Solo un bolero basta para entregar el corazón: Manzanero

«Nos ha dejado, no sin haber hecho de toda su obra un himno universal al amor»: Angélica María

Inolvidables

Su música es un mundo abierto a la ensoñación, al corazón meloso de damas sentimentales, es nido de poemas, puerto de ilusiones de parejas furtivas que risueñas se abrazan y una tarde de amor, allá, en aquel rincón con velas sobre la mesa, escuchan al pianista y el corazón se entregan.

El romanticismo fue la herramienta con la que el cantautor Armando Manzanero Canché —quien falleció el pasado 28 de diciembre víctima de un paro cardíaco asociado a COVID-19— se abrió paso en la escena musical durante una década marcada por ritmos muy diversos.

Llegó a Ciudad de México en 1957, cuando prevalecía la música ranchera, con Cuco Sánchez, José Alfredo Jiménez y Tomás Méndez cantándole al amor, al trago y las cantinas. Mientras, el bolero ranchero ganaba impulso, así como los tríos. De noche, el mambo y el chachachá llenaban los salones.

Nació en Mérida, Yucatán, en 1934, en el seno de una familia de artistas. Su padre era cantante y había hecho carrera en Estados Unidos antes de conocer a su madre, bailarina de folclor yucateco y costurera que intercambió una máquina de coser por un piano envejecido, a la postre su gran tesoro.

En la vida y en la música Manzanero fue un joven precoz y prolífico. Comenzó a estudiar piano a los ocho años y a vivir de ello poco después. Se quejaba de que en casa lo pusieran a limpiar la hierba, a regar plantas y a preparar naranjas para irlas a vender con sal y chile. «Es un trabajo muy noble, pero no me gustaba», dijo en entrevista a la revista Quién. En cambio «tocar un piano y que me paguen por eso, es el cielo».

Desde 1951 comenzó su actividad profesional como pianista y un año después aceptó el puesto de director musical de CBS Internacional. En ese tiempo acompañó al piano a cantantes de la altura de Lucho Gatica, Pedro Vargas y José José. Además, fue promotor de casas disqueras. Se convirtió en productor musical de cine y de cantantes como Sonia López y Angélica María.

Eran los años del último tirón de la Época de Oro del Cine Nacional, con los actores y cantantes Jorge Negrete y Pedro Infante representando aún el prototipo de la masculinidad, siempre enfundados en sus botas con espuelas, prestos a cabalgar, las voces bien definidas y, por supuesto, expertos en besar. Pero este chaparrito de 1.5 metros de estatura supo hallar su espacio en ese ambiente. Lo suyo era el romanticismo de ritmo acompasado, de la armonía estudiada que se descifra al piano, muy lejos del machismo de quienes carraspeaban sus notas con tequila, esos mismos que al final de los cincuenta, con su bravura y todo, terminaron por entonar sus canciones.

Sus amores

Cuando todavía era un adolescente conoció al primer amor de su vida, María Elena Arjona, con quien se casó a los 22 años. Según comentó a Gustavo Adolfo Infante, su padre le había advertido de que no lo hiciera, pues su existencia iba a ser «viajar y salir por las noches». Reconoció el error. «A esa edad uno no sabe nada de la vida», señaló. Con ella tuvo sus primeros cuatro hijos: Armando, Diego, Martha y María Elena.

En lo que duró ese matrimonio —hasta los setenta—, publicó 10 discos y compuso más de 100 canciones, la mayoría de ellas grandes éxitos de su carrera. «Un día que regresé de gira metí la llave y ya no abrió. Mi mujer había cambiado la cerradura».

Poco después conoce a Cristina Blum al hacer un programa de televisión. A esa relación llega con dos hijos, Mainca y Rodrigo, gemelos que tuvo unos años antes con una modelo peruana. Blum concibe al séptimo, Juan Pablo. Se separaron 18 años después. Luego conoció a una empleada de un banco, María Teresa Papiol, y se casaron en 1991. Se divorcian en 1998. En 2000 se encuentra a Olga Aradillas, quien, cuatro años después, tras divorciarse, lo denunció por violencia de género. La demanda no prosperó, pero supuso un escándalo que nunca lo abandonó.

