RIP al dinosaurio: crónica de una larga y truculenta agonía; el PRI se extingue

Renuncias y expulsiones de exgobernadores, escándalos de corrupción, desbandada de militantes y pérdida masiva de votos, aunados a la torpe dirección de Alejandro Moreno y Rubén Moreira, acabaron con la organización que gobernó al país por casi ocho décadas, incluido el sexenio venal de Enrique Peña Nieto

¿Qué culpa tiene un niño de seis años?

Jericó Abramo, en el punto de no retorno

A las ratas les vale madre ser expulsadas

El ataúd del PRI se ha cargado a hombros varias veces, pero nunca estuvo tan muerto como ahora. La última estocada al dinosaurio se la asestó la pandilla regenteada por Alejandro Moreno y Rubén Moreira, exgobernadores de Campeche y de Coahuila a quienes la Fiscalía General de la República investiga debido a presuntas irregularidades. El presidente de la alternancia, Vicente Fox (PAN), no solo dejó intacto el sistema —al cual calificó de corrupto, represor y antidemocrático—, sino también catapultó a Andrés Manuel López Obrador al desaforarlo como jefe de Gobierno de Ciudad de México para eliminarlo de la carrera presidencial de 2006.

Felipe Calderón, cuyo triunfo sobre AMLO se impugnó por fraudulento, vuelve a estar bajo escrutinio a causa de la orden de captura contra su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, el capo Joaquín «el Chapo» Guzmán y otras cinco personas relacionadas con el operativo Rápido y Furioso (2009-2011). El plan, autorizado por la Oficina de Alcohol, Armas de Fuego y Explosivos de Estados Unidos sin conocimiento del Congreso, consistió en introducir a México 2 mil 500 armas ilegales para rastrear actividades de los carteles de drogas. Sin embargo, el armamento se perdió y produjo más violencia.

El 2 de julio de 2000 el féretro del PRI se paseó por varias capitales para celebrar el final de la «dictadura perfecta». El dinosaurio guardó silencio, pero estaba vivito y coleando. Tenía más diputados (211), senadores (60), gobernadores y alcaldes que ningún otro partido. Además, todavía contaba con cuadros valiosos, dominaba los congresos locales, su padrón de afiliados era el más nutrido y sus alianzas con los poderes fácticos y el PAN estaban vivas como nunca. Así se demostró en las presidenciales de 2012, cuando Fox y Calderón apoyaron a Peña Nieto. La campaña de Josefina Vázquez Mota se boicoteó de cabo a cabo. Impunidad con impunidad se paga.

«Córpore insepulto», hoy el PRI está vacío de contenido ideológico, de liderazgos e incluso de militantes. Gobernadores y «Cachorros de la Revolución» de segunda generación, como el veracruzano Miguel Alemán, ya militan en Morena. El 10 de octubre de 2020, en su cuenta de Twitter, dio su apoyo a un excorreligionario para la presidencia del partido guinda: «Un lujo tener a @PMunozLedo al frente de @PartidoMorenaMx, pues tiene la mayor experiencia en la conducción de partidos políticos. Su visión de Estado será garantía de fortalecimiento de las bases sociales para alcanzar los más altos ideales de México». Sin embargo, el empate entre Mario Delgado y Muñoz Ledo se decidió por el primero.

Otro hombre del viejo sistema, José Patrocinio González, exgobernador de Chiapas y secretario de Gobernación de Salinas de Gortari —fallecido el 30 de noviembre pasado a los 87 años—, abandonó el PRI en protesta por la alianza con el PAN y el PRD tramada por el tándem Moreno-Moreira. (La misma coalición impuso en Hidalgo a la esposa de Moreira, Carolina Viggiano, como candidata al Gobierno.) «Los ideales deben estar por encima de las aspiraciones electorales y no alcanzo a entender cómo es posible que mi partido se alíe con el PAN en claro olvido de nuestra trayectoria ideológica (…).

