¡Vas, carnal!

Te escribo a ti, sí, tú, que te la rifas toda la semana en la chamba. Tú, que con orgullo llevas lana a tu cantón, ganada con esfuerzo. A ti, que quieres un mejor futuro para tus hijos y que te preocupa que sepan lo que haces para ganar el chivo cada semana. Quizá tu familia no te ha visto romperte la madre detrás de una máquina todo el día, quizá tus chavos no saben lo que es salir de casa en la madrugada, tomar dos o tres camiones para llegar a la planta, a veces con un atole encima y a veces ni eso. ¡Está cabrón! ¿No?

A ti, que eres parte de una empresa en la que alguien decidió arriesgar su poca o mucha lana, para hacer negocio, sí, y para dar empleo también. Sin ese güey, el patrón, no habría jales, no habría puestos de trabajo. No te voy a salir con que todos los patrones son unos santos, hay de todo, como en botica, unos son ojetes, muchos más son buena onda. Si eres de los que ya llevan algunos años en su chamba, seguramente tienes un buen patrón y la empresa está con madre. Entre más buenos patrones haya, más trabajo para todos, y entre más empresas, más competencia y, ¿sabes qué?, ¡mejores salarios!

A lo que voy, derecha la flecha al pecho, pues. Ya vienen las elecciones, el mero día 6 de junio. Es un día muy importante para México, y también para ti y tu familia. Te explico. No sólo se trata de votar por estos cabrones, los políticos. Se trata de cuáles políticos ganan, o mejor dicho, cuáles políticos te convienen a ti y a tus hijos. Te la pinto muy clarita: te conviene que ganen los que hacen que haya más chamba para la gente. Ahora, yo sé que todos dicen que van a hacer eso, noooo, si pendejos no son. Pero hay muchos bien mentirosos. Te cuento, pa’ que sepas.

Hace como dos años, allá en Mexicali, se iba a abrir una gran fábrica de cervezas que iba a dar un chingo de trabajo a compañeros como tú. ¿Y sabes qué pasó? Pues que ya sabes quién, o sea «el preciso», la echó para atrás. Se perdieron miles de empleos. Yo nomás te pregunto: ¿qué quieres para tus hijos, un país con más oportunidades de chamba o uno con menos oportunidades de chamba? Y déjame contarte, aquí entre nos, pero el actual gobierno, sí, esos de la cuatro-te, no quieren a los patrones. Sé que a lo mejor tú o tu vieja o tu jefecita y hasta tu papá, votaron por las promesas de ya sabes quién, bueno, pues tienes que saber que muchas cosas que han hecho el presidente y sus diputados están en contra de ti y de tus hijos.

A ver, si haces todo para que haya menos empresas y patrones, ¡pues habrá menos chamba! Y es que parece que lo que quiere nuestro presidente es tener más gente jodida para aventarle ayuda. Pero dime, ¿tú crees que realmente alguien que es chambeador como tú, alguien que no le saca al jale, lo que quiere es que le repartan dinero sin trabajar? Si fuera así, muchos compatriotas no se irían a buscar chamba a Estados Unidos. Allá encuentran trabajo, y mandan su lana para México y progresan. Lo que la gente quiere es trabajo, porque el trabajo te hace sentir orgulloso, valedor, no mantenido.

Te lo voy a decir, nomás no se lo cuentes a nadie. Estos de Morena y sus aliados dicen una cosa, pero hacen otra. Traen el cuento de que quieren acabar con la corrupción, pero en el fondo son peores que los de antes. Y, por si fuera poco, lo que hicieron con las guarderías no tuvo madre, les quitaron el apoyo a miles de mujeres que trabajan, como tú. ¿Quieres otra? Con sus errores hicieron que muchísimos niños enfermos de cáncer se quedaran sin sus medicinas y murieran. ¡No se vale!

¿Te digo lo más cabrón? El presidente ha espantado el dinero de México. Tenemos menos empresas y menos chamba. Él y sus diputados no se dan cuenta de que viven del dinero que les pagas tú, con tus impuestos, del dinero que paga tu patrón con los impuestos de la empresa. Por eso, mi buen, el día de la votación piénsale bien por quién vas a votar, si por quien apoya que tengas chamba o por quien reparte dinero que no ha ganado.

Y si no pensabas ir a votar, ¡no la chifles que es cantada!, tienes que salir a votar y tienes que convencer a tus compas de ir a votar. Tu voto va a decidir si tus hijos van a tener chamba cuando crezcan o van a tener que esperar que un político tramposo les dé lana que no es de él.

Piensa en tu familia, ¡vas, carnal!

Fuente: Reforma

Columnista.