Riquelme se acoraza para afrontar a Morena y preparar la sucesión del 23

Exgobernadores, juniors, organismos empresariales y medios de comunicación, alineados. La candidatura de José María Fraustro para la alcaldía de Saltillo evitará divisiones en el PRI; y la postulación de Jericó Abramo para diputado, desbandada. La concurrencia de elecciones para ayuntamientos y diputados federales juega en contra

De las Fuentes, el Bartlett de Coahuila

Walss al gobernador: «Bote a los Moreira», clamor popular

Miguel Riquelme se ha blindado para afrontar a Morena en las elecciones de diputados federales y alcaldes del 6 de junio próximo con vistas a retener la gubernatura en 2023. El lagunero ya tiene el control del Congreso y del Tribunal Superior de Justicia, así como la aquiescencia de los organismos empresariales y de los medios de comunicación, en algunos casos solo de dientes afuera. Los exgobernadores están alineados; y los Moreira, sujetos a investigación, tampoco representan un riesgo. El repudio social por la corrupción y el daño causado a varias generaciones, principalmente a los pobres, forzó su exilio.

Para evitar la sangría de cuadros del PRI al movimiento del presidente Andrés Manuel López Obrador, como ha ocurrido en Coahuila y otros estados, el gobernador repartió candidaturas y puestos en el gabinete a distintos grupos. Jericó Abramo Masso, quien aspiraba a ser alcalde de Saltillo por segunda ocasión, será candidato a diputado por el distrito 4. Enrique Martínez y Morales —hijo de exgobernador y uno de los exiliados por el «moreirato»—cubrió la vacante de Abramo en la Secretaría de Vivienda y Ordenamiento Territorial. Manolo Jiménez, cuya pretensión para un tercer periodo en la presidencia capitalina la frustró el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación al revertir la resolución oficiosa del «tribunalito» estatal, ha quedado de momento en el limbo, pero podría ser candidato plurinominal. En tal caso, dejaría a un interino para concluir el trienio.

La nominación del exsecretario de Gobierno, José María Fraustro Siller, para la alcaldía de Saltillo amplía la baraja sucesoria de 2023. En las elecciones de 2011, el exrector de la Universidad Autónoma de Coahuila era uno de los favoritos del gobernador Enrique Martínez, pero la guerra sucia de otro aspirante del mismo PRI, lo disuadió de seguir en la carrera. En las intermedias de este año, el preferido de la Presidencia Municipal era el exdiputado local Jaime Bueno, colaborador de Carolina Viggiano en la administración de su esposo Rubén Moreira. Como premio de consolación, será candidato por el distrito 7, el cual comprende General Cepeda y Parras —gobernados por el PAN y Morena, respectivamente— y una parte de Saltillo.

El sustituto de Fraustro, nombrado por Riquelme, es el exalcalde Fernando de las Fuentes, hijo del exgobernador José de las Fuentes. Un movimiento desafortunado por los antecedentes del funcionario, sobre todo cuando fungió como presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local. En 2011 le estalló el escándalo de la megadeuda por 35 mil millones de pesos contratada ilegalmente en el gobierno de Humberto Moreira. De las Fuentes regresó a la arena política en 2013 para contender de nuevo por la alcaldía de Saltillo. La elección la ganó Isidro López Villarreal (PAN), quien, en un debate, lo cuestionó al priista sobre el origen de su fortuna y las propiedades registradas a su nombre en los últimos meses del gobierno de su padre.

La tercera renuncia en el gabinete fue la de Román Cepeda González, otro exdiputado del «moreirato». El exsecretario del Trabajo competirá por la alcaldía de Torreón, en poder del PAN. En 2017, el nieto del exgobernador Román Cepeda perdió la diputación del distrito 10 con la panista Blanca Eppen. Riquelme ha respetado las cuotas: cubrió las plazas de Fraustro y de Abramo con saltillenses, pero el grupo dominante es lagunero. La mayoría de los aspirantes del PRI a la gubernatura son capitalinos; sin embargo, el amigo de Riquelme es el nuevo líder del Congreso, Eduardo Olmos. Las ruedas de la sucesión ya se han echado a andar.