»Su actitud es pragmática, sabe que hoy el PRI no tiene opción de triunfo y en eso coincido, pero difiero de su actitud y es así porque creo que es el momento de preservar los ideales para construir una oposición crítica y constructiva y no ser solo parte y voceros de una vergonzosa alianza de perdedores», le dice a Moreno en su carta de renuncia, entregada el 23 de diciembre de 2020. Blanco recuerda, al principio de la misiva, su ingreso, en 1950, «a la organización clandestina de las juventudes trotskistas como protesta ante la ostentación y corrupción del Gobierno en turno» (no lo menciona, pero el presidente era Miguel Alemán Valdés). Josefa González-Blanco, hija del político chiapaneco, es actualmente embajadora de México ante el Reino Unido. Antes fue secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, nombrada por López Obrador.

Corruptos y cínicos

Miguel Alemán y José Patrocinio González no son los únicos exgobernadores que han dimitido del PRI. Antes lo hicieron Rogelio Montemayor (Coahuila) e Ivonne Ortega (Yucatán). El primero, por los vicios del proceso para imponer en la dirigencia nacional a la fórmula de Alejandro Moreno y Carolina Viggiano. José Narro, exsecretario de Salud, «habría podido guiar al partido en un proceso de cambio y renovación», necesarios para «recuperar la confianza de los electores», dice Montemayor en su renuncia, fechada el 24 de junio de 2019.

El exgobernador advierte que, en las elecciones de 2018, ganadas abrumadoramente por Andrés Manuel López Obrador, «la ciudadanía (…) mandó al PRI y a sus dirigentes y representantes con poder político un mensaje claro, muy fuerte: Basta de corrupción, impunidad e inseguridad; basta de soberbia y desapego de las necesidades populares». El castigo al PRI, traducido en votos, fue proporcional al enfado nacional. «Se lo ganó a pulso (…), fueron demasiados personajes a quienes el partido llevó a cargos de representación política que han saqueado y endeudado a sus estados, personaje corruptos y cínicos que abusaron de su cargo y privilegiaron resolver y privilegiar su situación económica y política personal, sobre la obligación de atender los problemas de las comunidades a las que juraron servir al asumir sus respectivos cargos», recrimina Montemayor en el documento donde le informa al presidente del PRI estatal, Rodrigo Fuentes, de su renuncia.

Ivonne Ortega, quien contendió por la dirigencia del PRI junto con José Encarnación Alfaro, descalificó la elección de Moreno-Viggiano por fraudulenta. Acusó embarazo de urnas, caída del sistema, casillas zapato y expulsión de representantes, incluso con violencia en Guerrero y Morelos. En los lugares donde participó la militancia votó entre el 14 y el 17% del padrón; y donde no, hasta el 100% como en Oaxaca, Chiapas, Campeche, Coahuila y Ciudad de México. Siempre a favor de la fórmula apadrinada por la Comisión de Procesos Internos, declaró la exgobernadora yucateca —hoy militante de Movimiento Ciudadano— a René Delgado en el programa «Entredichos» de Reforma (21.08.19).

Ortega denunció un «incremento vertiginoso» del padrón en varios estados. «En Coahuila creció 270%». Impugnar la elección no tenía sentido, pues, con la misma Comisión de Procesos Internos, los mismos gobernadores y los mismos presidentes del PRI en los estados, «era repetir la historia», dijo a Delgado. Dos días después del fraude, consumado el 16 de agosto, Ortega publicó un video en Twitter donde acusa: «Nadie tiene duda de que (…) vivimos una de las jornadas más vergonzosas en la vida democrática del PRI y del país. (…) El resultado para el PRI es que lo refundieron. Si se insiste en las viejas mañas y en las prácticas deshonestas mostradas durante la elección, el PRI, de la mano de la cúpula, solo tiene una ruta: la extinción».

La declaración de Ortega a René Delgado, autor de la columna «Sobreaviso», de que el PRI gana elecciones internas, mas no procesos constitucionales, resultó profética. El año pasado, bajo la férula de Alejandro Moreno y Rubén Moreira, perdió en los 15 estados que votaron para elegir gobernador, de los cuales ocho estaban en poder de la antigua aplanadora. La intención de voto para los comicios del 5 de junio favorece a Morena. Patrocinio González tenía razón, la alianza Va por México (PRI-PAN-PRD) es una alianza vergonzosa de perdedores.

