Reforma energética: trampa política…

Al margen de los efectos negativos o positivos que son objeto de controversias, cuestionamientos y defensas, por la «nueva» reforma energética propuesta por el ejecutivo federal, se concluye que la primera consecuencia previo a la discusión parlamentaria, fue lograr el encono y las trampas políticas que generó para partidos y gobernantes.

Es prudente establecer a los ganadores y perdedores en el primer round de la reforma energética que pretende eliminar cualquier efecto de la anterior promovida por el expresidente Enrique Peña Nieto.

Tal vez sin querer, el presidente logró asestar un buen golpe político para el PRI y también seguro, sin querer, fortaleció al PAN, como oposición, pues la reacción de ambos entes desnudó a priori lo que podría suceder en el futuro cuando llegue el momento de votar la reforma entre los diputados federales.

La reacción de la cúpula del PRI fue cuestionada públicamente, pues no se pronunció de inmediato contra la posibilidad de reforma y decidieron declarar que esperarían el estudio y el análisis de la iniciativa presidencial.

El PAN rechazó de facto la propuesta, la calificó de inaceptable, impositiva y, sobre todo, como un retroceso y de alto riesgo para la inversión privada, generación de empleo y de energías limpias para el país.

Además, el PAN criticó la postura del PRI e incluso adelantó que de no rechazar la iniciativa de reforma se dejaría en riesgo a la alianza nacional opositora de cara al próximo año electoral.

La respuesta del PRI se mantuvo y logró parcialmente darle la vuelta al establecer de forma parcial que negociarán hasta las últimas consecuencias con ambos bandos de la reforma: la oficial del gobierno y la de la oposición como parte de un bloque.

En el escrutinio social de la población y el análisis a conciencia el PRI pierde, porque no ostenta lo que debería como oposición y, peor aun, mostraría su falta de compromiso y congruencia a la reforma que hace menos de dos años promovió, negoció e incluso hoy es objeto de investigación y consignación judicial de la forma en que se logró, por parte de su último presidente.

El golpe histórico para el priismo es doble, eso sin contar que lo que manifiesta la cúpula es una cosa y lo que opinan los militantes y gobernantes priistas del interior del país, así como sus representantes en las cámaras se opone junto a algunos legisladores que ya se pronuncian con reservas en contra de la iniciativa de reforma.

El futuro de la reforma es incierto y la moneda sigue en el aire hasta el mes de diciembre, pero los pronósticos son reservados y el resultado final será de fotografía porque el propio poder presidencial ya adelantó que es una posibilidad la no aprobación y que por lo tanto se buscará aplicarla por decreto.

El análisis lamentable es que, en ninguno de todos los casos, la población es informada y consultada sobre la propuesta y la decisión final será determinada por el poder político, los intereses gubernamentales y de partido y no necesariamente por el bien común de la población.

Aún falta la reacción de nuestro vecino del norte que tiene muchos intereses en juego dentro del futuro energético del territorio nacional y lo que puede significar negocio y beneficios para la economía e intereses políticos y de gobierno internacional.

En el primer round de la reforma energética hay que reconocer que el gran ganador es el poder presidencial que volvió a dividir a la débil oposición, desde el campo político, porque el PRI salió algo librado, pero raspado; el PAN mantuvo su postura, pero sin el impacto que hubieran deseado con el apoyo de los aliados como oposición.

Autor invitado.