Van por gobierno dividido

El reagrupamiento del PRI en Coahuila obedece a la necesidad de recuperar espacios en el Congreso federal y conservar el poder. El primer objetivo le permitiría a los gobernadores incidir en la agenda legislativa, controlada hoy por Morena; y el segundo, evitar la emigración de liderazgos a otros partidos. La postulación de expriistas, por parte de Morena o del PAN, habría dificultado aún más el escenario para la elección de alcaldes y diputados. La operación política de Miguel Riquelme conjuró por ahora ese peligro.

Los gobernadores perdieron influencia en el Congreso en 2018, cuando Morena se hizo con la mayoría en las Cámaras de Diputados y de Senadores. La apuesta de la alianza Va por México, formada por el PAN, PRI y PRD, que no incluye a Coahuila, consiste en regresar a la fórmula de gobierno dividido para limitar al presidente López Obrador. El PRI detentó el monopolio del Congreso durante 68 años y lo perdió en las elecciones intermedias de Ernesto Zedillo (1997), cuando las oposiciones sumaron más diputados. El esquema se repitió en las administraciones de Vicente Fox, Felipe Calderón y Peña Nieto.

Sin embargo, aun con la coalición tripartita, las encuestas favorecen a Morena todavía. Esta será la primera vez que en Coahuila, en unas elecciones intermedias, coincidan las de diputados federales y de alcaldes. En el caso de las legislativas, el PRI, por regla general, recuperaba los distritos perdidos en las presidenciales. En estados como el nuestro, la norma sigue vigente: en 2017, el partido gobernante perdió la mayoría en el Congreso local y el año pasado volvió a hacer «carro completo».

El problema reside ahora en que el PRI, el PAN y los gobernadores llegarán a la elección de junio sin la fuerza ni el respaldo suficiente para afrontar a un presidente cuya prioridad es ganar el Congreso para consolidar su proyecto político, económico y social. Si fracasa, la sucesión de 2024 y el cierre del sexenio se le complicará. En 2018, Morena ganó las senadurías y la mayoría de los distritos de Coahuila. Más que por su desempeño como oposición, reprobado en las encuestas, el PRI y el PAN fundan su esperanza de lograr un buen resultado en los comicios intermedios en el desgaste del presidente y en las divisiones del partido guinda.

Extrapolar el «carro completo» del 18 de octubre pasado a los comicios del 6 de junio próximo es un error, pues apenas votó el 40% de la lista nominal. La elección de diputados la decidieron las estructuras partidistas. La del PRI funcionó, la de Morena brilló por su ausencia y el voto duro del PAN disminuyó. Sin embargo, en procesos para nombrar alcaldes y diputados federales, la participación ronda el 55%. Si el descontento con el presidente y la intención de no votar por el PRI se expresa en las urnas, el PAN podría volver a dar signos de vida.

En cuanto a alcaldías, Acción Nacional y Morena ganaron las más importantes en 2018, excepto la joya de la corona: Saltillo, donde el PRI arrasó en las dos últimas elecciones. Empero, un resultado adverso en la competencia entre José María Fraustro Siller y Armando Guadiana Tijerina, de Morena, podría cambiar la relación de fuerzas no solo en la capital, sino en el estado. El gobernador Miguel Riquelme superó el primer escollo: evitar que el PRI se dividiera. Falta el segundo: ganar el 6 de junio el mayor número de posiciones en un entorno presionado por la pandemia, la falta de recursos y un país polarizado cuya figura dominante es hoy por hoy AMLO.

