Pandemia de inseguridades

Continuamos con la entrevista, recalcando que los puntos de vista controversiales que propongo, son producto de observaciones personales, los lectores son libres para seguirlos o desecharlos.

¿Qué recomienda en estos días tan aciagos y de incertidumbre, en relación con la COVID?

Por lo pronto, a pesar de la incierta efectividad de la vacunación, deben seguir la sana distancia y cubrebocas hasta que el virus entre en equilibrio armónico natural sin causar daño. Si nuestra naturaleza venció la peste negra que arrasó a más de la mitad de la población euroasiática en el siglo XIII, creo que este virus correrá la misma suerte que la Yersinia pestis, responsable de esa verdadera pandemia que afectó a más del 10% —entre el 30% y 60%— de los habitantes de una gran zona geográfica. En México, a la fecha, no llegamos ni al 5% de población afectada,

En general, a pesar de los grandes avances tecnológicos, ejercemos la medicina con incertidumbres: igual durante el proceso de diagnóstico al explorar al enfermo, al analizar los datos de enfermedad, al solicitar e interpretar estudios de laboratorio, al interpretar tomografías, en el tratamiento, a proponer un pronóstico benigno o fatal, en fin, incertidumbre en nuestros conocimientos, siempre cambiantes, en la calidad de nuestra experiencia, lo que nos puede generar inseguridad en las decisiones para y con los enfermos.

Esta contingencia médica, por su novedad, está plagada de incertidumbres, que si es de origen natural o artificial, sus síntomas, diagnóstico con o sin pruebas de laboratorio, igual en su tratamiento, al no existir medicamentos específicos para atacar directamente al virus; incertidumbres en su prevención, y ahora incertidumbres en la vacunación, parece que debemos acercarnos a lo más certero y real de este problema: que existe, sea o no magnificado mediáticamente, que se contagia de persona a persona por las gotitas de secreciones de vías respiratorias. Por ahora, la sana distancia es lo más aproximado a lo cierto, para paliar lo nocivo del virus en tanto continúa su curso, que finalmente nos conducirá a un desenlace, tomando en cuenta que la sociedad también evoluciona de la mano con lo biológico, aunque parezcan muy artificiales las acciones humanas, éstas siempre responden a una relación de acción-reacción, de causa-efecto lógica y dialéctica.

Otra recomendación muy especial y que surge durante los 18 meses de evolución de COVID, es reafirmar una alerta: el abuso y daños a causa de la prescripción irracional de unos 15 fármacos, entre ellos los derivados de la cortisona, como la betametasona, dexametasona y prednisona.

No están autorizados los corticoides para prevenir COVID o síntomas leves que no requieren oxigenoterapia; puede prescribirse en pacientes graves en estado crítico. Estos fármacos se usan desde hace muchas décadas en casos muy especiales de enfermedades autoinmunológicas como el lupus eritematoso sistémico, y en otros trastornos inflamatorios y algunos cánceres. Uno de sus efectos es reducir la respuesta inmunitaria con el riesgo de contraer o empeorar infecciones bacterianas presentes. Ejemplo: una mujer de 40 años con fiebre, sin otros síntomas de COVID, con reacciones febriles para fiebre tifoidea positivas, le indicaron betametasona y prednisona simultáneamente. La paciente murió por septicemia hemorrágica desencadenada por esos medicamentos, por demás contraindicados en infecciones bacterianas agudas. He visto pacientes que han muerto por exceso de corticoides ante dudoso COVID.

https://www.who.int/es/news-room/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19-dexamethasone

En el enlace previo la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte sobre los corticoides y nos informa:

«En general, el tratamiento con dexametasona es seguro». Cierto, siempre y cuando haya supervisión estricta de los posibles efectos deletéreos.

«Dada la brevedad del tratamiento, incluso en dosis altas, los corticosteroides no se asocian a efectos secundarios graves». Esto dice la OMS, pero estoy viendo casos graves con tres o cuatro días de tratamiento: diabéticos descompensados graves, personas sin antecedentes diabéticos y se les ha provocado diabetes, trastornos psicológicos con graves crisis de pánico, con insomnio, estados depresivos y hasta cuadros de psicosis y confusión mental grave con varias semanas y meses de evolución después de haber retirado el medicamento. Me consta. Lo anterior depende de la dosis y de la sensibilidad individual variable a los corticoides. Los médicos de la OMS, no ejercen la medicina clínica y la mayoría de los médicos clínicos no hacen farmacovigilancia, es decir, no están pendientes de los efectos nocivos de lo que prescriben. Magnifican los efectos benéficos y minimizan los nocivos y no investigan al respecto.

Se deduce que a la Organización Mundial de la Salud no llega información de farmacovigilancia.

Resultado: el primum non nocere, esta siendo cada vez más violado, cual si fuese nuestra constitución política.

Lea Yatrogenia

Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad Veracruzana (1964-1968). En 1971, hizo un año de residencia en medicina interna en la clínica del IMSS de Torreón, Coahuila. Residencia en medicina interna en el Centro Médico Nacional del IMSS (1972-1974). Por diez años trabajó como médico internista en la clínica del IMSS en Poza Rica Veracruz (1975-1985). Lleva treinta y siete años de consulta privada en medicina interna (1975 a la fecha). Es colaborador del periódico La Opinión de Poza Rica con la columna Yatrogenia (daños provocados por el médico), de opinión médica y de orientación al público, publicada tres veces por semana desde 1986.