Sin embargo, se declaraba férreo defensor del matrimonio tradicional. «La gente que tiene suerte en la vida se casa una sola vez», afirmaba.

A principios del 2009, presentó ante los medios a Gloria Caballero como su nueva esposa, tras haber celebrado una boda en secreto. Solo durarían siete meses.

Su último gran amor fue Laura Elena Villa, 35 años menor que él y que le acompañó desde 2014 hasta el final de sus días. A ella le dedicó el tema «Nada personal», que se utilizó para una telenovela de Tv Azteca.

Cadena de logros

Es a partir de los años sesenta cuando, en el ámbito profesional, su vida se transforma en un rosario de éxitos. En 1962 obtiene el quinto lugar en el Festival de la Canción en México. En 1965 el primer lugar del Festival de la Canción en Miami con el tema «Cuando estoy contigo». En 1966 Carlos Lico pone en primeras posiciones de radio su canción «No».

Es así como en 1967, animado por un ejecutivo de la filial mexicana del sello RCA Víctor, graba su primer disco, titulado Mi primera grabación, con canciones propias donde acentúa el romanticismo que sería su sello.

En 1970, el cantautor estadounidense Sid Wayne, quien componía canciones para Elvis Presley, versionó su canción «Somos novios» en inglés, con el título «It’s impossible».

En 1978 obtiene el primer lugar del Festival de Mallorca con el tema «Señor amor». En 1982, la canción «Corazón amigo» se lleva los honores en el Festival Yamaha.

En su incursión como productor, se destaca al realizar los álbumes Romance I y II de Luis Miguel, editados a principios de los noventa, en los que incluyó algunas de sus canciones —«Te extraño» y «No sé tú»—. En 1993 la revista Billboard le otorgó el Premio a la Excelencia por su trayectoria artística.

En 2001 ganó el Latin Grammy al mejor dúo o grupo pop vocal por Duetos, en que canta con los artistas Olga Tañón, Alejandro Sanz, Ricardo Montaner, Lucero y Miguel Bosé, entre otros. Nueve años después, recibió el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latina de la Grabación, que entrega los Latin Grammy.

Fue en septiembre de 2010, tras la muerte de Roberto Cantoral, cuando asumió la presidencia del comité directivo de la Sociedad de Autores y Compositores de México.

En 2011, el legendario cantante norteamericano Tony Bennett grabó con el español Alejandro Sanz una versión bilingüe de «Esta tarde vi llover», titulada en inglés «Yesterday I heard the rain».

En 2013, participa en la grabación de la segunda parte del disco Gracias a vosotros de la legendaria cantante española María Dolores Pradera, donde interpretan a dúo «Esta tarde vi llover».

Armando Manzanero se convirtió el sábado 27 de enero de 2014 en el primer mexicano en recibir un Premio Grammy honorífico por su trayectoria, el cual le fue otorgado por la Academia Nacional de Artes y Ciencias de la Grabación (The Recording Academy) de Estados Unidos.

«Solo un bolero basta para entregar el corazón», decía. Compuso más de 400 en 70 años de carrera, y una larga lista de cantantes los reviven con frecuencia. E4


Inolvidables

De entre su repertorio con más de 400 creaciones, estas son, sin orden cronológico, apenas una muestra de las más recordadas.

  • Somos novios
  • Adoro
  • No sé tú
  • Te extraño
  • Nos hizo falta tiempo
  • No
  • Esta tarde vi llover
  • Contigo aprendí
  • Nada [ersonal
  • Como yo te amé
  • Por debajo de la mesa

Es ingeniero egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo con especialización en el área de Economía. Ha ejercido el periodismo en Saltillo. Trabajó en El Diario de Coahuila; se desempeñó como editor, diseñador, fotógrafo, redactor de editoriales y artículos de economía, industria automotriz, cultura e historia de Saltillo en el periódico Vanguardia.