Tratado de Aguas Internacionales: la otra cara del conflicto fronterizo

En nuestro estado, lo mismo que en Chihuahua, productores agrícolas defienden los recursos hídricos. La Ciudad Derramadero, el corredor vitivinícola Parras-General Cepeda y la siembra de melón ponen en riesgo a comunidades enteras; el enojo social puede salir de control

Tratado internacional de aguas de 1944…

Que el ánimo de buscar soluciones no se hunda en la sequía

En términos geopolíticos, el agua será en este siglo lo que el petróleo representó en el precedente: motivo de conflagraciones. La escasez de este recurso se traducirá en violencia, sugiere la «tesis de las guerras por el agua». No hace mucho, el papa Francisco planteó: «Me pregunto si en medio de este gran conflicto que vivimos “a pedacitos”, ya nos dirigimos hacia la gran guerra mundial por el agua».

El escenario no se ha cumplido, pero el mundo da pasos agigantados en esa dirección. En algunos países y fronteras se libran batallas cada vez más intensas. El caso de Chihuahua es un ejemplo. El Tratado Internacional de Aguas de 1944 ha derivado en una ola de manifestaciones que ya dejó dos víctimas mortales.

Afectados por la sequía y enojados por el desfogue de la presa La Boquilla para derivar agua hacia Estados Unidos, agricultores arrojaron cócteles molotov y piedras a tropas nacionales de seguridad, ocuparon la zona y cerraron las compuertas.

«La desinformación actúa como catalizador que convierte en un problema sociopolítico a una cuestión que puede ser meramente técnica».

Dr. Vicente Sánchez

Desde una perspectiva histórica, Vicente Sánchez, catedrático del Colegio de la Frontera Norte (Colef), expone en un video que gran parte del conflicto se genera del lado mexicano. «Una mala gestión del recurso hídrico impide el equilibrio entre demanda y disponibilidad». Argumenta:

a) En el ámbito agrícola, con la vista fija en la selección de cultivos más rentables, se ignora la elevada demanda de agua en zonas donde no abunda.

b) El problema aumenta en la misma proporción en que se incrementa sin control la frontera agrícola.

c) Aunque el riego rodado o por gravedad es claramente obsoleto y con gran pérdida por evaporación, aún se practica en grandes extensiones de cultivo.

d) La cuenca mexicana del Bravo no solo irriga a Chihuahua, sino también a los estados que se ubican río abajo —Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas—, donde la sequía es recurrente; y

e) En todas las entidades, además de agua para el campo, una parte se dispone para consumo humano en comunidades ribereñas que crecen sin control y con sistemas de distribución poco eficientes.

Sánchez apunta que por esta problemática, incluso aunque el Tratado de Aguas calendariza en ciclos quinquenales el flujo que México debe transferir a Estados Unidos, los adeudos de agua persisten pese al aporte de otras presas, como la Falcón, de Tamaulipas, y La Amistad, de Coahuila.

Sobre las protestas que defienden el agua de La Boquilla, en el cauce del río Conchos, comenta que la cuestión es definir e informar con claridad si son legítimas o no, pues la desinformación actúa como catalizador que convierte en problema sociopolítico una cuestión que puede ser meramente técnica.

«En las protestas existe un interés político comandado por líderes locales opositores a mi gobierno».

Andrés Manuel López Obrador

Bajo esa lógica, el presidente López Obrador advierte en las protestas «un interés político comandado por líderes locales opositores» a su gobierno. En respuesta, envió a la Guardia Nacional para que el acuerdo con Estados Unidos se cumpla sin sabotajes.

Sánchez rememora: «esto es algo que se arrastra desde finales de los noventas, cuando hubo una gran sequía que generó no solo un retraso en la entrega de agua a Estados Unidos, sino que incluso México se vio en la necesidad de pedirle agua “prestada” a ese país, y cuando llegó el momento de pagar hubo necesidad de tomar agua de presas que el tratado no incluye, y aun así la deuda no quedó en ceros».

En un intento por aligerar la situación se apoyó a los productores mexicanos con una minuta al tratado para crear una línea de financiamiento del Nadbank. La idea era modernizar el distrito de riego del Conchos en la zona de Delicias, Chihuahua. El agua ahorrada en cada ciclo sería para saldar deuda y cumplir con las entregas regulares a Estados Unidos. Con el tiempo «se olvidó» ese objetivo y los usuarios mexicanos aprovecharon para extender su frontera agrícola, lo cual elevó aún más la demanda.

Con la ampliación de las cosechas, los chihuahuenses han utilizado el 71% del agua del río Conchos. El tratado autoriza solo el 62% para dejar que el resto fluya al Bravo.

El comportamiento de México provocó otro diferendo en la manera como cada país interpreta el tratado en el tema de los adeudos. «Desde el lado mexicano se plantea que al interior de cada quinquenio la deuda de un año se puede saldar al siguiente, y que al cierre quinquenal se aplica un “borrón y cuenta nueva”. Por el contrario y por los recurrentes retrasos, pro ductores texanos alegaron que esto último no procede, y que lo que se adeude se pague no más allá de un segundo quinquenio», explica Sánchez.

