Presidencia reduce al mínimo el gasto en publicidad oficial

El gobierno federal ejerció en 2020 la quinta parte del presupuesto que Peña Nieto destinó a medios de comunicación y columnistas afines en su último año de gestión. Sin embargo, prevalece la concentración de recursos

López-Dóriga va por lana y Armendáriz lo trasquila

Si en 2019 el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) redujo a la mitad el gasto en publicidad oficial, en 2020 el recorte fue aún mayor. En el último año de su gestión, Enrique Peña Nieto destinó 7 mil 849 millones de pesos (mdp) a los medios de comunicación, periodistas y empresas informativas afines, en un intento por atenuar las críticas que generó su desastroso paso por Los Pinos y ensalzar, con más adjetivos que sustantivos, sus logros discutibles. Apenas se realizó el traspaso de poder y la abultada cifra se redujo a 3 mil 245 mdp en el primer año morenista, para caer a mil 515 mdp, menos de una quinta parte de lo ejercido por Peña.

La relación entre el gobierno y los principales medios de comunicación, en el sexenio priista, llevó a López Obrador a poner en tela de juicio la función de la prensa, así como su compromiso ético y profesional. A muchos aún los califica de «fifí» —todavía usa y defiende el término— y los acusa de ser portavoces de sus opositores, a quienes también suele tildar de conservadores o neoliberales.

Para confirmar su teoría, el presidente reveló en mayo de 2019 una nómina de 36 comunicadores que, entre 2013 y 2018, se beneficiaron con recursos públicos por concepto de publicidad, comunicación social y asesoría por más de mil 081 millones de pesos. A la cabeza de todos marchaba Joaquín López-Dóriga, otrora titular del noticiero estelar de Televisa, quien recibió más de 251 mdp.

«Yo soy partidario de que se reduzca el gasto del gobierno, porque aun con la austeridad republicana todavía hay mucho gasto superfluo en el gobierno, hace falta reducir más».

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

Le seguía el medio digital SDPNoticias, cuyo director es Federico Arreola, con contratos superiores a los 153.5 mdp; y en tercer puesto, las editoriales Clío y Letras Libres del historiador y ensayista Enrique Krauze, con más de 144 mdp. En la lista figuraban los periodistas Óscar Mario Beteta (74 mdp), Beatriz Pagés (57 mdp), Raymundo Riva Palacio (31 mdp), Ricardo Alemán, autor de la columna «Itinerario Político» (28.1 mdp), y Adela Micha (24 mdp), entre otros.

Quizá la presión y el asenso de empresas y comunicadores para obtener contratos millonarios en tiempos del PRI, expliquen el recelo del presidente, cuyas denuncias por el gasto excesivo y la actitud de medios de comunicación y columnistas hacia su gobierno, no deben echarse en saco roto. Sin embargo, AMLO no ha ocultado su intolerancia ante las críticas y sube a la arena a quienes se atreven a poner en entredicho su labor.

Viejas mañas

El drástico descenso en los gastos de comunicación responde a una promesa de campaña, relacionada con la «austeridad republicana» del gobierno de la 4T. López Obrador la acaba de ratificar en su conferencia de prensa del 4 de enero. «Yo soy partidario de que se reduzca el gasto del gobierno, porque aun con la austeridad republicana todavía hay mucho gasto superfluo en el gobierno, hace falta reducir más. Que no cueste tanto al pueblo», expresó.

Las recortes han afectado de manera directa a los medios de comunicación, acostumbrados por años a que el gobierno sea su principal anunciante y fuente de ingresos. No falta incluso la suspicacia de ver una estrategia de coacción, en lugar de un método de ahorro y voluntad por minimizar la inyección de recursos a los medios informativos.

Así lo considera Rubén González, académico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. «Si el objetivo del presidente es regular este flujo de inversión en publicidad oficial, yo lo celebraría, pero tampoco me sorprendería que los recortes al gasto también sean una medida de presión a la prensa” (Forbes, 23.10.2019).

Las causas pueden debatirse, pero el recorte es innegable y favorece al propósito de fortalecer otras áreas, fundamentalmente las sociales. Lo que AMLO no ha podido hacer es cambiar una vieja práctica al repartir dinero entre pocas empresas.

En 2019, el 30% del gasto de comunicación se destinó a tres medios, de un total de 564 registrados. Televisa recibió 360 mdp; TV Azteca, 347 mdp y La Jornada, más de 251 mdp. La reducción del presupuesto de comunicación fue mayor en 2020, pero se repitió la misma fórmula. Los mismos medios acapararon idéntico valor porcentual, ahora con contratos por 147, 144 y 141 mdp, respectivamente, según reporte de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

El bajón a gastos del gobierno no será tan efectivo si, al final, son las mismas empresas las que se llevan la mayor tajada. Es una observación que deberían atender los defensores de la 4T en aras del equilibrio y de alentar la pluralidad informativa. E4


López-Dóriga va por lana y Armendáriz lo trasquila

Parece que a Joaquín López-Dóriga no le bastó ser excluido de Televisa, luego de que la influyente empresaria María Asunción Aramburuzabala acusara, primero, a la esposa del periodista de intento de extorsión, en agosto de 2015; y luego, al propio comunicador, por amenazarla con difamar su imagen en el noticiero del cual era entonces titular.

El escándalo se originó por el supuesto chantaje de Teresa Adriana Pérez Romo, cónyuge de López-Dóriga, quien exigía cinco millones de dólares a cambio de no entorpecer el desarrollo de un complejo de departamentos por parte de la inmobiliaria Abilia, propiedad de Aramburuzabala, quien estuvo casada con el exembajador de Estados Unidos en México, Tony Garza. El tema escaló inmediatamente en los medios y terminó en los tribunales.

López-Dóriga ha vuelto a las andadas y a la polémica. Esta vez, por confrontar a Patricia Armendáriz, directora de Financiera Sustentable y consejera de Grupo Banorte, por una foto que publicó en Twitter el pasado 6 de enero. La imagen muestra un bonito atardecer, acompañada de la frase: «La foto de hoy es especial de Reyes. Ojalá sea un buen augurio», refiriéndose al inicio de este 2021.

Fuera de propósito, el periodista cuestionó: «Y del intento del golpe del amigo Trump ni una palabra. Y todo por una cena en la Casa Blanca. Pero sí, qué bonita foto de reyes. Habrá que esperar que dice YSQ. Saludos».

El reproche de López-Dóriga es por el «silencio» de la empresaria frente a los disturbios de ese día en el Capitolio, después de haber asistido, en junio de 2020, a una cena en la Casa Blanca, ofrecida tras la reunión de los presidentes Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.

La réplica de Armendáriz fue fulminante: «@lopezdoriga es capaz de prostituir hasta un buen deseo de día de Reyes, con tal de seguir lamentando un cambio de régimen que lo sacó de su modus vivendi. Ya supéralo por favor @lopezdoriga para que aprovechemos tu otrora talento periodístico».

A López-Dóriga, como a otros ases del periodismo nacional, le fue mal con el ascenso de Morena a la presidencia de la república. En su caso, perdió contratos millonarios, los cuales, en la administración de Enrique Peña Nieto, le permitieron adquirir al menos dos yates y seis propiedades inmobiliarias de lujo, según una investigación de la revista Proceso (No. 2030). Nada mal para un profesional de la información. E4

La Habana, 1975. Escritor, editor y periodista. Es autor de los libros El nieto del lobo, (Pen)últimas palabras, A escondidas de la memoria e Historias de la corte sana. Textos suyos han aparecido en diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales. Actualmente es columnista de Espacio 4 y de la revista hispanoamericana de cultura Otrolunes.