Periodistas abandonados a su suerte en medio de la crisis de Afganistán

Liberados del ejército estadounidense, los talibanes imponen condiciones y coartan el ejercicio de la prensa; reunión virtual del G7, sin soluciones

México acoge a informadores y a soñadoras; NYT agradece

El retiro de las fuerzas armadas de Estados Unidos de Afganistán, finalizado el 31 de agosto, y la creciente ocupación del país por parte de los talibanes —quienes recuperaron el control de la capital, Kabul, el 15 de agosto— deja en estado de indefensión a los periodistas que aún permanecen en la nación asiática.

Públicamente, los talibanes se han comprometido a no entrometerse con la labor de los medios de comunicación. «Respetaremos la libertad de prensa, porque los informes de los medios serán útiles para la sociedad y podrán ayudar a corregir los errores de los líderes […] A través de este comunicado a Reporteros Sin Fronteras (RSF), declaramos al mundo que reconocemos la importancia del papel de los medios» dijo Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes (RSF, 17.08.21).

Sin embargo, la realidad apunta a la dirección opuesta. La organización defensora del periodismo ha publicado en su sitio web una serie de atropellos cometidos en contra de los profesionales de la información.

El productor de una cadena privada de televisión de ámbito nacional —que pidió mantener el anonimato— denunció que «en una semana, los talibanes han golpeado a cinco periodistas y camarógrafos de nuestro canal […] Controlan todo lo que emitimos. Sobre el terreno, los comandantes talibanes toman por sistema los números de nuestros reporteros. Les dicen: “cuando prepares tu reportaje, di esto y aquello”. Si dicen otra cosa, les amenazan».

Las restricciones, ejercicios de monitoreo y abusos en contra de los periodistas van en aumento. Más de 50 medios afganos han dejado de operar y otros son obligados a transmitir propaganda a favor del nuevo régimen y es de esperar que con el tiempo y la consolidación del Gobierno talibán la situación empeore.

«Las nuevas autoridades afganas no han dictado oficialmente ninguna norma, pero los medios y los reporteros están sujetos a la arbitrariedad”, señala el secretario general de RSF, Christophe Deloire.

Por este motivo, RSF presentó a finales de julio el Protocolo de Acciones Urgentes para la Protección de los Periodistas en Afganistán (UAP). Documento que fue recibido por el comité conjunto Gobierno/medios de comunicación para la seguridad de los periodistas en esa nación y recoge una serie de gestiones que se deben implementar con base en las riesgosas condiciones sociopolíticas actuales.

«El objetivo de este Protocolo de Acciones Urgentes es estructurar, concentrar y acelerar la ayuda a los periodistas y a los medios de comunicación de forma equitativa y generalizada. La comunidad internacional y los países democráticos deben proteger a los periodistas afganos en su propio país, evitando al mismo tiempo la “siriización” de Afganistán, es decir, una situación de caos inextricable y mortal», explicó Reza Moini, representante de RSF.

Medidas desesperadas

En otro frente, RSF solicitó al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la elaboración de un plan especial para evacuar a los periodistas y defensores de los derechos humanos afganos que se encuentren en situación de riesgo.

Biden, junto con el primer ministro británico, Boris Johnson, acordaron celebrar una reunión virtual de líderes del G7 para estudiar cómo la comunidad global puede proporcionar más asistencia humanitaria y apoyo a los refugiados y otros afganos vulnerables.

El encuentro se desarrolló el 24 de agosto, pero el objetivo principal no se logró: que Estados Unidos aplazara la fecha límite para las repatriaciones más allá del 31 de ese mismo mes. Ante la falta de soluciones concretas RSF propuso entonces la creación de un corredor humanitario y un perímetro especial que permita extraer a las personas en peligro.

«Desde la elección de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, se han enviado señales muy positivas y se han tomado iniciativas en muchos países que hemos acogido con satisfacción. Ahora esperamos que las disposiciones relativas a la seguridad de los periodistas afganos en peligro estén a la altura de estos compromisos y aspiraciones», declaró Deloire.

Los talibanes prometieron que, después del 31 de agosto, los afganos con papeles en regla podrán viajar al extranjero, pero resulta difícil creer que cumplan su palabra, especialmente ahora, cuando están libres de la presión del ejército estadounidense en su país. E4


México acoge a informadores y a soñadoras; NYT agradece

Periodistas afganos encuentran refugio en nuestro país; se suman a las jóvenes del equipo de robótica

El 29 de agosto México ofreció asilo a 86 afganos, la mayoría de ellos trabajadores del diario estadounidense The Wall Street Journal, que tuvieron que huir para poner a salvo sus vidas a dos días de la fecha límite acordada entre los talibanes y Estados Unidos para repatriar a personal en peligro. El rescate se logró gracias al trabajo coordinado de las embajadas de México en Irán, Catar y el Reino Unido, además de la cancillería y la Secretaría de Gobernación.

Se trata del tercer grupo de afganos que arriba al país huyendo del régimen talibán. Antes, el 25 de agosto, se abrió las puertas a otras 124 personas que también laboraban en Afganistán, mayormente periodistas acompañados por sus familiares.

«Todas las vidas humanas son importantes, pero quiero subrayar el día de hoy que este grupo que ha llegado a México representa también muchos valores asociados a la libertad de prensa y a la libertad de información y comunicación», expresó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard al recibir al grupo de refugiados (El País, 25.08.21).

Esta acción encontró rápido eco en el New York Times, diario para el cual colaboraban algunos de los recién llegados. «Estamos profundamente agradecidos por la ayuda y generosidad del gobierno de México […] Su ayuda ha sido invaluable para poner a nuestros colegas afganos y sus familias fuera de peligro. Instamos a toda la comunidad internacional a seguir este ejemplo y a continuar trabajando en favor de los valientes periodistas afganos que aún están en riesgo» dijo A.G. Sulzberger, editor y presidente del NYT (La Jornada, 26.08.21).

El 24 de agosto ya habían pisado suelo mexicano las «soñadoras afganas», un equipo de muchachas amantes de la ciencia que acapararon los reflectores del mundo cuando en 2017 ganaron el Premio Especial en el Campeonato Internacional de Robótica celebrado en Washington DC.

«No solo salvaron nuestra vida sino también nuestros sueños, que buscamos se hagan realidad (…)», confesó una de las jóvenes durante la conferencia de prensa que tuvo lugar a su llegada al país.

La Secretaría de Relaciones Exteriores advierte que los costos de los viajes, al igual que la manutención de los refugiados durante su estadía en México son cubiertos por patrocinadores privados y organizaciones de la sociedad civil. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.