Tras el anuncio de que se abriría La Boquilla para derivar agua a Tamaulipas y Nuevo León para consumo humano, los agricultores de Chihuahua llamaron a la población para oponerse. Un grupo de normalistas se ha sumado.

En ese contexto, el 24 de octubre cerró el ciclo 2016-2020. Pese a los argumentos a favor y en contra, México estaba obligado a cumplir, pues el tratado regula la escorrentía de los ríos fronterizos considerados aguas internacionales.

Al margen de los conflictos locales, el riesgo de una pugna internacional era el problema más grave. México podría verse más perjudicado si el tratado se revisaba o, peor aun, si se cancelaba, apunta Sánchez. Finalmente el adeudo se cubrió en el plazo esperado.

Coahuila: guerra por el agua en gestación

En la Región Sureste del estado, los custodios del arrollo San Miguel lo tienen claro: «Urge aplicar estrategias locales preventivas que frenen el desabasto de agua. Para tomar conciencia de lo importante que es cuidar y defender el agua, un primer paso es percatarnos de que somos habitantes del desierto», observa Juan Gamboa, uno de los coordinadores de este grupo.

El desierto de Chihuahua es una extensa franja territorial que abarca desde el sur de Arizona, Nuevo México y Texas, en Estados Unidos, desciende hacia México y cubre la mayor parte de Chihuahua y Coahuila. La precipitación media anual, de 300 milímetros, lo ubica en el rango de desiertos más secos y con vegetación peculiar por su altitud.

Para ambientalistas como Luis Aguirre y Gloria Tobón, la dinámica del problema es tan compleja que cada día cobra mayor actualidad. «Se explica desde un contexto que comprende tanto sustentabilidad ambiental como impacto económico».

«Para tomar conciencia de lo importante que es cuidar y defender el agua, un primer paso es percatarnos de que somos habitantes del desierto».

Juan Gamboa

Para Gamboa «es incomprensible que, conociendo la limitada precipitación pluvial de la región, en lugar de desarrollar proyectos que propicien la recarga hídrica, la autoridad vea como solución perforar más hondo y “alargar el popote”».

Considera preocupante que «al cobijo de un discurso que las define como progreso, en Coahuila se promueva sin mesura la ampliación de la frontera agrícola y la descontrolada expansión demográfico-industrial de las ciudades». Añade que ambas cuestiones constituyen una amenaza ecológica porque se erradica la vegetación nativa, se depredan los cerros y se secan los depósitos de agua más superficiales.

Como habitante de Jalpa, comunidad con cerca de 80 familias cuya actividad económica gira en torno de la agricultura, la ganadería de traspatio y la explotación de lechuguilla, comenta que por ese motivo existe hay una coordinación de ejidos cuya lucha consiste en oponerse a todo aquello que amenace la disponibilidad del líquido.

En el ámbito urbano, el grupo de custodios del agua mantiene bajo observación el avance de Ciudad Derramadero, proyectada en la zona industrial de Saltillo colindante con General Cepeda. La primera etapa habitacional consta de cinco mil viviendas.

«Nos afecta porque, para abastecerlo, Aguas de Saltillo se ha “inventado” un estudio que asegura que no habrá problema si se extrae el recurso del Acuífero Saltillo Sur (ASS), un depósito profundo que pudiera estar comunicado con los de Parras y General Cepeda», apunta.

Aguirre y Tobón lo ratifican en un estudio: «Ante la perspectiva de carecer de agua para Saltillo y para la anunciada construcción de Ciudad Derramadero a mediano y largo plazo, la intención municipal de disponer de 31 mil 536 millones de metros cúbicos del ASS sí podría afectar la disponibilidad de agua en Parras y General Cepeda».

Explican que «la presunción de interconexión de los acuíferos municipales pone en alerta a pobladores de toda la región y predispone enfrentamiento de intereses por el agua, dado el riesgo de que se imponga el despojo del líquido a las comunidades de la zona, mediante una solución autoritaria avalada por la Comisión Nacional del Agua».

La ampliación desmedida de la frontera agrícola es otro asunto que se debe controlar, dice Gamboa. Menciona dos ejemplos: la producción melonera y el creciente corredor vitivinícola.

«El cultivo de melón que los productores de Matamoros y San Pedro de las Colonias extienden hacia territorio de Paila es posible gracias a la perforación de pozos para riego, como si esa zona recibiera recarga de los ríos Aguanaval y Nazas. Varios pozos del entorno ya se han secado», precisa.

Por otro lado, considera preocupante la demanda de agua que implica el desarrollo del corredor vitivinícola entre Parras y General Cepeda. Su crecimiento ya ha empezado a secar pozos de las comunidades. La fuerte inyección de recursos privados y el respaldo del gobierno del Estado y del ayuntamiento de Saltillo complican frenarlo.

