Torreón y su memoria histórica

En la Perla de La Laguna, el esfuerzo de los historiadores para desvelar su pasado y proyectar su futuro ha sido enorme. Como aporte de los nuevos tiempos, procuremos la unidad lagunera como lo hicieron nuestros ancestros

La ciudad de Torreón y sus habitantes siempre han luchado contra un semidesierto, un sol abrazador, agua escasa que tienen que cuidar. Sin embargo, desde mediados del siglo XIX, cuando Leonardo Zuloaga y Juan Ignacio Jiménez compraron la tierra a los Sánchez Navarro para posteriormente dividirla: Juan Ignacio se quedó con la parte de arriba de La laguna y Zuloaga con la de abajo. Trabajaron duro para hacer los tajos, canales, presas y traer el agua a los campos. Y la tierra empezó a dar sus frutos, atrayendo a miles de inmigrantes de otros estados del país y del mundo. Cada uno hizo su trabajo. Sembraron algodón, floreció el comercio, la minería tuvo un auge, también estaba el guayule y compañías extranjeras arribaron a Torreón. Pero la vida era dura, llena de sacrificios. Los extranjeros, excepto los españoles, tuvieron que aprender el idioma y las costumbres. Aun así hubo escuelas en la ciudad y en las haciendas, estas últimas financiadas por los hacendados. La escuela Comercial Treviño enseñó la profesión de contador a múltiples generaciones. La primera preparatoria de Torreón la impulsó Jesús del Bosque, el padre de nuestro historiador Homero del Bosque.

El periodista Luis García Abusaíd escribió un artículo en Milenio titulado Torreón sin memoria. En ese artículo presenta a nuestra ciudad como un pueblo perdido en el desierto, y comenta que los torreonenses y laguneros no hemos hecho nada para la recuperación de nuestra memoria histórica.

El artículo comienza con una frase desafortunada: «Torreón es una ciudad profundamente porfirista, que ama la revolución con ardor de quinceañera», del escritor Julián Herbert, un libro de literatura, sin rigor histórico y sin fuentes fidedignas, una obra a modo, que sigue una política de Estado en contra de uno de los grandes empresarios y mecenas de Torreón: Ramón Iriarte. Este libro se ensaña contra él, ya que donó la casa que había sido del Dr. Lee, de la comunidad china, para que se hiciera el Museo de la Revolución.

En Torreón, la Universidad de Coahuila llegó en los años 50. Hombres y mujeres laguneros empezaron a escribir la historia de la ciudad, y la suya propia, desde la ultima década del siglo XIX, el siglo XX y XXI.

Este año 2021, el 15 de septiembre, Torreón cumplirá 114 años como ciudad; sin embargo los procesos sociales, económicos y políticos para la conformación de lo que sería la ciudad se gestaron desde la mitad del siglo XIX.

Nombraré una amplia bibliografía y aclaro que es sólo una muestra. Hay muchos otros historiadores que por espacio no los nombré, pero que han contribuido a la memoria de la ciudad.

Para empezar hablemos de los directorios: el de Acosta y Mendívil de 1908; el de Jacobo Aguirre, Torreón 1887-1902; y luego vendría La Historia de Torreón, de Eduardo Guerra, en 1932, y la Historia de La Laguna, del mismo autor. Pablo C. Moreno: Torreón biografía de la más joven de la ciudades Mexicanas, 1955; José León Robles de la Torre: Cien años de presidentes municipales en Torreón, Coahuila 1893 a 1993; Homero del Bosque: Aquel Torreón. 1915 a 1936, Este Torreón, 1937 a 1984, La casa del Cerro, y muchos más. La revista El Puente, que editó Felipe Garrido en 1991 sobre las conversaciones grabadas de los principales personajes de Torreón en el programa Historia Oral, comandado por Sonia Salum.

María Vargas Lobsinger escribió La Hacienda de La Concha. Una empresa algodonera de La Laguna 1883-1917, publicado en 1984, Formación y decadencia de una fortuna. Los mayorazgos de San Miguel de Aguayo y de San Pedro del Álamo, 1583-1823; Gildardo Contreras Palacios: Leonardo Zuloaga fundador de Torreón, en 2003, Antecedentes históricos a la fundación de El Torreón, en 1992.