La mano de Riquelme

La candidatura de José María Fraustro Siller para la alcaldía de Saltillo la decidió Miguel Riquelme, como todas y en cada caso con sus riesgos. El destape lo precedió una campaña para hacer creer a los incautos que la segunda reelección era posible, cuando a toda luz era inconstitucional. El «carro completo» del año pasado subió los bonos del gobernador en un PRI nacional desahuciado y a la deriva. La intentona reeleccionista sirvió para medir fuerzas y distraer a la galería. La instigó un experto en forjar quimeras jurídicas, «reformas avanzadas» y endulzar el oído del jefe de turno. Al anterior —igual de megalómano— le vendió la idea de una nueva constitución local, por encima de la federal, embaucamiento que el exmagistrado Óscar Nájera desvaneció en un solo discurso.

Fuera del «Tribunalito» Electoral del Estado, donde oficia de presidente uno de sus secuaces, la influencia del magistrado Luis Efrén Ríos en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la anuló el ascenso de Morena al poder y la recomposición de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Sin embargo, el embeleso por el defensor del PRI y asesor de los Moreira, incorporado a la nómina por el exsecretario de Gobierno, Raúl Sifuentes, continúa. Además del «Tribunalito», maneja otras instituciones igualmente inútiles.

El plan B de Riquelme fue siempre Fraustro, quien le coordinó la campaña para gobernador. Nunca existió plan C —Jaime Bueno, promovido desde la alcaldía—, ni D —Jericó Abramo—, el aspirante más competitivo, de acuerdo con algunas encuestas. Fraustro es un funcionario discreto, serio, sin carisma ni dotes de orador, pero con una trayectoria sólida, tanto estatal —rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, secretario de Educación con Rubén Moreira, presidente de la Junta de Gobierno del Congreso y secretario de Gobierno con Riquelme— como federal —subsecretario de Educación Pública en el gobierno de Vicente Fox—.

Alejado de los escándalos y conciliador, los vínculos de Fraustro con el sector empresarial de Saltillo y La Laguna, su relación con los exgobernadores de Coahuila y su trato con líderes del PAN y otros partidos, abonan su candidatura. Una decisión contraria hubiera polarizado al PRI y puesto en riesgo la elección. Fraustro no tiene el triunfo como en la bolsa, pero cualquier ruptura en el PRI la habría capitalizado Morena, cuyo candidato, Armando Guadiana, será un rival de cuidado.

La salida que se le dio a Jericó Abramo, postularlo para diputado por el distrito 4, mantendrá unido al PRI y le sumará votos a Fraustro. El mismo papel lo desempeñó en las elecciones de 2018, pero cometió el error de aceptar ser el segundo de la fórmula para el Senado, y al ganar Morena, quedó fuera. Como la traición es moneda corriente en todos los partidos, algunos agentes aprovechan las elecciones para eliminar a adversarios potenciales. En este caso de la sucesión por la gubernatura, la cual tiene cada vez más corredores en la pista.

Fraustro ha experimentado la guerra sucia en carne propia. En 2002, cuando su nombre empezó a barajarse para la alcaldía, se pintaron bardas en su contra con leyendas infamantes; algunas, en instalaciones de la Universidad Autónoma de Coahuila, de la cual había sido rector. Para mal del estado, el elegido fue otro. De las mismas manos habrían sido las pintas que, años más tarde, acusaban de dipsómano al presidente Calderón. E4


De las Fuentes, el Bartlett de Coahuila

El líder del Congreso que legalizó la megadeuda en 2011 recibe un nuevo premio: la Secretaría de Gobierno

Coahuila ya tiene su Manuel Bartlett, el secretario de Gobernación a quien, en funciones de presidente de la Comisión Federal Electoral, se le cayó el sistema de cómputo de votos cuando el candidato presidencial del Frente Democrático Nacional, Cuauhtémoc Cárdenas, aventajaba a Carlos Salinas de Gortari, del PRI. El incidente dio carta de naturalidad al fraude electoral de 1988. Bartlett recibió como premio la Secretaría de Educación Pública y la gubernatura de Puebla. Después de renunciar al PRI, fue senador plurinominal por el PT y desde diciembre de 2018 dirige la Comisión Federal de Electricidad.