La generación de Peña

Además de renuncias, desbandadas y defunciones como las de Fernando Elías Calles —nieto del fundador del PRI— y Enrique Jackson —exlíder del Senado y aspirante presidencial—, la Comisión Nacional de Justicia Partidaria del otrora partido hegemónico ha expulsado al menos a nueve exgobernadores acusados de peculado, blanqueo de dinero, nexos con el narcotráfico y otros escándalos. En la lista figuran representantes de «la nueva generación de gobernadores del PRI que, según el presidente Enrique Peña Nieto, moverían a México». La corrupción se generalizó en el sexenio peñista y facilitó el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, cuya promesa de erradicar el flagelo le granjeó millones de votos.

Humberto Moreira, quien endeudó a Coahuila con más de 40 mil millones de pesos (incluido el pasivo con proveedores) sin rendir cuentas al Congreso ni informar a la ciudadanía sobre el destino del dinero, es uno de los expulsados. En su caso la ignominia es mayor, pues previamente había sido defenestrado de la presidencia del PRI y detenido en la cárcel madrileña de Soto del Real. Los gobernadores peñistas Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo) y César Duarte (Chihuahua) siguen entre rejas. El jalisciense Aristóteles Sandoval fue asesinado en un bar de Puerto Vallarta el 18 de diciembre de 2020. Roberto Sandoval (Nayarit) conserva sus derechos partidistas, pero no puede ejercerlos, pues purga prisión preventiva en el penal federal de El Rincón, en Tepic. Se le acusa, entre múltiples crímenes, de colaborar con el Cartel Jalisco Nueva Generación, al cual se le atribuye el atentado contra el exgobernador de Jalisco.

Sigal Mandelker, subsecretaria de Terrorismo e Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos (hasta 2019), describe al exgobernador nayarita, electo durante la presidencia efímera de Moreira en el PRI: «Funcionarios como Roberto Sandoval Castañeda (…) se enriquecieron cruelmente a expensas de sus conciudadanos, ya sea que estén recibiendo sobornos de organizaciones de narcotraficantes o participando en una variedad de otras actividades ilícitas, estos y otros funcionarios corruptos se enfrentarían a graves consecuencias, incluido el aislamiento del sistema financiero de los Estados Unidos» (El Financiero, 17.05.19). El mismo perfil de exgobernadores acusados en cortes de Texas, pero aún impunes.

El PRI expulsó a Ulises Ruiz en septiembre pasado. Pero no debido a la toma de la sede partidista, tres meses atrás, como lo hizo creer, sino por la férrea oposición del exmandatario de Oaxaca al líder Alejandro Moreno, cuya renuncia ha exigido reiteradamente, pues lo considera espurio. El 23 de junio de 2019, Ruiz denunció a Moreno ante la Fiscalía General de la República de haberse enriquecido como gobernador de Campeche y de falsear su declaración 3de3. Cabeza de la Corriente Democracia Interna del PRI, Ruiz también acusó el nepotismo de la dirigencia nacional en la asignación de candidaturas a diputados plurinominales para las elecciones del año pasado. «El partido es cada vez más de unos cuantos y menos de sus militantes. ¿Nos pretenden tomar por idiotas, por inocentes o por borregos? Dos familias, la de José Murat (cuñada e hijo) y la Moreira-Viggiano (esposos), disponen de cuatro lugares entre 50 que pudieron, hablando con optimismo, llegar a ocupar una curul» (Reforma, 05.02.21).

Ruiz le ganó el pulso a Moreno, pues el Tribunal Electoral de Ciudad de México revocó su expulsión el 21 de diciembre pasado. También restituyó a Nallely Gutiérrez, quien participó en la toma del edificio del PRI y fue acusada de apoyar a candidatos de otros partidos. El exgobernador celebró en su cuenta de Twitter: «Quedan a salvo mis derechos partidistas. Contra las trampas de @alitomorenoc, se impone la justicia». Ruiz es un hueso duro de roer y no descansará hasta lograr la destitución de Moreno y sus secuaces. E4


¿Qué culpa tiene un niño de seis años?

Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán, desenmascara a Rubén Moreira. «Me amenaza con una encuesta acerca de quién es el papá de mi hijo»

Renunciar a un partido o mudar de siglas ocurre en cualquier democracia. El pasado de quienes lo hacen (el Pemexgate, en el caso de Rogelio Montemayor, o las extravagancias de Ivonne Ortega como gobernadora de Yucatán) no desaparece, pero los distingue del rebaño. A diferencia de los Moreira, Ortega se hizo con el poder en contra de la voluntad de su tío, Víctor Cervera Pacheco, quien ocupó la gubernatura un par veces. Andrew Paxman narra el episodio en Los gobernadores: Caciques del pasado y del presente (Grijalbo, 2018). Montemayor y Ortega figuran entre las legiones de agraviados de Rubén Moreira, quien consiguió lo que su hermano Humberto no pudo: dirigir el PRI sin haber sido electo, así sea solo para rematarlo.

«Está presentada la denuncia ante la Fiscalía. Me amenaza con que no me atreva a poner un pie en Coahuila, porque (…) conocería quién es Rubén Moreira… y la verdad hay muchas cosas que se dicen».

Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán

Ortega tiene acusado a Moreira de amenazas ante la Fiscalía General de la República. René Delgado rescató el caso en el programa «Entredichos» (19.08.19). El periodista admitió falta de sensibilidad por no haberle dado al caso la importancia debida. «Sobre todo en estos días en que las mujeres (…) están dispuestas a acusar amenazas, agravios, acosos». Entonces repitió el video de la entrevista previa. «Rubén Moreira me amenazó con que no fuera a visitar su tierra, que iba a hacer una encuesta nacional para saber quién es el papá de mi hijo (…). Cuando mi hijo —un niño de seis años—, qué culpa tiene de que su mamá quiera romper con esas cúpulas y con esos privilegios», dice Ortega.

—A ver si estoy claro. Señalas que Rubén Moreira te amenazó con hacer una encuesta nacional para saber quién es el padre de tu hijo, inquiere Delgado cuando retoma la charla.

—Es correcto y está presentada la denuncia ante la Fiscalía. Me amenaza con que no me atreva a poner un pie en Coahuila, porque (…) conocería quién es Rubén Moreira… y la verdad hay muchas cosas que se dicen. (…) Es el único estado al que no fui en toda la campaña. También amenaza con (…) una estrategia de comunicación política haciendo una encuesta acerca de quién es el papá de mi hijo. Yo he comentado, todo el mundo lo sabe, mi hijo se apellida Ortega Pacheco, igual que yo, como miles o millones, no se cuántas mamás solteras haya en México o en el mundo.

—Te lo dijo en persona… por teléfono, quisiera que me lo contaras con detalle.

—Se lo dijo a mi representante ante la Comisión de Procesos Internos; él lo era de Alejandro Moreno… A mi representante le llamó por teléfono al momento que hicimos (…) la encuesta en Coahuila respecto a quién querían que decidiera: si la misma cúpula de siempre o la militancia. Él lo asume como un agravio personal y en el agravio personal le dice a mi representante, por teléfono, estas dos cosas, ya te imaginarás en qué tono.

—Presentaste una denuncia…

—Ante la Fiscalía General de la República. La amenaza fue el miércoles, la presentamos el viernes.

—La ratificaste.

—Sí, por supuesto, claro.

—¿Y qué atención has recibido?

—Hasta este momento no me ha convocado la Fiscalía. Espero los resultados porque no es un tema menor. Inclusive mi representante le dice «nada más le recuerdo que estamos en un país donde se protege el derecho a los menores y está usted hablando de un menor». Ya te imaginarás en qué condición contesta, al grado de que mi representante le cuelga el teléfono.

—¿Ha habido alguna segunda reacción por parte de Rubén Moreira?

—No. Bueno, hubo un fake de una revista donde pusieron a William Levy y a otras personas como si fueran los papás de mi hijo. Siempre lo han comentado. En absoluto, fue una coincidencia que grabara una novela en Yucatán. (…) Hasta ahí nada más… que haya detectado.

—Justo en estos días se condena el machismo, el acoso contra las mujeres, la violencia contra las mujeres. ¿Qué te dice esa amenaza de Rubén?

