo— provocó una andanada mediática para disuadirlo. Sin embargo, en una entrevista con la periodista Olga Quirarte, Cepeda aceptó su separación del PRI, su identificación histórica con la izquierda —hoy representada por la 4T— y su inconformidad por la derechización del partido fundado por Calles.

Participación Ciudadana 29 monitorea el desempeño de cada diputado y los califica con parámetros poco rigoristas, como la asistencia y el número de iniciativas presentadas. El mejor calificado es Walss, quien denunció ante la Unidad de Inteligencia Financiera al moreirato y la corrupción en un proyecto que el expresidente Peña Nieto ofreció entregar antes de terminar su sexenio: el Metrobús Laguna. La obra, presupuestada en mil 200 millones de pesos, está abandonada y en constante deterioro por falta de mantenimiento.

¿De qué vale tener el 100% de asistencia y presentar más iniciativas o puntos de acuerdo, algunos tan absurdos y banales como la de celebrar el «Día de la Paella», si no se atienden las necesidades apremiantes del estado, se ignora a los ciudadanos y los expedientes de la deuda y de las empresas fachada a las cuales se desviaron más de mil millones de pesos se sepultan? ¿De qué sirve un Congreso mayoritario de mujeres si las diputadas del PRI siguen sometidas a los hombres, cual «Juanitas»? Coahuila va a contracorriente del espíritu feminista que impulsa al país. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.

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