El Bartlett coahuilense es Fernando de las Fuentes, flamante secretario de Gobierno y aspirante eterno a la gubernatura. A él, como presidente de la Junta de Gobierno de la LVIII legislatura, no se le cayó el sistema, sino la de por sí precaria dignidad del Congreso. El estigma de Bartlett es el fraude del 88; y el de De las Fuentes, haber legalizado la megadeuda de 35 mil millones de pesos adquirida irregularmente en el gobierno de Humberto Moreira, cuando su responsabilidad era justamente la contraria: fiscalizarlo y denunciar el asalto a las arcas del estado.

Para más inri, la mayor parte de los pasivos se contrataron a espaldas del Congreso. Se falsificaron firmas, sellos y decretos. Moreira también ignoró a la legislatura —dominada por el PRI— a la hora de gastar cantidades industriales de dinero. La deuda no solo causó la más profunda y prolongada crisis económica, sino también el descrédito del estado. La legislatura solapó el atraco. De las Fuentes, como Bartlett, fue recompensado con fuero por el sistema y por sus jefes. En 2012 regresó al Congreso federal mientras Coahuila empezaba a pagar los intereses de la megadeuda, cuyo monto, 10 años después, mantiene los mismos niveles. Al mismo tiempo, la inversión y los servicios públicos, sobre todo el de salud, entraban en barrena.

En 2013, Rubén Moreira nombró a De las Fuentes candidato a la alcaldía de Saltillo. La ofensa se cobró en las urnas. El empresario Isidro López Villarreal (PAN), profano en política, no solo derrotó al entendido, sino también lo dejó fuera de la sucesión estatal de 2017 y, provisionalmente, de la política. En 2018, el PRI —por influencia de Moreira— lo postuló por tercera ocasión para diputado federal por el distrito 7, el más cómodo de los dos con cabecera en Saltillo.

Si algo ha distinguido a los diputados coahuilenses en el actual Congreso federal —sin excepción de partido— es su grisura. En ese tono destacan Rubén Moreira y Fernando de las Fuentes, a quienes la posición les garantiza fuero. El megalómano buscará repetir como plurinominal, pues la investigación de la Fiscalía General de la República por el desvío de más de 400 millones de pesos, durante su gobierno, podría ser la punta del iceberg. El año electoral le brinda a la Cuarta Transformación la oportunidad de hacer un guiño de justicia al estado de Madero.

La designación de De las Fuentes para ocupar la Secretaría de Gobierno, por parte del gobernador Miguel Riquelme —como la de Bartlett para dirigir la Comisión Federal de Electricidad, hecha por el presidente López Obrador— no solo constituye un desacierto, sino un agravio para los coahuilenses a quienes traicionó por haber legalizado la megadeuda. Un cargo que en el pasado ocuparon abogados prestigiosos —Óscar Villegas Rico, Roberto Orozco Melo, José Fuentes García y Felipe González— lo ostenta hoy un mercenario. E4


Walss al gobernador: «Bote a los Moreira», clamor popular

El diputado panista pide al ejecutivo definir lealtades y le recuerda que el clan es su mayor lastre. «Coahuila merece justicia», recalca

Las reacciones por el discurso del diputado Rodolfo Walss Aurioles (PAN), en la instalación del nuevo Congreso, son el caso típico donde se fusila al vocero sin explicar las causas de la ejecución ni refutar el mensaje. El lagunero verbalizó un sentimiento de legiones de coahuilenses sistemáticamente ignorado por los legisladores de todos los partidos, entendible en el PRI, mas no en las oposiciones: la indignación contra el «moreirato» por la megadeuda impune y los efectos perniciosos que tendrá en al menos 30 años, de los cuales han transcurrido apenas diez.

En una sesión a puerta cerrada en acatamiento a las medidas sanitarias, Walls apuntó hacia el presídium, compartido por los tres paisanos suyos que, por primera vez, presiden los poderes públicos del estado: «Aún ante el complicado entorno, no podemos dejar de lado lo que pasa en lo estrictamente local (…) se ha cumplido el tercer año del periodo del gobernador y (…) la pandemia le ha servido como una enorme nube para ocultar la falta de logros de su gobierno y para justificar la escasa, casi nula obra pública… no porque estemos en pandemia, sino por la simple y sencilla razón de que no hay dinero».

