Presidencialismo cansado; sucesión anticipada

Aún no se cumple la mitad del nuevo mandato del gobierno federal y el presidencialismo, al parecer cansado, agotado y superado en el discurso y los hechos que no le ayudan, decidió aventar la toalla pronto y adelantar la sucesión dos años antes del tiempo que tradicionalmente se hacía en el pasado.

Sin preguntas expresas de medios o sectores sociales, hace poco más de tres semanas en las mañaneras se abordó el tema de personajes de la gobernanza federal para suceder en el cargo a quien ocupa la silla presidencial y que decidió subir al ring de la política a personajes que ya habían sostenido el primer round después de la tragedia de la línea 12.

Seguramente el impacto negativo de esa tragedia en la que murieron 27 personas por una negligencia y falta de atención de autoridades anteriores y actuales, provocó que el presidencialismo, decidiera en una jugada desesperada, rescatar a los dos alfiles elegidos para la sucesión adelantada.

Pero el personaje de las mañaneras no consideró que las tribus de su movimiento también reaccionarían a un destape anticipado y en claro descontento mostraron sus diferencias a las preferencias del presidencialismo y a los dados cargados que anticipadamente se mostraron en el juego interno del autollamado «cuarto movimiento de transformación» que solo supera a las últimas administraciones federales en índices de violencia y seguramente también de corrupción.

La desesperada jugada de salvamento mostró que ninguno de los dos personajes (mujer y hombre) hoy podrían mantener el proyecto político presidencial y que por el contrario incluso serían superados por cualquier cuadro improvisado de la política nacional después de las elecciones intermedias.

La reacción en el legislativo fue mediata y muy clara, el cacique de la política zacatecana, convencido de su fortaleza para tener posibilidades a la candidatura presidencial, reclamó la decisión de no inclusión y además protestó por el anunciado proceso de selección de la candidatura, al más puro estilo del actual presidencialismo: elección por encuesta levanta-dedos.

La oposición, en momentos dormida y aletargada o, simplemente, sometida y amenazada, no aprovechó el error de la sucesión anticipada para comenzar la anticampaña de los dos alfiles anunciados y prefirió tal vez esperar a que ellos mismos se puedan destruir en los próximos dos años.

Ciertamente la derrota política del actual sistema en la llamada elección más grande del país, no fue radical e incluso pudiera tener áreas de oportunidad como las gubernaturas ganadas con sus respectivos presupuestos y será en esos entes donde se pueda encontrar la fortaleza o debilidad de las candidaturas presidenciales del partido en el poder.

Ahora esos nuevos gobernantes estatales podrían ser el elemento estratégico para quien logre la candidatura presidencial; quién obedecerá a quién y cómo se destinarán recursos para cada cual en una sucesión que podría significar la puntilla de al menos hasta ahora un proyecto político fallido.

Los riesgos de anticipar y adelantar los tiempos en política y gobernanza siempre tienen costos altos y dejarlo todo a la casualidad o incluso a la implacable venganza y sometimiento, puede significar un verdadero acto de soberbia y autoritarismo que siempre tiene un final y generalmente, dice la historia, no es uno bueno para el gobernante y el gobernado.

Autor invitado.