—Son los temas que tenemos que erradicar. Por eso son las causas que hay que luchar: la violencia. Acabamos de ver un tema muy lamentable hace unos días. Está en la piel el tema de la violencia contra las mujeres (…), que sigue repitiéndose… Ahora es por una autoridad (la violación de una menor de edad en Azcapotzalco, atribuida a policías), pero realmente (también) encontramos violencia política, que no se registra…

—Es lamentable lo que voy a decir. Las otras amenazas de que «en mi tierra no pongas un pie» son lamentables, pero son comunes. La otra sí me asombra, ¿las mujeres priistas te han cobijado, te dijeron algo?

—No, lamentablemente no. Siempre se habla de sororidad, y en este caso no encontré sororidad en mi partido. No hubo ni una manifestación de parte de ninguna mujer. Cuando acababa de pasar, yo decía que se pronunciara la compañera de fórmula de Alejandro Moreno, (…) que es esposa…

—Carolina Viggiano…

—Carolina Viggiano, que además es madre, ¿no?

—¿Y se pronunció?

—Por supuesto que no.

Rubén Moreira, el feminista, el campeón de los derechos humanos y defensor de los niños, quiere ser hoy gobernador de Hidalgo tras bastidores como lo fue en el sexenio de su hermano. ¿Aún lo es? E4


Jericó Abramo, en el punto de no retorno

En la ceremonia inaugural de la administración de José María Fraustro, Miguel Riquelme aprovechó el clamor de una porra destemplada, burda y futurista, como las acarreadas por los Moreira, para recordar que a su gobierno «todavía le quedan dos años». Entre los asistentes al Ateneo Fuente se encontraba el diputado Jericó Abramo Masso, quien acaba de dar otra vuelta de tuerca en su aspiración de ser gobernador. Ya no por el PRI, necesariamente, debido a la hostilización y al bloqueo de los mismos intereses que en la sucesión de 2017 le cerraron el paso. El exalcalde parece no estar dispuesto a esperar los tiempos canónicos mientras el favorito de la cúpula ejerce de vicegobernador y tiene varios años en campaña a ciencia y paciencia de las autoridades electorales. En los últimos procesos ocurrió lo mismo y cuando los «disciplinados» quisieron reaccionar, era demasiado tarde.

«Quiero ser gobernador, le guste o no le guste a la cúpula y… voy a seguir trabajando (en ello). A mí los que me interesan son los ciudadanos (…)».

Jericó Abramo Masso, diputado federal

Para Abramo y los de su generación, esta es la última llamada. No por razones de edad, sino de tiempo y circunstancia. Un partido agotado (PRI), otro que en tres años pasó de ocupar siete gubernaturas a 18 (Morena), uno más en crisis perpetua (PAN) y el avance de fuerzas emergentes (Movimiento Ciudadano) marcan el fin de los partidos tradicionales e incluso de la forma de hacer política. El mensaje disruptivo de Jericó responde a esa realidad. Algo para lo cual «el mejor PRI de México» no está preparado y pone en riesgo su permanencia en el Palacio de Gobierno, cuya sede ocupa desde 1929.

Tras el primer aviso de Jericó sobre su determinación de ser gobernador [«Abran paso que ahí va (Abramo) Masso (Espacio 4, 683)], vino un segundo: «Gané mi campaña electoral con más de 91 mil votos. Creo que del PRI fui el más votado en el país (…), no fuimos en alianza en mi estado (…). Me comprometí con la gente (a) que, independientemente del partido del que soy parte, yo tomaría decisiones equilibradas, aun le puedan gustar a mi partido o no» (Canal del Congreso).

El tono subió en un tercer mensaje, grabado por Jericó mientras conduce: «Quiero ser gobernador, le guste o no le guste a la cúpula y… voy a seguir trabajando (en ello). A mí los que me interesan son los ciudadanos (…). No les voy a fallar, no les estoy fallando. Vamos a seguir trabajando por Saltillo y por Coahuila. Ánimo». Las referencias de Abramo a sus 23 años de carrera «transparente y honesta», a su ascenso político «por la escalera; no me han dado todo fácil. Siempre me ha tocado ganarme cada espacio con dignidad, con sudor, con responsabilidad y con honestidad», tienen destinatarios obvios: la cúpula y su delfín.