Antes de que el diputado fijara la posición de su partido en la tribuna, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso, Eduardo Olmos, le susurró algo al gobernador Miguel Riquelme. Ambos formaron parte del ayuntamiento 2009-2013 de Torreón: Olmos en calidad de alcalde y Walss, de regidor. Sabía lo que venía. «En Coahuila no hay obra porque… está en quiebra técnica (…) la culpa no es suya, señor gobernador…, (pero) tampoco puede escudarse en ella mientras no haga nada al respecto».

«Esos a quienes les debe su gubernatura, hoy son también su mayor lastre. (…) Coahuila necesita darle bote a los Moreira para demostrar que no somos el hazmerreír de nadie y dar vuelta a la página del agravio»

Diputado Rodolfo Walss

Por fin un representante popular dejaba la cómplice y anodina corrección política instalada en el Congreso desde el «moreirato», pero en vez de reseñarse así, Walss fue arrojado a la hoguera mediática. El silencio se compensó en las redes sociales, donde el mensaje del diputado circuló profusamente. «A tres años de distancia de su toma de posesión —le dijo al gobernador—, sigue siendo cierto que usted les debe la silla, y se encuentra ahí sentado, gracias a los hermanos Moreira… quienes impunemente saquearon a Coahuila hasta la saciedad, pero esos que le heredaron la silla, y a quienes les debe su gubernatura, hoy son también su mayor lastre». Una de esas rémoras escuchaba desde la bancada del PRI: Álvaro Moreira, el menor del clan.

Walls ya había anticipado que no llegaría al Congreso para echarse en la hamaca, sino para ser opositor, algo que su partido olvidó, en algunos casos por aliarse con el PRI. El 1 de noviembre publicó un desplegado bajo el título «El largamente anhelado gobernador lagunero, ha sido, hasta hoy, una total decepción para La Laguna». Al día siguiente, el empresario Carlos Manuel Herrera Ale, también en un aviso pagado, reprobó «contundentemente las declaraciones», difirió «completamente de su punto de vista» y anunció el despido de Walss como su abogado personal. También se deslindó de futuras opiniones del panista.

Pues las hubo, y esta vez desde la más alta tribuna del estado. «Deberle la gubernatura a los hermanos Moreira, estoy seguro, señor gobernador, le genera un serio conflicto de lealtad. La duda es: ¿con quién está su lealtad hoy en día? ¿Sigue estando con los hermanos Moreira o está con el pueblo de Coahuila? Porque hasta le fecha su silencio y su falta de acción en temas como la megadeuda no ha hecho más que abonar a la duda… el pueblo… sigue exigiendo y reclamando una cosa: justicia. Coahuila quiere, merece y necesita, como se dice coloquialmente, darle bote a los Moreira».

Walss volvió a la carga el 14 de enero con un video en Facebook donde denuncia el abandono, por parte del Gobierno del estado, del Metrobús Laguna. El presidente Andrés Manuel López Obrador canceló el proyecto en la parte de Durango, por corrupción… en Coahuila. E4

Torreón, 1955. Se inició en los talleres de La Opinión y después recorrió el escalafón en la redacción del mismo diario. Corresponsal de Televisa y del periódico Uno más Uno (1974-81). Dirigió el programa “Última hora” en el Canal 2 de Torreón. Director del diario Noticias (1983-1988). De 1988 a 1993 fue director de Comunicación Social del gobierno del estado. Cofundador del catorcenario Espacio 4, en 1995. Ha publicado en Vanguardia y El Sol del Norte de Saltillo, La Opinión Milenio y Zócalo; y participa en el Canal 9 y en el Grupo Radio Estéreo Mayrán de Torreón. Es director de Espacio 4 desde 1998.