El archivo «Papeles de Familia» fue un concurso que se impulsó desde la Universidad Iberoamericana Laguna y en donde yo fui la coordinadora con el apoyo del padre David Hernández S.J. Recopilamos más de 3 mil expedientes y archivos, otro concurso que hicimos fue «Imágenes que iluminan la memoria», en donde también rescatamos más de 3 o 4 mil imágenes. Imprimimos la Guía de Archivo Papeles de Familia y el libro Imágenes que iluminan la memoria en el 2004.

En ese entonces iniciamos un programa para editar historia económica: Vascos; Agricultura y empresa en México; Rafael Arocena: la siembra comenzó en La Laguna, 1999, lo coordinamos Mario Cerutti y yo y participaron Cerutti, Roberto Martínez y Sergio Corona. En el libro Francisco Martín Borque. Forjador incansable. La Soriana, en 2001, fue coordinado por la que esto escribe y participaron Fernando Martínez, Roberto Martínez y Sergio Corona. En el texto de Elías Murra Marcos Historia de un esfuerzo: Cimaco, editado en 2005, también coordinado por mí, participaron Roberto Martínez, Fernando Martínez y Silvia Castro.

María Isabel Saldaña: Pedro V. Rodríguez Triana. Un General de la Revolución en Coahuila; Páramo de espejos, en 2001. Torreón, Un relato de su historia en postales, 2007 —las postales son de la colección de Antonio Méndez Vigatá—. Recuerdos y Sabores de la Comarca Lagunera, 2014.

De Roberto Martínez García: Vida y obra de Santiago Lavín, 2005. Santa Ana de los Hornos y la Flor de Jimulco. Dos Haciendas Laguneras, 1997.

No podemos olvidar a Juan Puig con su libro Entre el río Perla y el Nazas que da cuenta de la comunidad china y el doloroso suceso de la matanza; Manuel Plana escribe El reino del algodón. La estructura agraria de La Laguna 1855-1810; y William K. Meyers Forja del progreso. Crisol de la Revuelta. Los orígenes de la Revolución Mexicana en la Comarca Lagunera 1880-1910. De Javier Ramos Salas Entre el esplendor y el ocaso lagunero, 2019. Domingo Deras también ha contribuido con ensayos sobre nuestra historia comarcana.

Milenio ha hecho un gran esfuerzo por rescatar y difundir la historia de la Comarca Lagunera. He tenido el privilegio de ser coordinadora de los siguientes libros colectivos en donde también participé como autora: Torreón, ciudad centenaria, Antecedentes, Fundación y desarrollo, 2006; Durango, Tierra de retos, 2009; Álbum de Postales. Ayer y Hoy del pasado al presente en La Laguna, 2012; Familias Centenarias. Pilares de la Laguna y de su historia, 2017. Por cierto, en ese aparece el abuelo de Luis García, Juan Abusaíd Chaya.

Lo que sí nos hace falta, por parte de la Universidad de Coahuila, en la Unidad Torreón, es la carrera de Historia y la maestría que ayude a las nuevas generaciones a reflexionar e investigar. Aprovecho este artículo para pedirle a Salvador Hernández Vélez, amigo querido, enamorado de Viesca, su tierra, y de Torreón, para que nos ayude a lograr esta petición de los torreones y laguneros.

Luis García Abusaíd menciona los monumentos que han sido vandalizados o robados, y tiene razón. La mayoría de ellos fueron sustraídos cuando la ciudad de Torreón fue tomada por fuerzas desconocidas y la violencia era incontrolable. Ese periodo duró más de cuatro años, en donde la ciudad, y no sólo los monumentos, decayeron de una manera vergonzosa. Ahora estamos saliendo de esa obscuridad. El recate de la ciudad va a tomar tiempo y esfuerzo. Necesitamos una sociedad civil fuerte que, en conjunto con el gobierno, logre restaurar a Torreón como en sus mejores épocas.

Pero, por favor, que no se diga que Torreón no tiene memoria. Sí la hay, y el esfuerzo ha sido enorme. Busquemos la unidad lagunera como lo hicieron nuestros ancestros. E4

Colaboradora de Espacio 4.