Regreso a clases en medio de la tercera ola…

El regreso a clases para el ciclo escolar 2021-2022 significa un verdadero reto para los mexicanos en medio de la tercera ola de contagios y muertes por COVID-19 y en tiempos de pandemia en los que los menores de edad ya son un segmento de riesgo para la propagación de casos.

Las decisiones de gobierno generaron diversas reacciones y las opiniones se dividen sobre la pertinencia de un regreso a las aulas en todos los niveles educativos cuando las campañas de vacunación son incipientes y sin llegar a todos los sectores poblacionales.

Para algunos es urgente que los estudiantes vuelvan a tomar clases en forma presencial y para muchos padres de familia y maestros subsiste el miedo de contagios masivos sobre todo al tomar en cuenta que muchos niños y jóvenes si salieron de vacaciones y regresarán a las aulas.

Los temores fundados o no, están presentes y nuevamente las autoridades no supieron lidiar con ellos para convencer con hechos y pruebas que el regreso a las escuelas no genera grandes riesgos y que los padres de familia deben cooperar para lograr la nueva integración.

Por el contrario, el gobierno federal emitió un decálogo en el que incluye una carta responsiva que deben firmar los padres de familia en la que ellos son responsables de que sus hijos no se enfermen y provoquen una ola de contagios en los planteles.

Pidieron a los padres de familia que se unieran a maestros y directivos para rehabilitar escuelas y establecer filtros de revisión que deben ser sufragados con recursos propios y de los gobiernos municipales y estatal.

A los profesores y directivos se les pide que regresen a las aulas a pesar de que no hay una seguridad sobre la duración de la presunta inmunidad pues fueron vacunados con dosis chinas de la marca Cansino que aparentemente debe ser aplicada nuevamente para lograr un mejor refuerzo de tiempo en la inmunidad al virus.

Las explicaciones del malogrado subsecretario de salud federal solo lograron confundir y molestar más a los protagonistas del proceso presencial de enseñanza-aprendizaje en las aulas públicas y privadas.

Además, el proceso de vacunación cae en un delicado bache por la falta de más dosis de cualquier marca y el escándalo presente de que se perdieron vacunas pues no aparecen todas las que presuntamente se compraron.

En fin, nuevamente se observa un mal manejo para el regreso a las escuelas y se pretende que toda la responsabilidad vaya a recaer en padres de familia y docentes en medio de una tercera ola que ya afecta a niños y jóvenes con una postura presidencial de no comprar vacunas para este segmento pues no se quiere hacer millonarias a las farmacéuticas y adicional se solicita tomar riesgos pues al fin eso es la vida para el presidencialismo: arriesgarse en el regreso a clases.

Es una lástima también que al parecer no aprendimos nada para la educación de los mexicanos y somos incapaces de aprovechar las bondades, que seguramente son muchas, para generar ahorros y beneficios en un sistema hibrido que mejore y no empeore los procesos educativos para estudiante y magisterio.

El regreso a clases hoy se vive en medio de la polémica, el enojo, la incertidumbre y el mal manejo gubernamental con un escenario de más contagios y más muertos entre el segmento infantil y juvenil.

Autor invitado.