«Vincular un plan turístico a la producción de uva para vinos es la estrategia de Manolo (Jiménez, alcalde de Saltillo) y del gobernador Miguel Riquelme para justificar su apoyo a la plantación de viñedos», acusa Gamboa. Considera «sospechosa» la coincidencia de que a la par de la campaña regional denominada «Vinos y Dinos», viñedos como el de la hacienda La Florida, que inició actividades apenas en 2011 bajo la batuta de Salomón Abedrop López, ya haya desbancado a vinos europeos en concursos internacionales.

Abedrop señala que actualmente solo tres de cada 10 botellas de vino que se consumen en México son producidas en el país, «… y eso hace indispensable el apoyo del gobierno para incentivar la producción de vino». Argumenta que «nuestra industria genera empleos bien remunerados y ataca el problema número uno en México que es el de la pobreza y la falta de ocupación en el campo. Así como se apoya al maíz, se podría apoyar el cultivo de la uva» (Milenio, 09.10.19).

Juan Gamboa exige a la autoridad centrar su atención en la sobrecarga que desde diversos ámbitos se ejerce sobre la disponibilidad de agua regional, y no olvidarse de la existencia de las más de cien comunidades rurales en el tramo de Parras a General Cepeda que dependen de ella. «Nuestras protestas son para hacer notar que aquí estamos, ¿o es que acaso somos invisibles». E4


Tratado internacional de aguas de 1944…

Fue firmado entre México y Estados Unidos (EE.UU.) para regular la administración conjunta del caudal de los ríos Colorado, Bravo y Tijuana.

  • Establece que EE.UU. aportará mil 850 millones de metros cúbicos (Mm3) anuales de la cuenca del río Colorado. México entregará un mínimo de 431 Mm3 anuales del río Bravo.
  • Así, México recibe tres veces más agua del Colorado de la que entrega del Bravo.
  • México no debe incurrir en adeudos por dos quinquenios consecutivos.
  • Para cumplir el tratado en la cuenca del río Bravo se aprovechan seis afluentes: el río Conchos, arroyo Las Vacas, San Diego, San Rodrigo, Escondido y el Salado.
  • De dichos cursos hídricos dependen también 1.2 millones de habitantes en Coahuila y Tamaulipas.
  • México reitera el compromiso de cumplir con el Tratado de Aguas, sin afectar las concesiones a los productores agrícolas del lado mexicano.

En el ciclo 35 (2015-2020) cerrado el 24 de octubre, las entregas de agua a Estados Unidos por afluente fueron:

AfluenteEstadoMmc.
Río Conchos(Chih.)848.01
Arroyo Las Vacas(Coah.)29.09
Río San Diego(Coah.)284.20
Río San Rodrigo(Coah.)189.29
Río Escondido(Coah.)65.84
Río Salado(Tamps.)337.91
Otros afluentes107.68
Total de entrega1,862.02
Fuente: Secretaría Desarrollo Rural

Que el ánimo de buscar soluciones no se hunda en la sequía

«Qué terrible es pensar que nos encaminamos hacia la gran guerra por el agua», dijo el papa Francisco durante una intervención en la sesión de clausura del seminario internacional sobre el derecho humano al agua, organizado por la Pontificia Academia de las Ciencias en la Casina Pio IV del Vaticano.

El pontífice apuntó que «las cifras que las Naciones Unidas (NU) revelan son desgarradoras y no nos pueden dejar indiferentes: Cada día mil niños mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua y millones de personas aún consumen agua contaminada».

«Las cifras de Naciones Unidas son desgarradoras y no nos pueden dejar indiferentes: cada día mil niños mueren a causa de enfermedades relacionadas con el agua».

Papa Francisco

Los datos son muy graves —dijo— y pidió frenar e invertir esta situación. «No es tarde, pero es urgente tomar conciencia de su valor esencial para la humanidad».

Francisco llamó a la comunidad internacional para garantizar el acceso universal al agua segura y de calidad. «De nuestra parte, en este compromiso de dar al agua la importancia que le corresponde, hace falta una cultura del cuidado. Nuestro derecho al agua es también un deber con ese recurso. Del derecho que tenemos a ella se desprende una obligación que va unida y no puede separarse», reflexionó.

El papa instó a fomentar una cultura del encuentro en una causa común de todas las fuerzas necesarias de científicos y empresarios, gobernantes y políticos. Es «imprescindible la acción de cada Estado como garante del acceso universal al agua segura y de calidad», advirtió.

Es ineludible anunciar y defender este derecho, «igual que actuar de forma concreta, asegurar un compromiso político y jurídico, porque este recurso decide el futuro de la humanidad».

Consideró prioritario «evitar que el ánimo de buscar soluciones se hunda en la sequía». Hizo un llamado a actuar, ya. «No olvidemos los datos y las cifras de Naciones Unidas, no olvidemos que cada día mil niños mueren por enfermedades relacionadas con el agua», concluyó. E4

Periodista