Si a principios de este mes la elección del presidente de la Canacintra, cuyos candidatos recurrieron a los mismos tejemanejes de los partidos y exhibieron sus vínculos con el poder, alteró por unos días la paz porfiriana de Saltillo, el movimiento del diputado Abramo Masso sacudirá las estructuras políticas de Coahuila y tendrá efectos duraderos. El gregarismo ha sido siempre el peor enemigo del PRI, máxime ahora. Las crisis en este partido han surgido de dentro, por su cerrazón y falta de democracia, las cuales han devenido en pérdida de liderazgos, de electores y por último en derrotas. Si Abramo termina de cruzar el punto de no retorno y renuncia o es expulsado del PRI, la sucesión del gobernador del año próximo, hoy como en la bolsa, pasaría a ser de pronóstico reservado. E4


A las ratas les vale madre ser expulsadas

La respuesta de Benjamín Clariond Reyes-Retana sobre la eventual expulsión de Rodrigo Medina del PRI por su internamiento en el penal de Topo Chico, acusado de robo de caudales públicos, delitos patrimoniales y ejercicio indebido del servicio público, vale para quienes fueron defenestrados después de haberse enriquecido. —¿Sabes cuánta preocupación tiene el hijo de la tiznada de Medina sobre el tema? ¡Ninguna, le vale madre, pero le vale madre! Con toda la lana que se robó, le vale madre» (La Silla Rota, 09.09.16).

Devenidos soberanos de sus estados desde que el PRI perdió por primera vez la presidencia, los gobernadores se dedicaron a fabricar fortunas. La asociación de muchos de ellos con el narcotráfico explica la proliferación de carteles y la violencia en el país. César Duarte (Chihuahua) y Roberto Sandoval (Nayarit), el primero preso en Estados Unidos y el segundo en México, se hicieron con ranchos, negocios e infinidad de propiedades. Otros amasaron fortunas, fraccionamientos y medios de comunicación. Resuelta su situación económica, como advierte Clariond, ser o no militantes de un partido en extinción les importa un bledo.

Clariond sustituyó a Sócrates Rizzo en la gubernatura de Nuevo León, quien renunció entre acusaciones de corrupción. El PRI no lo apartó de sus filas, como tampoco a Medina. Fue la ciudadanía quien expulsó al PRI del poder. En 2015, los nuevoleoneses votaron masivamente por el candidato independiente Jaime Rodríguez; y el año pasado, para cerrarle el paso a Morena, por Samuel García, de Movimiento Ciudadano. Coahuila es, de los estados del norte, el único donde no ha habido alternancia a pesar del docenio trágico de los Moreira. Las cosas podrían cambiar el año próximo.

El PRI no solo ha perdido votos. También militantes. Casi el 80 por ciento emigró a otros partidos. El padrón del Instituto Nacional Electoral (INE), publicado en 2021, confirma el colapso: de los 6.4 millones de afiliados que tenía antes de las elecciones de 2018, cayó a 1.2 millones. Alrededor del 70% de la membresía se concentra en Estado de México (793 mil), Nuevo León (235 mil), Coahuila (220 mil) e Hidalgo (105 mil). Para las elecciones de junio próximo, Morena aventaja al PRI en Hidalgo donde la coalición Va por México, formada con el PAN y el PRD, postuló a Carolina Viggiano, esposa de Rubén Moreira.

Morena lidera también la intención de voto en Oaxaca, Durango, Quintana Roo y Tamaulipas. En Aguascalientes, su candidata, Nora Ruvalcaba, empieza a remontar. La imposición de María Teresa Jiménez (Va por México), de parte de la dirigencia nacional del PAN, ha puesto en riesgo el único estado donde, en palabras de Marko Cortés, la oposición podía ganar. En Hidalgo sucede lo mismo. La postulación de Viggiano dividió al priismo, por haber sido el PAN quien la nombró.

El gobernador Omar Fayad acusó al líder del PRI, Alejandro Moreno, de traidor. «La Comisión Política Permanente del @PRI_Nacional le entregó la candidatura a la gubernatura de mi estado, Hidalgo, al Partido@Acción Nacional; en un acto al que no fui convocado, siendo integrante de la misma comisión. Esto es otro de los muchos agravios que en lo oscurito le han venido haciendo a la militancia (…) creen que la militancia no se da cuenta de esta farsa (…)», publicó en Twitter. Hidalgo estrenará alternancia. Coahuila y Estado de México podrían dar el mismo paso el año próximo. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.

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